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OBITUARIO

Fallece Aline Griffith, periodista, modelo, espía y condesa de Romanones

Ha muerto a los 94 años uno de los personajes más deslumbrantes de la historia reciente: una mujer que, en los años 50, ejerció como espía bajo el nombre en clave de Butch

Foto: La condesa de Romanones en una imagen de archivo. (Gtres)
La condesa de Romanones en una imagen de archivo. (Gtres)

Ha muerto Aline Griffith, condesa de Romanones por matrimonio, periodista por vocación y espía por decisión propia. Así lo confirman fuentes familiares a Vanitatis, que aseguran que falleció este pasado día 11 a las 10 de la noche aproximadamente. Griffith ha sido una de las mujeres más divertidas y entretenidas del mundo social español. Contaba historias de todo tipo y nunca aburría con su charla. Lo mismo explicaba recetas de repostería que leyendas relacionadas con joyas de familia o mil anécdotas con personalidades nacionales e internacionales como protagonistas. Y por supuesto todo aderezado con sus encuentros en los años 50 con peligrosos colegas de la KGB y asesinos profesionales que querían acabar con su vida cuando se dedicaba a ejercer de espía con el nombre en clave de Butch y el más literario de Tigre.

Escribió varios libros relacionados con esa etapa laboral que nada tenían que envidiar a las aventuras de Sean Connery como agente '007, al servicio de Su Majestad'. La única diferencia es que ella recibía órdenes del Estado Mayor norteamericano.

Todas esas misiones estaban aderezadas con la vida cotidiana de lujo y fiestas de la alta sociedad europea, americana y española. Una dama que se movía como pez en el agua en un Madrid provinciano y a la vez desayunaba con los duques de Windsor –Eduardo y Wallis Simpson – en su casa de París, merendaba con Jacqueline Kennedy en la Casa Blanca y cenaba con presidentes de gobierno y primeros ministros del mundo entero. También podía coincidir en la biblioteca de una mansión en el campo con Carlos el Chacal, que se rindió a sus encantos.

Una vida de película

Sus secretos y confidencias no han quedado plasmados en sus memorias más allá de las novelas de intriga en las que ella era la protagonista. “Moriré con mis secretos”, decía. Tampoco ha llegado a ver cómo su vida se convertía en película. A raíz de un atraco en su casa, contaba que no había llegado a un acuerdo con los guionistas del posible trabajo cinematográfico: “El productor quiere escenas subidas de tono y a mí no me interesan ese tipo de imágenes. Dije que de eso nada y no me volvieron a llamar”.

Montaba a caballo, bailaba sevillanas y tangos y disparaba en las monterías que organizaba en casa o en los campos de amigos como una experta. Afirmó durante años que llevaba en el bolso un revólver de nácar “por lo que pudiera suceder”. De aspecto impecable, contaba que su marido nunca la vio sin arreglar, “ni cuando tuve a mis hijos”.

Con tipo de modelo, alta, delgada y porte elegante, era capaz de subirse a unos tacones de vértigo o colocarse unas botas de montaña para participar en varios rallys que organizaba hace años una firma comercial. Era impresionante verla conducir un todoterreno mucho mejor que algunos periodistas que presumían de ser expertos con el volante por la cordillera del Atlas en Marruecos. Aline, vestida como Harrison Ford en sus películas de Indiana Jones, tenía tiempo, una vez que llegaba al destino, para perderse por las callejuelas de los pueblos en los que paraba la expedición.

En una fiesta de la embajada americana en Madrid en 2002. (Gtres)
En una fiesta de la embajada americana en Madrid en 2002. (Gtres)

Amazona de día, princesa de noche

Por la noche se vestía de princesa aunque durmiera en una jaima. Se maquillaba y peinaba ella sola mientras el resto del grupo no podía con el agotamiento. Y lo hacía a punto de cumplir 80 años. Lo curioso del caso era que, además de su aspecto impecable, se colocaba algunas de sus impresionantes joyas en pleno desierto. Eso sí, las más discretas como su collar de perlas, y aprovechaba para contar la historia. Daba igual que fuera verdad o de adorno.

“Estas perlas son de agua salada y ya no se encuentran. Se pescaban a pulmón entre tiburones y medusas. Fue un regalo de Luis”. Y dejaba que las chicas nos las probáramos. Cuando subastó su impresionante collar de esmeraldas y brillantes en el 2012 explicó que no las vendía porque necesitara dinero, sino porque “este tipo de joyas ya no me las voy a poner nunca”. Su destinataria fue la princesa Corinna, la 'amiga entrañable' y novia privada del Rey emérito: “Me alegro que sea ella la que las vaya a lucir. La conozco y me cae muy bien”, comentó cuando se enteró de la noticia.

Junto a Pitita Ridruejo en la pasarela Cibeles de 2009. (Gtres)
Junto a Pitita Ridruejo en la pasarela Cibeles de 2009. (Gtres)

Luis Figueroa y Pérez de Guzmán era su marido, lll conde de Romanones y Grande de España. Tuvieron tres hijos: Álvaro, Luis y Miguel. Fueron una pareja de diseño: “Eramos el tándem perfecto: Luis, reservado, disfrutaba más en Pascualete (la finca extremeña) que en la ciudad o viajando. Yo, todo lo contrario”. Extrovertida, cariñosa y muy inteligente, Aline Griffith deja un buen sabor de boca a todos los que la trataron más allá de su núcleo privado.


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