Brigitte Macron, sus horas más bajas: así vive la crisis de los 'chalecos amarillos'
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Brigitte Macron, sus horas más bajas: así vive la crisis de los 'chalecos amarillos'

La primera dama francesa ha decidido guardar silencio y no interferir en el momento más delicado para su marido, el presidente Emmanuel Macron

placeholder Foto:  Brigitte Macron. (Getty)
Brigitte Macron. (Getty)

No se puede decir que el matrimonio Macron esté viviendo sus mejores momentos. El movimiento de los 'chalecos amarillos' ha llevado al presidente de la República francesa al límite, le ha obligado a realizar una alocución televisada que siguieron más de 21 millones de personas y anunciar una serie de medidas económicas para intentar aplacar a este movimiento contestatario, aun asumiendo que no le permitirán cumplir con sus objetivos de déficit.

Su mujer, Brigitte Macron, también está siendo objeto de todo tipo de críticas. Es más, algunos miembros de este movimiento utilizan para referirse a ella el sobrenombre de la 'María Antonieta que vive en su burbuja'. Una retórica que nos retrotrae a la Revolución francesa y a cabezas rodando...

placeholder Emmanuel Macron, en  Bruselas. (EFE)
Emmanuel Macron, en Bruselas. (EFE)

Esta gran crisis que vive Francia en estos días y que comenzó el pasado 17 de noviembre ha coincidido con la revelación el día 30 del mismo mes en 'Le Monde' de que se van a gastar más de medio millón de euros en reformar el palacio de Elíseo, 300.000 de ellos solo para cambiar la moqueta. Unas informaciones que han desatado las iras de este movimiento que está poniendo en jaque el país. Las redes sociales están que arden también contra Brigitte, a quien atacan por sus elitistas gustos en cuestiones de moda, así como las mencionadas obras en el palacio presidencial, la nueva vajilla o la piscina que se instaló el verano pasado en el fuerte de Brégançon, donde suelen pasar sus vacaciones estivales los presidentes franceses y junto al palacio que posee la familia ducal de Luxemburgo.

[LEE MÁS: El motivo por el que Brigitte Macron no quería casarse con el presidente francés]

placeholder El matrimonio Macron en la cumbre del G-20. (EFE)
El matrimonio Macron en la cumbre del G-20. (EFE)

Una de las cuestiones que se están poniendo sobre la mesa es lo cara que saldría al Estado la figura de una primera dama como Brigitte Macron, quien, además, tiene una gran presencia mediática y una agenda muy activa. En estos días están proliferando los artículos en la prensa francesa sobre los gastos de la que fuera profesora de su marido, cuando se enamoraron y ella dejó todo por él. Según 'Public', la mujer de Macron cuenta con dos colaboradores, una secretaria y dispone de una oficina, pero no recibe remuneración alguna. El presupuesto para ayudarle en el cumplimiento de sus funciones son 440.000 euros al año, que sería bastante menos de lo que tenían asignadas las dos primeras damas precedentes: Valérie Trierweiler contaba con cinco colaboradores y Carla Bruni, con ocho.

En noviembre pasado, un jubilado interpelaba al presidente Macron y le decía que su mujer no podía llevar la ropa de lujo de la primera dama, que lejos de lucir prendas de jóvenes diseñadores, lleva de manera habitual firmas tan poco asequibles para ciertas economías como Louis Vuitton. Por eso cobra especialmente relevancia en este momento en el que Emmanuel Macron se ve cercado por las reivindicaciones sociales un informe que se publicó en enero en la revista 'Capital' en el que se enumeraban las propiedades inmobiliarias de la primera dama y el origen de sus recursos financieros.

Su patrimonio

La primera fuente, que no la principal, es su pensión de jubilación como profesora, pero no hay que perder de vista que tiene una villa en Touquet, valorada en 1,4 millones de euros heredada de su padre, dos tiendas, en la misma localidad, una agencia inmobiliaria y una boutique de prêt-à-porter, por la que recibe un alquiler mensual de cuatro mil euros. Es en esta localidad donde Brigitte suele tomar el pulso de la calle y, siguiendo el símil de los 'chalecos amarillos', diríamos que sale de su burbuja. En sus paseos y sus encuentros con la gente encuentra algunas de las claves para asesorar a su marido, según informan diversos medios franceses.

Brigitte ha optado en estos momentos difíciles por la discreción más absoluta para no interferir en la labor de su marido, a quien seguiría asesorando en la sombra, como siempre ha hecho. Y está guardando silencio también en una situación personal muy delicada pues proliferan las pancartas con insultos frente a la chocolatería familiar en Amiens. Su sobrino, Jean Alexandre-Trogneus, ha declarado: "Me siento como un chivo expiatorio, nos escupen a la ventana. Nos han amenazado en las redes sociales con quemar la chocolatería".

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