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OPINIÓN

Iñaki Urdangarin, de "duque empalmado" a voluntario solidario

La iniciativa de Pascual Vives, abogado de Iñaki Urdangarin, para que su cliente se convirtiera de la noche a la mañana en voluntario ha sido un golpe de efecto inesperado

Foto: Iñaki Urdangarin, visto por Jate.
Iñaki Urdangarin, visto por Jate.

La iniciativa de Mario Pascual Vives, abogado de Iñaki Urdangarin, para que su cliente se convirtiera de la noche a la mañana en voluntario ha sido un golpe de efecto inesperado. Los periodistas ya estaban acostumbrados a las acciones del letrado. El único que ha hecho ruedas de prensa a pie de calle cuando Urdangarin se encontraba en pleno proceso del caso Nóos. Una manera de facilitar el trabajo periodístico a diferencia del resto de defensas, incluida la de la infanta Cristina.

Salvo su entorno cercano (y seguramente la reina Sofía, que mantiene una relación directa con el Hogar Don Orione, como ha publicado Vanitatis), nadie sabía de esta estrategia legal aprobada en un auto por el juez de Vigilancia Penitenciaria. Iñaki Urdangarin se ha convertido en voluntario y puede salir dos veces por semana de la prisión de Brieva para desarrollar un trabajo que hubiera resultado impensable cuando era duque de Palma y el yerno preferido de don Juan Carlos y doña Sofía.

Iñaki Urdangarin, el jueves a su llegada al Hogar Don Orione. (Jose Martín)
Iñaki Urdangarin, el jueves a su llegada al Hogar Don Orione. (Jose Martín)

En el caso del Rey emérito, esa debilidad llegaba por la faceta deportiva y por lo bien que había entendido a la hija Cristina, que de los tres hermanos ha sido siempre la más inteligente e independiente. De ahí que sorprendiera en su momento su declaración ante el juez instructor Castro con sus casi seiscientos “no me consta", "no lo recuerdo” o "no lo sé”. En el caso de la Infanta se levantó su imputación y continuó con su vida, siempre dirigida a procurar una vida más agradable a su marido una vez que llegó la sentencia de cinco años y diez meses.

[LEA: El uso del móvil, quién pagará la escolta... Los detalles de las salidas de Urdangarin]

Urdangarin eligió la cárcel de Brieva, solo de mujeres, y por lo tanto con pleno conocimiento de su aislamiento, que ha sido una de las bazas para requerir ese voluntariado. Como cualquier preso, podría haber solicitado un cambio, pero no lo hizo y por lo tanto continuó con su “deshumanización", que así se define su situación en el auto.

Ahora su aspecto físico es mucho mejor que la etapa en la que acudía al juzgado de Palma o en su exilio dorado de Ginebra. Un hombre demacrado, muy delgado y con la mirada perdida. En cambio, su llegada para ejercer el voluntariado en el centro Don Orione ha sido todo lo contrario. Sonriente, saludando a la prensa y con un semblante más parecido a la etapa triunfante de yerno del Rey.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en el cumpleaños de Guillermo de Holanda. (Getty)
La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en el cumpleaños de Guillermo de Holanda. (Getty)

Unos años donde Iñaki Urdangarin hacía chistes con su título como "duque empalmado" y disfrutaba de una vida donde todos le hacían la ola. Aún se recuerda en el club de tenis de Barcelona cómo muchos de los socios procuraban hacerse los encontradizos con el exdeportista, que acudía con sus niños de catálogo. Todos rubios, todos guapos y con ojos azules. Cuatro principitos que tuvieron que asumir que a papá y a mamá ya no les querían tanto. Que de ser la infanta Cristina "la nostra”, pasaron a otros adjetivos. Y sobre todo que el tío Diego Torres que, además de socio, era fijo en las fiestas familiares “había engañado a papá”.

El juez Castro. (EFE)
El juez Castro. (EFE)

Antes de convertirse en proscrito y de que se estableciera el cordón sanitario (como se definió el distanciamiento con el rey Felipe), Urdangarin mantenía todos los privilegios que da el formar parte de la familia real. Veranos en Palma en el pabellón independiente en el recinto de Marivent, cumpleaños con la asistencia de todos los Borbón Grecia al completo en su palacete de Pedralbes y así, suma y sigue, hasta que apareció en el horizonte el caso Nóos. Y fue entonces cuando cambió la hoja de ruta. Primero Washington con un trabajo en Telefónica al que por su currículum nunca habría accedido si no hubiera sido marido de una Infanta y después en Ginebra como parado laboral.

En aquellos tiempos de vino y rosas, nadie imaginaba que muchos años después el duque deportista acabaría primero como imputado y después como interno en la prisión de Brieva. Y mucho menos como una persona que no había demostrado su vertiente solidaria de forma pública, sino todo lo contrario. Hay que recordar el desvío de dinero de la ONG Fundación, Deporte, Cultura e Integración Social (FDCIS) cuando aún era el 'gran duque', como quedó de manifiesto en la instrucción del caso Nóos. Su incorporación a su nuevo trabajo en el Hogar Don Orione para ayudar a personas discapacitadas demuestra, según el juez de vigilancia, que la reinserción en este caso es más que posible. Algo así como la conversión de San Pablo camino de Damasco.

Habla Castro

En cambio, el juez instructor Castro no cree en esa metamorfosis personal. “Algo me dice que si sale en libertad buscará ganarse la vida con un procedimiento que ya le resulta familiar”. Y añadía en sus declaraciones que el aislamiento fue su opción: “No la eligió por la gastronomía, la eligió porque le convenía y durante este tiempo, que yo sepa, no se ha quejado de su salud psíquica por el aislamiento y ningún médico ha emitido informe alguno al respecto, y si se hubiera quejado, estoy convencido de que lo hubieran trasladado a él o a presos de otra prisión para que le hicieran compañía”.

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