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LA CIUDAD MALAGUEÑA RECUPERA SUS NOCHES

Una cena de gala de 100.000€ con Gunilla Von Bismarck y la vieja guardia de Marbella

Una cena benéfica de 200 euros el menú rememora aquellas fiestas que hicieron famosa a Marbella en todo el mundo con algunos de sus protagonistas entre los invitados

Hubo un tiempo en que las noches de Marbella eran una fiesta. Podían organizarse varias en un día. Daba igual que fueran públicas o privadas porque los personajes vip, que en aquellos años se denominaban de la jet, tenían el don de la ubicuidad. Con la llegada de la tribu malaya, el lujo y el glamour desparecieron. Ahora ha vuelto a resurgir. Gunilla Von Bismarck, Luis Ortiz, la princesa Kasia Al Thani, Pedro Trapote y Begoña García Vaquero, la princesa Bea Auersperg, jequesas saudies y grandes empresarios son algunos de los ilustres personajes que volvieron a dar luz a la noche marbellí.

El propio alcalde de la ciudad, José Bernal, así se lo hace ver a Vanitatis: “Durante mi legislatura no se volverá a relacionar la corrupción con Marbella. Queremos potenciar tanto un turismo de calidad, que es el que siempre nos ha beneficiado, como puede ser el turismo saludable y el deportivo”. El edil fue uno de los invitados principales que acudió a la gala benéfica que la Asociación Española contra el Cáncer presidida por Isabel Oriol organizó en el club de golf de Guadalmina, cuyos responsables cedieron las instalaciones para la fiesta que estuvo conducida por Agustín Bravo y Ana García Lozano, con una espectacular puesta en escena gracias al decorador Aitor Gamindez.

El alcalde de Marbella, José Bernal, y la empresaria Maika Pérez de Cobas
El alcalde de Marbella, José Bernal, y la empresaria Maika Pérez de Cobas

La pareja de periodistas ejerció de maestros de ceremonias y consiguió que tanto la subasta como los muchos premios repartidos durante la cena no se hiciera eterna, como suele pasar con este tipo de fiestas. Un total de 500 asistentes pagaron los 200 euros que costaba el menú. Durante la cena tuvo lugar las actuaciones de Los Bravos y del cantante colombiano Jorge Hernán Baena. Toda la organización corrió a cargo de la empresaria Maika Pérez de Cobas, que desde que asumió la presidencia de la gala dejó claro “que aquí todos pagan. Y el que no quiera o no pueda que se busque un amigo rico que lo haga por ella”. Y así fue. Fueron varios los empresarios que compraron mesas y llevar sus propios invitados. Fue el caso de Luis Miguel Rodríguez (Desguaces La Torre), Juan José Hidalgo (Air Europa y Halcón Viajes), Felix y Luisa Revuelta (Hotel Las Dunas), Jaime Batlle (Hoteles Majestic) y la propia Maika Pérez de Cobas, entre otros muchos. De ahí que el calculo de lo que se recaudó solo con la cena se supiera esa misma noche: 100.000 euros. Este tipo de inciativa la puso de moda Grace Kelly en Mónaco para sus bailes de la Rosa y la Cruz Roja. Sus amigos americanos millonarios eran los que pagaban la cena a los aristócratas arruinados y reyes en el exilio.

Con presencia de la jet de los 80

Otro de los atractivos de la noche fue la mezcla de asistentes. Por un lado la vieja guardia, capitaneados por Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz, la pareja de divorciados que mejor se lleva del mundo. Siguen dándose la mano y viviendo en la misma casa. Su divorcio tuvo más que ver con una exclusiva muy bien pagada hace ya 20 años que con una realidad afectiva. Y si esa relación de no pareja sorprende, también llama la atención que Gunilla siga con el mismo aspecto que cuando era el icono de los veranos de la jet en los 80. El mismo misterio que su don de la ubicuidad que la hacia aparecer en varios fiestas a la vez.

Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz
Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz

Muy cerca de su mesa una de las mujeres más llamativas de la noche, la princesa Kasia Al Thani, que acudía con turbante y estética similar que su parienta la jequesa de Qatar. La princesa llegó acompañada de su amigo el joyero Miguel San Eduardo que ha puesto de moda entre los hombre los broches de solapa. El suyo era una joya antigua de brillantes y oro blanco que competía con los pendientes de Ada de Maurier, la joyera argentina afincada en Nueva York cuyos diseños lucen la alta sociedad de Park Avenue. Una de sus clientas es Paris Hilton; de hecho, en la reciente boda de su hermana llevó sus creaciones tanto en la fiesta nupcial como en las reuniones previas.

No faltaron a la cita benéfica Pedro Trapote y Begoña García Vaquero; Cary Lapique, feliz con la vuelta de su hija Carla y sus nietos a España; Manolo Segura, quien acudió solo ‒“mi mujer llega mañana”‒ y encantado con la buena relación que hay ahora entre los Thyssen; el matrimonio Revuelta, Felix y Luisa, dueños de uno de los establecimientos estrellas de turismo saludable que destacaba el alcalde marbellí; Marina Segovia, subdirectora del hotel; la embajadora de Guatemala, Carla María Rodríguez; Alicia Villadomart; Alejo García; el abogado Emilio Martín Llopis y su hija María, que desfiló con las pieles cedidas por el peletero Miguel Marinero; María José Santiago; Alicia Muñoz Lombardia; María José Cantudo; la princesa Bea Auersperg; Alia de Jordania y la jequesa Hussa Adnam de Arabia Saudi.

La empresaria Olivia Valére
La empresaria Olivia Valére

No podía faltar a la cita Olivia Valère, muy preocupada por la situación económica y emocional de la princesa Kimera. “Ha sido una de las mujeres más ricas de la Costa del Sol y por esos precisamente secuestraron a su hija Melodie. Pero desde que murió su marido, Rymond Nakachian, no ha levantado cabeza. Yo la ayudaré todo lo que pueda”, apuntaba la empresaria en presencia de Jaime Ostos y María Ángeles Grajal, quienes que no tienen intención de casarse después del lio que montaron con su 'no boda'.

Al más puro estilo de las fiestas de la Marbella de los ochenta, hubo fin de fiesta con fuegos artificiales y el 'Black is black' de Mike Keneddy corearo por los invitados.

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