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podría optar al trono de italia

Manuel Filiberto de Saboya, como Luis Alfonso de Borbón, también quiere reinar

El aristócrata quiere que los restos de sus bisabuelos sean enterrados en el Panteón de Roma y tiene muy presente el linaje del que desciende

Foto:  Manuel Filiberto de Saboya, un aristócrata muy polifacético. (Gtres)
Manuel Filiberto de Saboya, un aristócrata muy polifacético. (Gtres)

Vivimos en un mundo en el que cualquier cosa es posible, hasta que Manuel Filiberto de Saboya fuera rey. ¿Por qué no pensar que algún día se reinstalará la monarquía en Francia y en Italia? Llegado ese caso, en nuestro país vecino habría dos candidatos, Enrique de Orleans y Luis Alfonso de Borbón, la apuesta legitimista, que llegaría al trono bajo el nombre de Luis XX, como el mismísimo hijo de Carmen Martínez-Bordiú manifestó en una entrevista en 'Paris Match'. El conde de París, que no se anda con chiquitas, definió hace dos años a su rival español como un ‘usurpador’. Los partidarios de ambos siguen con las espadas en alto y mantienen vivas sus pretensiones pese a todo.

Luis Alfonso de Borbón y su mujer, en una misa en memoria de Luis XVI. (Gtres)
Luis Alfonso de Borbón y su mujer, en una misa en memoria de Luis XVI. (Gtres)

En Italia la cosa tampoco parece más clara y también hay dos facciones muy diferenciadas. La jefatura de la Casa Saboya está en disputa entre Amadeo y Víctor Manuel de Saboya. Una pretensión que quedó más que escenificada con el puñetazo que el segundo le dio a su primo en el madrileño palacio de la Zarzuela en 2004 en una cena íntima que ofreció el rey Juan Carlos a unos cincuenta invitados tras la boda de Felipe y Letizia. Una situación incomodísima en la que el padre de Manuel Filiberto perdió absolutamente los papeles. Sobre todo, si tenemos en cuenta el contexto: una boda plagada de royals y jefes de Estado, en la que hasta el más mínimo gesto podía tomar una gran dimensión. Como así fue, gracias a que lo contó una de las invitadas, la princesa Olghina di Robilant, al diario 'La Reppublica', que contagió los titulares al resto de medios internacionales que se hicieron eco de la noticia.

Manuel Filiberto y su padre, Víctor Manuel de Saboya. (Gtres)
Manuel Filiberto y su padre, Víctor Manuel de Saboya. (Gtres)

Dos años antes, en 2002 se había levantado la prohibición de la entrada en Italia de cualquier miembro varón de los Saboya y para ello Víctor Manuel tuvo que jurar lealtad a la República italiana. Esto fue considerado una traición por parte de la Unión Monárquica Italiana y la Consulta de Senadores del Reino, que le destituyeron como jefe de la Casa Real. En su lugar designaron a su primo, Amadeo, quien a su vez postula como heredero al trono italiano a su hijo Aimone, de 50 años. Por cierto, muy bien casado con Olga de Grecia (a su boda, en 2008, asistió la reina Sofía), un detalle que tienen muy en cuenta los defensores de las pretensiones de su padre, Amadeo de Saboya, duque de Aosta.

Amadeo de Saboya, duque de Aosta. (Gtres)
Amadeo de Saboya, duque de Aosta. (Gtres)

El heredero de Víctor Manuel es su hijo, Manuel Filiberto de Saboya. Una figura de sobra conocida por los seguidores de la crónica social de las últimas tres décadas, sobre todo por sus ‘affaires’ amorosos. Todo hay que decirlo, se lo ha ‘currado’ para tener notoriedad. Ahora, acercándose a los 50, parece tomarse más en serio a sí mismo y su linaje. Por eso, su penúltima cruzada es el destino de los restos mortales de sus bisabuelos, Victor Manuel III y Elena de Montenegro. Aunque ya descansan en tierra italiana, concretamente en el mausoleo de la Casa Saboya en Vicoforte, muy cerca de Turín, no están donde él cree que se merecen: el Panteón, en Roma.

