Los reyes de Tailandia y el príncipe heredero: su incómoda imagen en medio de la rebelión
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MOMENTO MUY DELICADO

Los reyes de Tailandia y el príncipe heredero: su incómoda imagen en medio de la rebelión

Las protestas sin precedentes en las calles de Bangkok están poniendo en jaque al Gobierno del país del sudeste asiático y a la monarquía, que es fuertemente cuestionada

Foto: Los reyes de Tailandia y el príncipe heredero: su incómoda imagen en medio de la rebelión
Los reyes de Tailandia y el príncipe heredero: su incómoda imagen en medio de la rebelión

Jornada histórica y sin precedentes la que se ha vivido en Tailandia, consecuencia de semanas en las que ya ha habido numerosas protestas. En esta ocasión ha sido especialmente significativo que el convoy real en el que se trasladaban el rey, Rama X, la reina, Suthida, y el príncipe heredero ha tenido que atravesar estas protestas, en las que se les ha plantado cara, muy conscientes, además, de lo que supone cuestionar la figura del rey y la monarquía.

La imagen es insólita no solo en términos de tener que darse un baño de realidad, sino porque el monarca asiático no vive con su mujer, que está hospedada habitualmente en un hotel cercano a Zúrich, mientras él permanece con su harén en otro establecimiento hotelero de lujo en Baviera, pero tampoco su hijo y príncipe heredero (a los demás varones fruto de un matrimonio anterior los repudió en los años 90 y viven en Estados Unidos), por lo que su presencia en Tailandia en estos días es altamente significativa.

Como anomalía también hay que subrayar que ha regresado con su consorte y, por lo tanto, rival de la reina, que había pasado una temporada en prisión, pero que inexplicablemente ha recuperado el favor real y ha vuelto al primer plano. Algo que en muchos círculos se ha interpretado como una auténtica humillación pública para la reina Suthida. Como también lo ha sido la divulgación de unas toscas imágenes de amor enviadas por una de sus concubinas al monarca, a quien claramente las convenciones sociales no le importan en absoluto.

En un país donde puedes acabar en la cárcel por las acciones anteriormente referidas, son especialmente significativos estos movimientos cada vez más transversales y que no solo se circunscriben a la clase estudiantil, a los jóvenes o a las zonas urbanas. Un movimiento, como decimos, que podría marcar un antes y un después en el país del sudeste asiático, lo que explica que medios de tanto prestigio como CNN tuvieran este miércoles como principal argumento informativo la situación de Tailandia, un país especialmente afectado por la pandemia, no en términos de víctimas (los datos oficiales hablan de unos 60 muertos en dos semanas) sino económicos, porque es muy dependiente del turismo.

El primer ministro, contra las manifestaciones

Su primer ministro, Prayut Chan-o-cha, ha apelado directamente a los manifestantes para señalarles como posibles responsables de la situación y ha hecho un llamamiento a la unidad, pero no ha logrado silenciar las voces de los detractores de un régimen con enormes déficits democráticos. Las redes sociales están siendo clave en este movimiento, pues son muchos los activistas que están ayudando a que se difunda este mensaje internacionalmente, y entre ellos se encuentra el periodista escocés Andrew MacGregor Marshall, quien hace tan solo unos días hacía unas declaraciones a Vanitatis no demasiado optimistas sobre las reformas que el pueblo pide ya indisimuladamente y sin temor a las consecuencias.

"Está siendo un movimiento histórico porque nunca antes habíamos visto cuestionar la monarquía tailandesa a este nivel. Es muy interesante, pero desafortunadamente creo que difícilmente veremos a la institución dar un paso atrás o que deje el poder, así que estoy preocupado porque nos podríamos estar dirigiendo a otra confrontación violenta en la que nadie saldría ganando. Porque al final (los manifestantes) no pueden ganar. La monarquía y el ejército tendrán que permitir un mayor nivel democrático en Tailandia, pero de momento es solo una confrontación y es complicado pensar que vaya a acabar bien", asegura el que fuera corresponsal de guerra y una de las figuras más destacadas de la agencia de noticias Reuters.

No podemos perder de vista que el pasado 16 de agosto una protesta logró aglutinar a 10.000 personas en la capital, un hecho insólito que volvía a repetirse a mediados de septiembre cuando otros miles volvieron a hacer lo mismo y llevaron el desafío mucho más allá al dejar una placa muy cercana al Gran Palacio en la que se leía: "Aquí, la gente declara que este lugar pertenece al pueblo, no al rey".

Debemos subrayar también que las protestas no solamente están relacionadas con la monarquía, sino con cuestiones de gran calado social, como los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI, así como el derecho a una educación digna y a reformas económicas que acaben con la enorme brecha social entre las élites minoritarias, encabezadas por el rey, a quien se atribuye una fortuna astronómica, y una gran masa social. Ni que decir tiene que también quieren que no se vulnere la libertad de expresión, algo que se estaría haciendo a través de la desaparición de activistas en países de su entorno, como nos desvelaba recientemente Andrew MacGregor Marshall.

Foto: Analizamos al controvertido rey de Tailandia con uno de los mayores expertos del mundo

"Los países del sudeste asiático se están ayudando los unos a los otros a capturar disidentes. Yo viví en Camboya durante un año en 2014 y en aquella época había muchos tailandeses que escapaban hacía allí, porque era un lugar seguro, pero ha dejado de serlo. El pasado mes de junio, un activista tailandés fue capturado en Camboya y creemos que fue asesinado. Sabemos que hasta nueve han sido secuestrados por fuerzas especiales y de algunos de ellos se ha podido confirmar su muerte. No hay ningún lugar del sudeste asiático seguro para ellos en este momento. Muchos de los regímenes son autoritarios o semiautoritarios. La democracia en el sudeste asiático está ahora en una situación desoladora", declaraba en Vanitatis.

Uno de los gestos más característicos de las manifestaciones de este miércoles ha sido el de repulsa para saludar con tres dedos, que aparecía en 'Los juegos del hambre' y que alcanzó una enorme popularidad en 2014 cuando la gente de Tailandia se echó a las calles para protestar contra el golpe de Estado. En la actualidad, el país se encuentra con una endeble democracia tutelada por el ejército y con una enorme influencia del rey Rama X, que ha llevado a Heiko Maas, ministro de Asuntos Exteriores alemán, a afirmar que no gobierne desde Baviera. De momento, para la tranquilidad del Gobierno germano, parece que se va a quedar unas semanas en Tailandia, aunque su pretensión podría ser regresar sin tardar demasiado. Volverá a convertirse en la patata caliente que nadie sabe muy bien cómo gestionar desde que estallara la pandemia del coronavirus en marzo y empezara a saltarse las medidas de confinamiento prescritas en Baviera.

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