La vida del duque de Aosta: de su infancia en un campo de concentración a su tormentoso divorcio
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UNA AGITADA HISTORIA

La vida del duque de Aosta: de su infancia en un campo de concentración a su tormentoso divorcio

Perseguido por Hitler, en arresto domiciliario y después en un campo de concentración, su vida ha estado marcada por los avatares de la II Guerra Mundial cuando era un niño

Foto: La boda de duque de Aosta y Claudia de Orleans. (Getty)
La boda de duque de Aosta y Claudia de Orleans. (Getty)

A primera hora de la mañana de este martes, 1 de junio, se anunciaba el súbito fallecimiento a los 77 años en el hospital de San Donato de la población de Arezzo, en la Toscana, del príncipe Amadeo de Saboya, duque de Aosta y bisnieto de aquel rey Amadeo I de Saboya que reinó brevemente en España. Un anuncio que era remitido por la Casa Real de Saboya y que, por inesperado, ha generado gran sorpresa y consternación en los círculos monárquicos italianos. Tan solo unos días antes, había almorzado con su primera esposa, la princesa Claudia de Francia, en vísperas de ser ingresado en el hospital el día 27 para una intervención renal.

El óbito se produjo durante la noche del 31 de mayo al 1 de junio, no como consecuencia del covid-19, sino en su fase de recuperación posoperatoria. Una pérdida notable y muy sentida para sus primos hermanos, la reina doña Sofía y el rey Constantino de Grecia, y para muchos de sus otros parientes cercanos de la realeza europea, como su sobrina la princesa Margarita de Rumanía, custodia del trono rumano, los duques de Kent o el príncipe de Gales. Y es que a pesar de la larga disputa dinástica que durante décadas ha enfrentado con fiereza al duque con su primo el príncipe Víctor Manuel de Saboya, actual jefe de la Casa Real de Italia, Amadeo y los Aosta han sabido mantener muy en alto el prestigio de esta rama segundona de la Casa Real italiana que a lo largo de los últimos 150 años ha dado personajes notables a la historia de Italia.

El duque de Aosta nació en Florencia el 27 de septiembre de 1943, durante un bombardeo de la ciudad en plena guerra mundial. Corrían tiempos difíciles: Mussolini había caído, Italia cambiaba de bando en la guerra y el destino de los Saboya-Aosta pasaba por momentos funestos. Dos años antes, en mayo de 1941, su padre el príncipe Aimone, duque de Spoletto, a quien apenas alcanzó a conocer, había sido proclamado en rey del Estado Independiente de Croacia como Tomislav II. Un reino impuesto por el expansionismo italiano y apoyado por Alemania durante la guerra, pero que él nunca llegó a visitar. De ahí que, tras la destrucción del eje Roma-Berlín y la persecución a la que Hitler sometió a los miembros de la familia real italiana, Aimone, que estaba alejado de su esposa y tenía ganada fama de mujeriego, se sintiese forzado a abandonar Italia recalando en Buenos Aires, donde fallecería en 1948. Así, el pequeño Amadeo y su madre, la princesa Irene de Grecia, tía de la reina Sofía, quedaron en arresto domiciliario en Florencia, siendo posteriormente enviados en medio de grandes privaciones al campo de concentración de Hirschegg, de donde solo serían liberados con el fin de la guerra en 1945.

placeholder Amadeo y Claudia, con sus tres hijos. (Getty)
Amadeo y Claudia, con sus tres hijos. (Getty)

Huérfano de padre a edad muy temprana, Amadeo heredó el ducado de Aosta y cursó estudios en Italia y en Inglaterra, entrando posteriormente en la marina italiana para luego estudiar Ciencias Políticas en Florencia. Su entorno familiar y sus afectos estuvieron siempre marcados por el estrecho vínculo que su madre mantuvo en todo momento con su hermano, el rey Pablo de Grecia, y su familia helena, hecho que hizo de él un habitual de la corte de Atenas.

Foto: Aimone, cuando heredó el título de príncipe de Saboya en 2006. (Getty)

En mayo de 1962 no faltó a la boda en Atenas de doña Sofía y don Juan Carlos, quien dos años más tarde actuó de padrino en su propia boda en Sintra, en Portugal, con la princesa Claudia de Francia. Todo un gran acontecimiento que reunió en tierras lusas a toda la realeza del momento en tiempos del exilio de los condes de Barcelona en Estoril. Un matrimonio que produjo tres hijos, Bianca, Aimone y Mafalda, y que se instaló en la gran propiedad familiar de los Aosta, Il Borro, en la localidad de Arezzo, que Amadeo y Claudia pusieron en explotación con la producción de vinos, aceitunas, tabaco, vino de Chianti y productos de charcutería. Pero los amores apasionados de la pareja terminaron contrariados y en un sonoro divorcio, que solo se firmaría en 1982 tras una inopinada huida de ella de Italia y varias idas y venidas.

