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ALQUILER, PRODUCTOS ECOLÓGICOS, MARCA PROPIA...

Buckingham Palace, Sociedad Ilimitada

Aunque erróneamente se cree que la monarquía británica es de las más ricas, Isabel II sabe muy bien cómo sacar una buena 'tajada' de sus propiedades

Foto: La Familia Real casi al completo el pasado 15 de junio en el palacio de Buckingham (I.C.)
La Familia Real casi al completo el pasado 15 de junio en el palacio de Buckingham (I.C.)

Las falsas creencias están para eso, para convertirse en realidades que parecen inquebrantables. Si bien desde hace años se asegura que la monarquía británica es una de las más ricas del mundo, este dogma se cae por su propio peso si se tienen en cuenta el patrimonio de otras realezas menos conocidas pero que amansan fortunas millonarias. Este es el caso de Tailandia, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Brunei, Dubái, Liechtenstein, Qatar u Omán, donde se cuenta en billones de euros.

Desde que el pasado mes de enero la Comisión de Cuentas del Parlamento británico diera un tirón de orejas a la Casa Real por la pésima gestión de sus finanzas, varios son los medios de comunicación del país han puesto sus ojos en los últimos movimientos de la monarquía en cuanto a sus actividades económicas.

Esta misma semana, el periodista del Daily Mail Sebastian Shakespeare aseguraba que el pasado 13 de marzo el palacio de Buckingham sirvió de escenario para una cena en la que se reunió lo más granado de las finanzas del país. El Gobernador del Banco de Inglaterra, miembros de entidades financieras como JP Morgan, Barclays y HSBC, así como ejecutivos de una compañía británica de servicios financieros disfrutaron de unas instalaciones que sólo pueden visitarse en el mes de agosto, cuando Isabel II viaja a Escocia para pasar sus vacaciones en el castillo de Balmoral.

El príncipe Andrés y su hija Beatriz (I.C.)
El príncipe Andrés y su hija Beatriz (I.C.)
Esta reunión con ágape de por medio vuelve a poner de relieve una situación que ya se ha repetido en otras ocasiones a pesar de que ésta ha sido la segunda vez en la que se confirma que la reina ‘alquila’ su principal residencia para eventos de todo tipo, donde un miembro de la corona ejerce como anfitrión. En las últimas ocasiones ha sido el segundo hijo de Isabel II, el príncipe Andrés, quien ha representado este papel. Así lo hizo hace unos días y el pasado mes de octubre cuando presidió una gran fiesta en palacio auspiciada, de nuevo, por JP Morgan y que contó entre los invitados con el exsecretario de Estado, con Nixon y Gerald Ford, Henry Kissinger y el exprimer ministro Tony Blair, además de altos ejecutivos de varias corporaciones de nivel internacional. 

La gran duda que se presenta en torno a esta comercialización de las propiedades de la realeza gira en torno al dinero que Isabel II percibe por cada una de las cenas, bailes y desfiles de moda que han tenido lugar en sus dominios. Según revela el Daily Mail, se celebraron más de 200 eventos de este tipo en 2013.

En 2013, se celebraron al menos 200 eventos en las propiedades de lsabel IILa última reunión, y después de que varios medios criticaran el dispendio de la realeza con “quienes provocaron la crisis económica” que sufrió el país en 2007, parece haber sido costeada por el duque de York, tal y como ha confirmado un portavoz de Casa Real. Sin embargo, queda en el aire cuál ha sido la cifra que ha recibido Isabel II por alquilar su residencia, al igual que ocurrió hace cinco meses cuando The Sunday Times aseguró que, además de cobrar, la Casa Real consiguió que se hicieran dos donaciones de seis cifras a dos organizaciones con las que colabora a menudo.

Casi 10 millones por el alquiler

Por ‘las molestias’ causadas por prestar Buckingham, Isabel II recibió, sólo en 2013, casi 6 millones de euros, a lo que hay que sumar otros 3,6 por el alquiler de otra de sus propiedades, como el castillo de Windsor, donde en julio del año pasado se organizó el Foro Fundadores, al que acudieron empresarios del mundo de la tecnología y los medios de comunicación.

