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LAS TEORÍAS DE PIXAR APLICADAS AL CUORE

¿Qué pasaría si Rosa Benito o Máxima de Holanda protagonizaran 'Inside Out'? Nos metemos en sus cabezas

'Inside Out' ('Del revés') nos propone un viaje al interior convulso y a la vez ingenuo de una adolescente. 'Vanitatis' le quita la chapa y la pintura naif al argumento de la película y bucea hoy en el (oscuro) subconsciente del mundo del corazón

Foto: Los protagonistas propuestos por 'Vanitatis' para 'Inside Out 2'
Los protagonistas propuestos por 'Vanitatis' para 'Inside Out 2'

Adentrémonos, con protección, por supuesto, en el interior del cuore. Y hagámoslo al modo, inteligente cuanto menos, en el que Pixar ha puesto 'del revés', una vez más, el mundo de la animación. Su última película, Inside Out, explora la mente de una preadolescente con vocación antropológica y conclusiones fascinantes. Para los 'científicos' de Pixar, la cabeza del ser humano está pilotada por cinco monigotes que luchan por imponer su criterio dependiendo de la situación. Alegría, Tristeza, Asco, Miedo e Ira se van turnando a los mandos del aparato. Como se trata de una película infantil (aunque no lo es tanto) la alegría se impone, claro. Al menos en la cabeza de una niña. Después llega la pubertad y las cosas se complican. Pero lo que viene aún más tarde, en la edad adulta, Pixar solo lo apunta, no lo analiza.

'Vanitatis' ha decidido elaborar un borrador de guion para Inside Out 2. Eso sí, hemos aplicado las teorías de Pixar a nuestro negociado. La crónica social, al menos la nuestra, tiene cinco pilares: famosos nacionales, celebrities, casas reales, televisión y moda. Un breve brainstorming de los pocos que quedamos en la redacción un caluroso 30 de julio nos lleva a una conclusión irrefutable: pasada la infancia, da igual la categoría de fama analizada, la alegría pierde, en muchos casos, los mandos de la nave. He aquí las conclusiones de nuestro elaborado trabajo de campo al respecto. ¡Que tiemble Pixar!

Casas Reales. Máxima de Holanda es la Alegría

Máxima de Holanda en una imagen de archivo (Gtres)
Máxima de Holanda en una imagen de archivo (Gtres)

Su caso es extraño. Es una de las pocas famosas que conocemos en las que aún hoy, a sus 44 años, Alegría sigue mandando en su argentina cabeza. Desde que se comprometió con el entonces príncipe heredero Guillermo Alejandro de Holanda, Máxima ha demostrado que es una mujer feliz. Existen pocas imágenes en las que no aparezca riéndose a carcajadas. La soberana holandesa se toma la vida con alegría y buen humor y nunca se le ha visto una mala mirada o un desprecio. Quienes la conocen, aseguran que esa simpatía le viene desde pequeña y que, a pesar del rígido protocolo, no quiere cambiar. Su marido, Guillermo Alejandro, está encantado con ella y desde que se casó se muestra mucho más abierto y espontáneo, al igual que les sucede a todos aquellos que están a su alrededor. También su suegra, la ahora princesa Beatriz, cree que Máxima ha sido un soplo de aire fresco para la monarquía. Ni el turbio pasado de su padre con el gobierno de Videla, ni los numerosos escándalos que le ha atribuido la prensa del país han conseguido entelar la personalidad extrovertida de Máxima, pues su buena actitud y su simpatía siempre han destacado. Buena prueba de ese carisma que desprende la reina holandesa es la buena relación que mantiene con todos sus homólogos. 

Núria Tiburcio, redactora de Casa Real.

Televisión. Rosa Benito es la Tristeza

Rosa Benito en una imagen de archivo (Sálvame Deluxe)
Rosa Benito en una imagen de archivo (Sálvame Deluxe)

¿Hay alguien más triste en el mundo de la televisión que Rosa Benitonbsp;¿Cuántos litros de lágrimas habrá echado en Telecinco? Su vida era un drama, pero ahora más. Una depresión le obligó a abandonar Sálvame en 2014 por segunda vez. Y, cuando quiso volver, la echaron por la puerta de atrás. Así, de malas maneras. Todo el mundo se enteró. Todo había sido por culpa de su yerno, que denunció a los compañeros del programa. Los jefes de Mediaset le dijeron a Rosa que 'o quitaba la denuncia o ella y toda su familia sería despedida'. Pues, así fue. 

Ya no veremos más a Rosa, la triste Rosa, sollozando por los platós, porque ya no quiere a su Amador. Triste porque sus compañeros de programa no le hacen ni caso. Llorando por ser juzgada por abandonar a su marido. La echaron... ¿Hay algo más triste que estar triste y que te echen de Telecinco de esa maneranbsp;Ahora ella, su expareja y su hija Chayo (también despedidos) tendrán que buscar otro trabajo donde, esperemos, tengan pañuelos de sobra. Ay, ¡qué pena más grande! Sin duda, Tristeza lleva los mandos en la cabeza de Rosa.

María Palmero, redactora de televisión

Moda. Victoria Beckham es el Asco

Si hay un personaje en la moda que representa al asco este es, sin lugar a dudas, Victoria Beckham. Cuando todavía no era el icono fashionista en el que hoy se ha convertido, no dudó en afirmar que España apestaba a ajo. La perdonamos, claro, porque nos gustan las gambas al ajillo y porque nos hizo gracia su pelea en el gimnasio con Ana Obregón, a la que se dice llamó Barbie geriátrica. Minipunto por tener ingenio a la hora de insultar, of course (que Victoria es británica, queridos lectores). 

