Corinna Larsen y Gabriel Rufián, la extraña pareja
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OPINIÓN

Corinna Larsen y Gabriel Rufián, la extraña pareja

La antigua princesa y el 'niño bonito' del independentismo catalán han encontrado esta semana la manera de dar un salto cualitativo en sus respectivas arremetidas contra la Corona española

Foto: Corinna Larsen y Gabriel Rufián, la extraña pareja
Corinna Larsen y Gabriel Rufián, la extraña pareja

Habrá que reconocer que la tormentosa actualidad española está generando unos personajes cada día más coloristas y unas alianzas hasta ahora insospechadas. Sin ir más lejos, Corinna Larsen -antes conocida como la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein- y Gabriel Rufián han venido a formar una extraña pareja en el cuché de la nueva política. La examiga de don Juan Carlos y quien pasa por ser también uno de sus enemigos declarados han encontrado esta semana la manera de dar un salto cualitativo en sus respectivas arremetidas contra la Corona española.

La autodenominada princesa alemana arrojó la primera piedra el mismo lunes, desde Londres y a través de las páginas de 'Ok Diario'. El 'enfant terrible' del independentismo catalán lo hizo dos días después desde su escaño del Congreso, en su tradicional show de los miércoles. Hasta ahora los españoles se habían hecho a la música de las confesiones de alcoba, los relatos de espías y el trasiego de millones -que ya es hacerse, la verdad, y no seré yo quien los ponga en duda-. Lo que no habían escuchado es el silbido de la bala en la mismísima oreja del actual monarca.

Dijo nada menos la 'entrañable' al rey Felipe que no puede "divorciarse" de la responsabilidad del padre diciendo que "no tiene nada que ver" con sus presuntos negocios... "si te has beneficiado toda tu vida". Y aún remachó: “Pienso que ahí reside el problema”. El problema de la monarquía española, claro. Lo que en todo caso es una manera de trasladarle su propio problema -el judicial, en Suiza y, todavía, en España-.

Corinna, en una imagen de archivo. (Getty)
Corinna, en una imagen de archivo. (Getty)


Pero la otrora princesa aún dio un pasito más con su afilado zapato de cristal. La antigua vecina del palacio de La Angorrilla en el Monte del Pardo fio la continuidad de dicha monarquía a la acometida de reformas -dos millones de euros costó al erario las realizadas en la casa que compartió con don Juan Carlos-, así como al "rejuvenecimiento de las instituciones" (¿estaba pidiendo la abdicación del actual monarca en favor de la princesa Leonor?). Y ello, atención, porque "la Constitución del 78 contiene residuos franquistas y hay que limpiarlos". "La inviolabilidad es legado de Franco", sentenció y envolvió en papel de regalo a Felipe VI, el monarca que en 2019 contestó a sus desafiantes requerimientos negociadores con una declaración formal ante notario de renuncia a la herencia del padre.

Esto de sacar a pasear a Franco solo había sido plato goloso de la factoría Sánchez, pero esta semana iba a quedar claro que, junto a Corinna, también Rufián iba a querer mojar en la misma salsa. Y no para horadar el legado de Juan Carlos, que al fin y al cabo ya es un muerto viviente -con perdón-, sino el presente y el futuro de su hijo. La fotografía del infante Felipe saludando al Generalísimo en presencia del entonces príncipe y 'heredero a título de rey', exhibida por el portavoz de Esquerra, fue uno de los mayores esperpentos valleinclanescos representados en el mismo hemiciclo que 43 años antes vio avalar la renuncia del Rey a sus poderes en favor de la democracia. En la España del tuit, a Rufián le sirvió la imagen para acusar al monarca de ser de Vox. Ya me dirán si todo esto no es puro teatro español.

Gabriel Rufián, mostrando la mencionada fotografía en el Congreso. (EFE)
Gabriel Rufián, mostrando la mencionada fotografía en el Congreso. (EFE)
Corinna zu Sayn-Wittgenstein Rey Don Juan Carlos Rey Felipe VI
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