No solo para deportistas: el suplemento para mayores de 60 años que mejora la función cognitiva y ayuda a no perder músculo, según un estudio
Para quienes superan los 60 años, puede convertirse en una herramienta valiosa para mantener la fuerza y preservar la independencia
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La creatina ha sido durante décadas un suplemento estrella en el mundo del deporte, especialmente entre quienes buscan mejorar el rendimiento físico o aumentar la masa muscular. Sin embargo, nuevas investigaciones han revelado que sus beneficios no se limitan a los atletas. Cada vez más estudios apuntan a que este compuesto natural, presente en el organismo y clave en la producción de energía muscular, puede desempeñar un papel fundamental en la salud de las personas mayores de 60 años.
El envejecimiento suele ir acompañado de una pérdida progresiva de masa muscular y fuerza, un proceso conocido como sarcopenia, que afecta directamente a la movilidad y a la independencia. La suplementación con creatina ha demostrado contrarrestar este deterioro: investigaciones en adultos mayores de entre 70 y 80 años han mostrado incrementos significativos en masa muscular y fuerza en comparación con quienes recibieron un placebo. Los efectos positivos también incluyen mejoras en la velocidad de la marcha y una mayor facilidad para levantarse de una silla, dos indicadores clave de autonomía en la vida diaria.
Pero los beneficios de la creatina no se quedan en el plano físico. Algunos estudios sugieren que también puede tener un impacto en la función cognitiva. En personas mayores con un deterioro cognitivo leve, la suplementación se asoció con mejoras en la memoria y la capacidad de razonamiento. Asimismo, se investiga su posible papel en la salud ósea, ya que se ha observado un aumento de la densidad mineral en mujeres posmenopáusicas que la consumieron.
En cuanto a la seguridad, la evidencia científica es tranquilizadora. Aunque uno de los principales temores en torno al uso de creatina es el impacto en la función renal, la mayoría de los ensayos clínicos en adultos mayores no han encontrado efectos adversos significativos ni en el riñón ni en el hígado. Tampoco se han observado alteraciones en la presión arterial o en los niveles de glucosa. No obstante, los especialistas recomiendan precaución: cada persona debería consultar con su médico antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si toma otros fármacos.
Las dosis utilizadas en los estudios clínicos con adultos mayores suelen oscilar entre 2 y 10 gramos diarios durante periodos de 4 a 24 semanas. Seguir las recomendaciones del fabricante y el consejo de un profesional de la salud resulta esencial para garantizar un consumo seguro y eficaz.
En conclusión, la creatina ya no es un suplemento exclusivo de deportistas. Para quienes superan los 60 años, puede convertirse en una herramienta valiosa para mantener la fuerza, preservar la independencia y, en algunos casos, apoyar la función cognitiva. Aunque aún se necesitan más investigaciones sobre sus efectos a largo plazo, la evidencia actual la presenta como una estrategia prometedora para un envejecimiento más saludable.
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