Pero ella no solo siente asco por los demás: también lo siente por sus pies, que no duda en tildar de 'repugnantes'. Los culpables son sus juanetes (este texto está tomando un cariz ciertamente asqueroso, pero no estamos hablando de la Alegría), esos que se empeña en meter en vertiginosos zapatos Louboutin pese a que su doctor se lo haya prohibido.

Victoria Beckham en una imagen de archivo (Reuters)
Victoria Beckham en una imagen de archivo (Reuters)

Su cara de asco (literal) se debe a su obsesión por no sonreír. Ella asegura que en realidad lleva la alegría por dentro (Inside Out, amigos), pero no le gusta expresarla mediante la sonrisa. Al fin y al cabo, sonreir produce líneas de expresión y no marca pómulos (como bien sabe Mario Vaquerizo). Su cara de pocos amigos es la que ha hecho que su nombre siempre se cuele en los listados de los personajes más odiados de la moda

Cuando Victoria siente asco por algo no lo oculta. Su marido, David Beckham, confesó en The Late, Late Show que tuvo que afeitarse la barba porque su señora se negaba a darle un beso si no se pasaba la cuchilla. Por la cara, se entiende, que Victoria no inicita a su esposo al suicidio.

A la señorita Beckham no le gusta que la gente utilice el adjetivo sexy para definir sus diseños. "Hace que mis vestidos parezcan repugnantes", aclara. Eso lo dice ahora que sus creaciones se acercan más a la estela sporty de Alexander Wang que a las líneas sensuales de Roland Mouret, diseñador en el que se inspiró al comienzo de su carrera. Victoria no debería olvidar que antes vestía con ceñidísimos vestidos de Hervé Leger (lo único más corto que sus vestidos era su pelo oxigenado y el factor del protector solar que debía utilizar). Al igual que nos enseña Inside Out, los recuerdos están siempre presentes en nuestra vida y nos condicionan, por lo que es de esperar que en el interior de su mente la sombra de su pasado choni boom-boom la atormente.

Pero cuidado: no todo es asqueroso en el mundo de Victoria. De hecho, casi nada lo es. Su marido es perfecto, sus hijos son perfectos, sus diseños son perfectos, sus amigos son perfffffzzzzzzZzzzz... Al final lo que queda claro es que la perfección da asco. Pero Victoria también ríe (entre sus 739 fotografías en Instagram, sonríe en una imagen), llora (afirma querer echarse a llorar cada vez que se despide de sus hijos), teme (admite que antes temía llevar bailarinas o deportivas, es decir, lo que viene siendo cualquier calzado cómodo que no le haga parecer aún más delgada) y se enfada (repetimos que solo ha sido vista sonriendo una vez en su vida). Aunque por encima de todo, ella siente asco y lo demuestra. Al fin y al cabo, el término Bitchy Resting Face (BRF), que hace referencia a aquellas personas que viven con cara de asco y enfado de forma permanente, aparece siempre junto a su nombre en los medios internacionales. Por Dios Victoria, ¡que hasta La Gioconda sonreía un poco!

Marita Alonso, jefa de Tendencias

Famosos. Melendi es el Miedo

Melendi en una imagen de archivo (Gtres)
Melendi en una imagen de archivo (Gtres)

Si hablamos de miedo lo hacemos también de Melendi. No sería justo afirmar tajantemente que esta emoción esté a los mandos de su cabeza en todo momento, pobrecito mío, pero si hay un personaje patrio que ha protagonizado “ataques de pánico” con bastante polémica ese es, sin lugar a dudas, el asturiano. Al menos esa fue su excusa para tomarse unas copillas de más durante un vuelo con destino a México y recordar el miedo que le provocan las alturas cuando la azafata de turno echó el cierre al minibar. ¿A quién se le ocurre acabar con la fiesta? Lógicamente cundió el pánico y Melendi hizo notar su “miedo a volar” intentando agredir al personal de la nave y provocando que el avión regresase de nuevo a tierra (el que pasó verdadero miedo fue el piloto).

También la fama supone todo un reto que superar para Melendi. Con 21 años ya había vendido un millón de discos y se convirtió en todo un fenómeno pop, pero él tenía miedo a la 'cara B' de esta moneda, como así reconoció en una entrevista: “Siempre siento miedo a no cumplir con las expectativas”. Quizá este hecho le obligó a poner pies en polvorosa y decir no a la propuesta de 'La Voz' para continuar como coach en su segunda edición y fichar por la cadena pública para hacer prácticamente la misma tarea en 'Hit, la canción'. ¿Quiso decir que Telecinco le daba más miedo que La 1?

Raoul Higuera, redactor de famosos nacionales

Celebrities. Naomi Campbell es la Ira

El muñeco rojo, que representa la ira, es el más activo de todos en la mente de Naomi Campbell. Muy a su pesar, la modelo no es capaz de frenar su agresividad y es una asidua de los tribunales por su mal carácter. Sus 'víctimas' favoritas son sus asistentes. Todo comenzó en el año 2000 cuando Georgia Galanis la denunció por haberle tirado un teléfono a la cabeza y amenazarla con echarla de un coche en movimiento. Aunque Naomi asistió en aquel momento a clases para controlar su ira, esta solución no funcionó. A día de hoy, más de diez personas han denunciado, públicamente o en los tribunales, a la top por conducta abusiva y violenta. Houston, tenemos un problema.

Carmen Raya, redactora de celebrities

Naomi Campbell en una imagen de archivo (Reuters)
Naomi Campbell en una imagen de archivo (Reuters)
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