[LEE MÁS: Aparece un vídeo en el que Víctor Manuel de Saboya confiesa un asesinato]

Manuel Filiberto, con su mujer, Clotilde Courau. (Gtres)
Manuel Filiberto, con su mujer, Clotilde Courau. (Gtres)

Para llegar a esta situación, su tía, Maria Gabriela de Saboya (primer gran amor del rey Juan Carlos), había llegado a un acuerdo con el Estado italiano, a espaldas del resto de la familia. Los restos llegaron ‘de tapadillo’ y, según Manuel Filiberto, él mismo se enteró, estando casi codo con codo con nuestro monarca emérito, en el funeral por Miguel de Rumanía. Algo que le molestó profundamente, ya que él considera que los restos se deben enterrar, con todo el boato que a su juicio merecen, en el Panteón romano. Sin embargo, esa pretensión está muy lejos de poder hacerse realidad, aunque él está dispuesto a hacer llegar su queja al Papa Francisco, como reconocía recientemente en una entrevista en 'Vanity Fair'. Contra sus deseos se encontrará con la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, el ministro de cultura, Dario Franceschini, o el presidente del Senado, Pietro Grasso, entre otras autoridades.

Actuando en el Festival de San Remo. (Gtres)
Actuando en el Festival de San Remo. (Gtres)

Esta pretensión simbólica choca con una herida muy grande que sigue habiendo en la sociedad italiana respecto a la monarquía. No se olvida que la firma del rey Víctor Manuel estaba presente en las leyes raciales de Benito Mussolini de 1938, gracias a las cuales se deportó a miles de judíos a campos de concentración. Sin embargo, la versión que mantiene Manuel Filiberto es que su abuelo se negó a sancionar estas leyes hasta en tres ocasiones, que incluso recurrió al Vaticano, pero que sus peticiones no fueron escuchadas.

Manuel Filiberto, con su colección de camisetas propia. (Gtres)
Manuel Filiberto, con su colección de camisetas propia. (Gtres)

Resulta harto difícil creer que Manuel Filiberto llegue algún día a ser rey de Italia, aunque él no renuncia al linaje del que pertenece y se hace llamar príncipe de Venecia. Sus antecedentes personales distan mucho de ser los de un príncipe ‘comme il faut’: ha participado como cantante en el festival de San Remo (también Estefanía de Mónaco sacó un disco y ahí está), fue concursante de ‘Bailando con las estrellas’ en Italia en 2009 (¡toma nota, Bustamante) y está casado con la actriz francesa Clotilde Courau, madre de sus dos hijas. Claro que esto no tiene que ser ningún obstáculo.

Un príncipe muy atípico

Manuel Filiberto y su familia viven a medio camino entre Los Ángeles y Montecarlo. Y aunque ha habido rumores de ruptura en su matrimonio en diversas ocasiones, siguen juntos quince años después de su boda. El aristócrata ha sabido reinventarse con el paso de los años: ha sido productor de cine, lanzó su propia línea de camisetas, es dueño de un food truck, con el que vende comida italiana en la mencionada ciudad californiana, e incluso se presentó a unas elecciones europeas con el partido Unione di Centro, en 2009. Actividades, todas ellas, destinadas a hacer crecer su popularidad en Italia, un país que visita con mucha frecuencia y en el que, a juzgar por sus declaraciones y movimientos, estaría encantado de reinar. Aunque él ha dicho en muchas ocasiones que se considera un ciudadano normal, como cualquier otro, su comportamiento parece indicar lo contrario…

Manuel Filiberto, en 'Bailando con las estrellas', en Italia. (Gtres)
Manuel Filiberto, en 'Bailando con las estrellas', en Italia. (Gtres)

Una faceta que humanizó a Manuel Filiberto fue desvelar que había tenido un tumor cancerígeno en el tabique nasal, por el que tuvo que ser sometido a diversas operaciones a partir de 2012, cuando lo descubrió. Había perdido la voz y fue su mujer, Clotilde, quien le sugirió que no lo dejara pasar y fuera al médico. Tuvieron que extirparle el tabique y ahora se somete a revisiones rutinarias de control, ya que la enfermedad ha remitido.

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