Cinco años más tarde, y tras una relación con la aristócrata italiana Nerina Corsini, el duque contrajo segundo matrimonio con la también noble napolitana Silvia Paternò du Spedalotto, que le ha acompañado hasta sus últimos días. Poco después, Amadeo y Silvia se decidieron a vender la gran finca familiar a la poderosa familia Ferragamo, afincándose en la propiedad San Rocco, en Castiglion Fibocchi, en la que han residido hasta el presente con numerosas estancias en la isla de Pantelleria. El duque ha sido un gran emprendedor agrícola y miembro de varios consejos de administración de empresas italianas, y la duquesa es una mujer muy implicada en causas sociales, y en particular en la colaboración con la Cruz Roja, habiendo participado en numerosas misiones de contingentes militares italianos en el extranjero. Ambos han visitado España en numerosas ocasiones y mantienen una estrecha relación con la familia real española.

placeholder  El duque de Aosta. (Getty)
El duque de Aosta. (Getty)

Sin embargo, si algo ha marcado de forma profunda la vida, y en particular las últimas décadas de la existencia de Amadeo de Saboya, eso ha sido su fuerte enfrentamiento dinástico con su primo el príncipe Víctor Manuel de Saboya. Una batalla en torno a la jefatura de la Casa Real de Italia que se hace eco de viejas competiciones entre la rama mayor -reinante- de los Saboya y la rama segundona de los Aosta, que produjo personajes tan notables como el duque Manuel Filiberto, general del ejército italiano, o el tercer duque, otro Amadeo, que durante la Segunda Guerra Mundial fue virrey de Italia en África del Este. Un enfrentamiento que se recrudeció en 2008 cuando Víctor Manuel y su hijo, Emanuel Filiberto, emplazaron en los tribunales a Amadeo y a su hijo, el príncipe Aimone, para obligarles a abandonar el uso del apellido Saboya y retomar el Saboya-Aosta.

Previamente, Amadeo había reclamado para sí el viejo título familiar de duque de Saboya y el derecho a considerarse jefe de la Casa Real de Italia, y las cosas llegaron a tal punto que ambos primos acabaron a mamporros tras un almuerzo en el palacio de la Zarzuela, con ocasión de la boda de doña Felipe y doña Letizia. Una situación lastimosa que durante años ha dividido al monarquismo italiano y a la propia familia real, pues parece que la hermana de Víctor Manuel, la princesa María Gabriela de Saboya, ha apoyado las tesis de Amadeo. Como colofón, en 2018 la justicia italiana reconocía al duque de Aosta el derecho a utilizar el apellido Saboya, sin más añadidos.

No obstante, tan solo unas horas después de anunciarse el óbito el príncipe Víctor Manuel, con el título de duque de Saboya, y su hijo el príncipe del Piamonte expresaban en una nota de prensa de tono muy conciliador su consternación por el fallecimiento de este primo añadiendo: “el dolor se agudiza en el recuerdo de aquellas divisiones que lamentablemente han marcado estos últimos años, pero que desaparecen ante el duelo y la memoria de tantos recuerdos afectuosos que han acompañado nuestra vida y en particular nuestra juventud”.

placeholder Los duques de Aosta a su llegada al aeropuerto de Madrid para asistir a la boda de los entonces príncipes de Asturias. (Efe)
Los duques de Aosta a su llegada al aeropuerto de Madrid para asistir a la boda de los entonces príncipes de Asturias. (Efe)

Cabrá ahora ver si Víctor Manuel asistirá al funeral de Amadeo, que se celebrará este próximo viernes en la emblemática iglesia de San Miniato al Monte de la Florencia en la que pasó tantos años de infancia y juventud. Un acto que estará presidido por su hijo el príncipe Aimone, que ahora hereda el ducado de Aosta, está casado con la princesa Olga de Grecia y es embajador de la Orden de Malta en Rusia país que conoce bien y en el que ha trabajado durante años.

Un funeral para uno de los grandes personajes de la vieja realeza europea que cada vez va quedando más desasistida, al que en tiempos no-Covid veríamos sin duda acudir a numerosos parientes regios de toda la geografía europea y a sus primos doña Sofía y la princesa Irene y el rey Constantino de Grecia, que en estos días parecen celebrar juntos en tierras griegas el 81 cumpleaños del último rey de los Helenos.

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