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La polémica está servida: Joaquín de Dinamarca no quiere renunciar a su 'paga'

Con su traslado a Francia, el hijo menor de la reina Margarita perdería la asignación mensual que el Estado le da como miembro de la familia real

Foto: Joaquín de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)
Joaquín de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)

La próxima mudanza de Joaquín de Dinamarca a París está provocando todo tipo de reacciones. Además de la lógica tristeza de la reina Margarita por tener algo más lejos a sus nietos, Athena y Henrik, de 7 y 9 años, se ha generado todo un debate político en torno a la próxima estancia del príncipe en Francia. Joaquín estará un año entero allí, invitado por el ministro de Asuntos Exteriores francés para realizar un curso de entrenamiento militar.

La polémica viene, como es habitual, por cuestiones monetarias. Como miembros de la familia real danesa, Joaquín y Marie reciben del Estado una asignación mensual de unos 40.000 euros para sus gastos. Esta cantidad, denominada 'apanage', sale del bolsillos de los contribuyentes y sus impuestos. La ley danesa establece que esta mensualidad se le retira al receptor en caso de que se vaya a vivir al extranjero, ya que no podrá cumplir con sus deberes reales, precisamente, la futura situación del hijo menor de la reina. Pero hay una excepción a esta ley, y es que no se le retira la asignación si la estancia del príncipe en otro país es con fines educativos, algo a lo que se está agarrando tanto Joaquín como su madre para no perder esa cantidad.

Joaquín de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)
Joaquín de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)

Pero el debate no ha tardado en surgir, no solo en la calle, sino también en el Parlamento danés. Para la mayoría de los políticos, la estancia del príncipe Joaquín en París no es necesaria para su papel dentro de la familia real. Estará seis días a la semana volcado con su entrenamiento militar, con el trabajo relacionado con la Corona totalmente abandonado, por lo que no debería percibir el 'apanage'. Además, acusan a la reina de querer interpretar la ley y la Constitución en su favor para beneficiar a su hijo, algo que en un país como Dinamarca resulta inadmisible.

Desde luego, existen antecedentes a los que aferrarse. El príncipe Federico estuvo estudiando durante dos años en Estados Unidos, algo que el Parlamento sí consideraba importante para su formación como futuro rey. También Joaquín estudió durante un curso escolar en un centro de Normandía cuando contaba solo con 12 años, por lo que sí se entendía que la estancia en el internado era parte importante en su educación.

Federico y Joaquín de Dinamarca con sus esposas, en una imagen de archivo. (EFE)
Federico y Joaquín de Dinamarca con sus esposas, en una imagen de archivo. (EFE)

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