Fachada exterior del castillo de Windsor (I.C.)
Fachada exterior del castillo de Windsor (I.C.)
El evento, que reunió a 300 personas, entre ellas al músico Peter Gabriel y la modelo Natalia Vodianova, sirvió, según Brent Hoberman, cofundador de la página web lastminute.com, para promocionar Reino Unido y llenar las arcas de la reina, ya que el Foro costeó no sólo el evento, sino también contribuyó al mantenimiento de la propiedad. “Los honorarios fueron pagados por los organizadores para cubrir los costos, desde las mesas, la decoración, la comida, el vino, la calefacción y alumbrado”, es decir, todo para que el palacio no perdiera ni un solo euro.

A la lista de propiedades alquiladas hay que añadir también el parque Perks Field, situado en Kensington Palace, por el que el Comité Olímpico ruso pagó medio millón de euros, misma cantidad que desembolsó la cadena pública británica BBC con motivo del Jubileo en junio de 2013.

Este negocio de lo más rentable parece no ser muy bien visto por el Gobierno a pesar de que hace sólo unos meses el Parlamento criticó que las cuentas de la Casa Real menguaron hasta los 1,2 millones de euros, una cifra muy alejada de los 42 millones que Isabel II tenía en 2001. “Alquilar el palacio para eventos sería comercializar y degradar la monarquía. Este es un lugar especial. Es el hogar de la Reina”, ha asegurado hace unos días el presidente del Comité Selecto de Asuntos de Interior.

El príncipe Carlos de Inglaterra recibió casi 200.000€ en subvenciones para la vivienda en año pasadoEsta mercantilización también se puede extrapolar a las prestaciones públicas para la vivienda que reciben la Reina y su hijo, el príncipe Carlos. Tal y como contó Vanitatis, la Cámara de los Comunes y decenas de familias británicas con dificultades económicas pusieron el grito en el cielo cuando el Daily Mirror publicó un informe en el que se revelaba que el ducado de Cornualles recibía anualmente casi 200.000 euros del Estado por este motivo. Conocidos como housing benefits, se trata de subvenciones que se conceden a los propietarios que ceden sus viviendas para que las ocupen personas que no pueden costearse un alquiler. En el caso de Isabel II, sólo recibió 47.000 euros, una cifra insignificante si se compara con los 10.500 millones de euros del Crown Estate -cartera de inmuebles de la Corona-, propietaria de Regent Street, una de las calles más comerciales no sólo de Londres sino de Europa.

La marca ‘Kate y Guillermo’

Quien también hace un auténtico negocio con sus propiedades es el príncipe Carlos. Con un volumen de facturación de 57 millones de euros y casi 2 de beneficios, su granja de la localidad de Highgrove, The Duchy Home Farm, hizo de la agricultura biológica su seña de identidad. Sus galletas de avena, el jengibre, aguas minerales, helados, jamón, salchichas y panes de todo tipo son algunas de sus especialidades, vendidas bajo la marca Duchy Originals.

Página web de Duchy Originals
Página web de Duchy Originals

Con buenos maestros a la hora de hacer negocios y tras el ‘boom’ que generó la boda de Kate Middleton y el príncipe Guillermo, así como el nacimiento del príncipe Jorge y su posterior bautizo, los duques de Cambridge decidieron a finales del año pasado proteger su marca y los derechos de propiedad intelectual. Así, y de forma individual, crearon dos empresas. Kate CE Strathearn, denominación que surge de su nombre de pila, Catherine Elizabeth, y del título de condesa de Strathearn que le otorgó Isabel II. En el caso de Guillermo la compañía recibe el nombre de APL Angflesey, siglas que corresponden a sus otros nombres, Arthur Philip Louis, y la isla de Gales en la que él y su mujer vivieron después de casarse.

Aunque el portavoz de su residencia aseguró que de ningún modo el objetivo es enriquecerse, ambas se han convertido en el brazo comercial del matrimonio. “No se trata de hacer dinero. Es para proteger la marca que ellos mismos han creado”, aseguró. De hecho, la maquinaria ya se ha puesto en marcha y ya se venden souvenirs oficiales que van desde una taza de café hasta unos paños de cocina, algo que ya ocurrió con el enlace y el nacimiento de su primer hijo. Objetos que venden las tiendas de propiedades reales como la de la Abadía de Westminster, que continúa explotando dichos acontecimientos y donde pueden encontrarse tazas desde 18 euros. Todo un lucrativo negocio para una monarquía en crisis… fundamentalmente de estima.

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