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El collar de aguamarinas siberianas de Fabergé que perteneció a la última emperatriz rusa y se subasta en Nueva York
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El collar de aguamarinas siberianas de Fabergé que perteneció a la última emperatriz rusa y se subasta en Nueva York

Cada semana, casas de subastas de todo el mundo ofrecen icónicos objetos, incluyendo joyas procedentes de casas reales. Estos días destaca un collar de aguamarinas siberianas que perteneció a la última emperatriz rusa

Foto: El collar de aguamarinas siberianas, junto con varios broches de la familia imperial rusa. (Sotheby's)
El collar de aguamarinas siberianas, junto con varios broches de la familia imperial rusa. (Sotheby's)

Semana de lujo organizada por Sotheby's, que pone a la venta esta semana destacadas piezas, con una de ellas acaparando todo el protagonismo. Se trata de un collar de aguamarinas siberianas que perteneció a la última emperatriz rusa, Alejandra Fiódorovna, esposa del zar Nicolás II. La joya se subasta este miércoles en Nueva York con una estimación de entre 400.000 y 600.000 dólares, aunque es habitual que este tipo de piezas alcancen mucho más.

El collar está compuesto por once aguamarinas siberianas, altamente valoradas por su alta pureza, su intenso azul y su transparencia. Graduadas de talla redonda, están enmarcadas por diamantes talla rosa y entre ellas se alternan motivos de laurel calados rematados con diamantes antiguos. Con más de 40 centímetros de longitud, Sotheby's lo considera uno de los mayores collares conocidos realizados por la firma de Carl Fabergé. Además, conserva su estuche original.

La pieza fue creada hacia 1911 bajo la dirección de Albert Holmström, uno de los maestros joyeros más importantes de la casa Fabergé y responsable de algunas de sus obras más célebres. La documentación conservada permite seguir su recorrido dentro de la corte imperial rusa, algo poco habitual en el universo Fabergé debido a la pérdida de numerosos archivos tras la Revolución de 1917.

placeholder El collar de aguamarinas, dentro de su estuche original. (Sotheby's)
El collar de aguamarinas, dentro de su estuche original. (Sotheby's)

Según los registros del Gabinete Imperial, el collar fue presentado en mayo de 1911 a la emperatriz Alejandra Fiódorovna dentro de una selección de joyas que podían utilizarse como obsequio diplomático durante la visita oficial a San Petersburgo de los que fueron últimos príncipes herederos del imperio alemán, Guillermo de Hohenzollern y su esposa, Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin.

La pieza, valorada entonces en 2.650 rublos, finalmente no fue elegida para ese regalo oficial y regresó al Gabinete Imperial. La Revolución que provocó la nacionalización de la firma Fabergé, también conllevó la confiscación y posterior destrucción de gran parte de sus joyas preciosas, al igual que las que pertenecían a la familia imperial, asesinada por los bolcheviques en 1918.

Es muy poco habitual, por tanto, que una pieza con esta procedencia salga al mercado, además prácticamente impecable y con su estuche original. De hecho, se desconoce completamente el camino que ha seguido este espectacular collar hasta reaparecer en esta subasta, con el único dato aportado por Sotheby's de que es "propiedad de una familia real". Cuál es esa familia real es todo un misterio.

placeholder El collar de aguamarinas siberianas, junto con varios broches de la familia imperial rusa. (Sotheby's)
El collar de aguamarinas siberianas, junto con varios broches de la familia imperial rusa. (Sotheby's)

La relación entre la familia imperial rusa y Fabergé fue especialmente estrecha durante los reinados de Alejandro III y Nicolás II. La firma fundada por Peter Carl Fabergé a mediados del siglo XIX se convirtió en proveedor oficial de la corte imperial y realizó para la familia algunas de las piezas más emblemáticas de la historia de la joyería, incluidos los famosos huevos de Pascua imperiales.

Las aguamarinas ocupan un lugar destacado dentro de la producción de Fabergé, por un motivo muy concreto dado por el propio joyero. Para él, una mujer ya estaba "exquisitamente dotada de su propia belleza; si uno se atrevía a adornarla, debía hacerse con suma discreción y, sobre todo, sin que su valor material fuera incalculable. Así, la adornaba con delicados matices de significado en piedras de rara belleza pero escaso valor, como la turmalina, la aguamarina y la piedra lunar".

Y un claro ejemplo es este collar que sale a la venta este miércoles en Nueva York. Aunque no es la única joya vinculada a la familia imperial rusa de esta subasta. También destacan varios adornos florales de diamantes asociados a Catalina la Grande, realizados hacia 1780 y considerados, como el collar, supervivientes del tesoro imperial. Aunque en su caso y en de otras piezas, sí se sabe que han estado conservados durante décadas en colecciones privadas.

Semana de lujo organizada por Sotheby's, que pone a la venta esta semana destacadas piezas, con una de ellas acaparando todo el protagonismo. Se trata de un collar de aguamarinas siberianas que perteneció a la última emperatriz rusa, Alejandra Fiódorovna, esposa del zar Nicolás II. La joya se subasta este miércoles en Nueva York con una estimación de entre 400.000 y 600.000 dólares, aunque es habitual que este tipo de piezas alcancen mucho más.

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