De Antonio Resines a Simeón de Bulgaria: familiares y amigos en la misa ortodoxa por Irene de Grecia
No se ha podido quejar doña Sofía del cálido apoyo que ha tenido en la misa de 40 días en memoria de su hermana Irene, con muchos familiares y amigos reunidos con ella en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio
Antonio Resines, llegando a la misa ortodoxa por la princesa Irene de Grecia. (EFE)
Con algunas ausencias obligadas, como la del rey Felipe y la reina Letizia por incompatibilidades de agenda, la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid se ha convertido en la muestra gráfica de lo querida que era Irene de Grecia. Porque no ha faltado nadie: desde Antonio Resines a Simeón de Bulgaria, pasando por tres antiguos trabajadores de Zarzuela, muchos familiares y amigos han querido arropar a la reina Sofía en la misa ortodoxa en memoria de su hermana.
Aunque la cita era a las 12:30, los invitados han ido llegando al templo desde mucho antes. Un paseo de rostros de la realeza, la aristocracia y también civiles pero muy cercanos a la Casa Real, de todos aquellos que querían participar en este homenaje a la princesa Irene, a través de este servicio religioso que es tradición en la tradición ortodoxa, que se celebra a los 40 días del fallecimiento y que marca el final del periodo de luto.
Un luto que ha estado presente en todos y cada uno de los asistentes, algunos aliviado, con algún toque blanco o alguna joya de color. Otros, llevado con rigor y la solemnidad que requería la ocasión.
Ana de Orleans, junto a Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada. (Gtres)
A pesar de que fue enterrada en Tatoi, junto a sus padres y su hermano, el rey Constantino, la misa de los 40 días, también llamada 'de resurrección' se ha celebrado en Madrid, precisamente para facilitar que todos los que querían a Irene y la reina Sofía pudieran acercarse. Y han sido tantos y de índole tan diversa que no ha tardado el templo ortodoxo en llenarse.
De los primeros en llegar eran la princesa Ana de Orleans con su hija, Cristina de Borbón-Dos Sicilias, íntima tanto de las infantas como de doña Letizia, y su marido, Pedro López-Quesada, uno de los amigos más cercanos del rey Felipe. Como la princesa, también apoyada en su bastón iba Piru Urquijo, la abuela de Teresa, la esposa del alcalde de Madrid, también cercana a don Juan Carlos y doña Sofía.
Piru Urquijo, a su llegada a la Catedral Ortodoxa. (Limited Pictures)
José Manuel Zuleta, ex jefe de la Secretaría de la reina Letizia. (Limited Pictures)
La familia del rey emérito también ha estado representada. Por un lado, a través de Beltrán Gómez-Acebo y su esposa, Andrea Pascual. Por otro, por parte de María Zurita y su padre, el doctor Carlos Zurita.
Pero también ha sido significativa la presencia de algunos extrabajadores de Casa Real, puntales en su momento de la institución. Hemos visto, por un lado, a Rafael Spottorno, exjefe de la Casa Real de 2011 a 2014, cuando le sustituyó Jaime Alfonsín, que también ha sido otro de los asistentes a esta misa en memoria de Irene de Grecia.
El último, José Manuel Zuleta, ex Jefe de la Secretaría de la reina Letizia y del que hablábamos hace unos días por el nuevo rumbo que ha tomado su jubilación.
Beltrán Gómez-Acebo y Andrea Pascual. (Limited Pictures)
No es raro que estos tres importantes nombres de la Casa Real hayan estado en esta despedida. Colaboraron estrechamente con don Juan Carlos y doña Sofía estando en activo e Irene de Grecia era habitual en las actividades públicas de la Reina, especialmente aquellas que tenían que ver con las artes. Instalada desde hacía décadas en el Palacio de la Zarzuela, era una figura querida y respetada por todo el personal y así lo ha reflejado la presencia de los tres.
No ha faltado otra íntima de doña Sofía como Paloma O´Shea, que celebraba recientemente su 90º cumpleaños, en una de las primeras salidas privadas que hacía la madre del rey Felipe tras la muerte de su hermana.
También alejado de la realeza y más cercano al mundo del arte es Antonio Resines, que ha asistido a este servicio religioso junto a su mujer. Aunque en un principio puede sorprender su presencia, el actor mantiene una estrecha amistad con la infanta Cristina y el afecto se ha extendido a otros miembros de la familia.
Antonio Resines junto a su mujer, Marisol de Mateo. (Limited Pictures)
Siméon de Bulgaria. (Limited Pictures)
Paloma O´Shea, llegando a la misa por Irene de Grecia. (Limited Pictures)
El rey Simeón de Bulgaria no ha dudado en viajar en nuestro país, donde se deja caer de tanto en tanto, para mostrar sus respetos a doña Sofía y a la princesa Irene de Grecia, ya que no asistió al funeral celebrado en Atenas. Fue su nieto, también llamado Simeón, hijo de la princesa Kalina y Kitín Muñoz, el que acudió en representación de los Sajonia-Coburgo-Gotha al ser ahijado de la princesa Irene.
Y llegamos ya a la familia de la propia Irene, entre la que también ha habido algunas ausencias por cuestiones de agenda, más allá de la de los Reyes. La infanta Elena y su hija Victoria Federica han llegado juntas y de riguroso luto, mostrando sus respetos a los sacerdotes que, como al resto de invitados, esperaban en las puertas del templo.
Ana María y Carlos Morales. (Limited Pictures)
La infanta Elena y Victoria Federica, a su llegada a la misa. (EFE)
La reina Sofía y la infanta Cristina, en el templo. (Europa Press)
No tardaban mucho en hacer su aparición otros dos sobrinos nietos de la princesa Irene. Hablamos de dos de los hijos de Alexia de Grecia, que llegaba algo más tarde junto a su marido, Carlos Morales. Carlos y Ana María hacían su llegada al templo caminando y protagonizando una de esas ocasiones en las que salen de su anonimato buscado y perfil bajo.
El paseo de invitados y asistentes terminaba con la llegada de la reina Sofía, del brazo de la infanta Cristina y sin quitarse ese riguroso luto que lleva desde el día 15 de abril, el día que falleció su querida hermana. Cuarenta días exactos han pasado desde entonces y, aunque la tristeza no es menor, ocasiones como esta demuestran, no solo lo querida que era la princesa Irene, sino también el cariño incondicional y el afecto que se le tiene a doña Sofía.
Con algunas ausencias obligadas, como la del rey Felipe y la reina Letizia por incompatibilidades de agenda, la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid se ha convertido en la muestra gráfica de lo querida que era Irene de Grecia. Porque no ha faltado nadie: desde Antonio Resines a Simeón de Bulgaria, pasando por tres antiguos trabajadores de Zarzuela, muchos familiares y amigos han querido arropar a la reina Sofía en la misa ortodoxa en memoria de su hermana.