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uno de los grandes mitos de hollywood

Lana Turner 'cumple' 100 años: siete maridos, un gángster y una hija 'asesina'

La actriz murió un 29 de junio de 1995 poco después de pasear su ya enclenque figura por el Festival de San Sebastián, donde recibió un premio honorífico

Foto: Lana Turner, en una foto de estudio. (Cordon Press)
Lana Turner, en una foto de estudio. (Cordon Press)

Hay actrices y hay estrellas. Hay estrellas y luego está Lana Turner, que este sábado habría cumplido 100 años. La Lana de las Lanas murió un 29 de junio de 1995 poco después de pasear su ya enclenque figura por el Festival de San Sebastián, donde recibió un premio honorífico. En Donosti se la pudo ver demacrada y marchita, consumida por el cáncer que se la acabaría llevando, y lejos de aquella belleza con turbante y shorts que aparecía en el plano más inolvidable de 'El cartero siempre llama dos veces'. Tampoco quedaba ya rastro de aquella matriarca indómita de melodramas lacrimógenos como 'La mujer X' o 'Imitación a la vida'.

Pese a la multiplicidad de títulos, su vida personal fue tanto o más interesante que la retahíla de películas que la hicieron pasar a la historia del cine pese a que la crítica nunca la consideró una gran actriz. "Un hombre de éxito es aquel que puede ganar más dinero del que su mujer puede gastar. Una mujer de éxito es aquella que puede encontrar a un hombre así", solía decir cuando la edad y la longevidad de su carrera le permitieron soltar las perlas que le dio la gana.

Lana Turner y Kirk Douglas, en 'Cautivos del mal'. (Cordon Press)
Lana Turner y Kirk Douglas, en 'Cautivos del mal'. (Cordon Press)

Lana, cuyo nombre real era Julia Jean Mildred Frances Turner, fue mucha Lana desde el principio de sus días. A mediados de los años 30, cuando todavía existían los cazatalentos que te podían cambiar la vida en plena calle, fue descubierta, siendo aún una adolescente, por uno de ellos mientras se comía un helado. Sus encantos y sus pechos voluptuosos fueron el reclamo de sus primeras películas, en las que pese a sus 16 años parecía una mujer hecha y derecha que volvía locos a los hombres. No hay más que verla al lado de un hercúleo pero minúsculo Mickey Rooney en 'Andy Hardy se enamora', en la que más que su novia de turno parece una mantis religiosa a punto de saltar a la yugular del pobre e imberbe jovencito.

El escándalo Stompanato

Sus siete matrimonios fueron legendarios, breves y poco apropiados para un carácter inestable que daba prioridad, por encima de todas las cosas, a su estatus de estrella. Sin embargo, no fue uno de sus maridos, sino Johnny Stompanato, un gángster, el que acabaría llevándola a protagonizar los titulares más escandalosos de su vida y una historia que encantó a las lenguas viperinas de Hollywood. Tras divorciarse de Lex Baker, el Tarzán famoso por ser el primer marido de Tita Cervera, Lana empezó a salir con Stompanato. El poco recomendable historial de este era de película de Scorsese, como mínimo: exsocio del fundador de Las Vegas, y guardaespaldas de un capo de la mafia.

Lana Turner y John Garfield, en 'El cartero siempre llama dos veces'. (Cordon Press)
Lana Turner y John Garfield, en 'El cartero siempre llama dos veces'. (Cordon Press)

Cuando se cruzó en su camino semejante rufián, Lana tenía 38 años, se había casado unas cuantas veces y el vodka era su compañero más estable. Stompanato aprovechó la situación: no solo la utilizó para limpiar su imagen, sino que la maltrataba sistemáticamente delante de su hija Cheryl. El 4 de abril de 1958, la joven presenció una acalorada discusión entre su madre y el amante. "Si me dejas, te rajo", le decía Stompanato a la actriz.

Presa del pánico, Cheryl acabó asestándole una puñalada a Stompanato. El juicio posterior fue un auténtico calvario para madre e hija. La prensa sensacionalista se cebó con la historia y aseguró que la realidad tenía que más que ver con la hija enamorada del gángster y loca de celos por la relación que este tenía con Turner. Sin embargo, ella nunca lo confirmó y acabó siendo absuelta de todos los cargos. Hollywood, siempre tan oportunista, convirtió a Lana en la protagonista del remake de 'Imitación a la vida', donde interpretaba a una actriz que ve cómo su hija se enamora, inesperadamente, de su compañero vital. Con esas similitudes y la película estrenándose justo un año después del escándalo, no fue casualidad que el melodrama dirigido por Douglas Sirk se convirtiese en una de las películas más taquilleras de la década de los 50.

Lana Turner, durante el juicio por el asesinato de Johnny Stompanato. (Cordon Press)
Lana Turner, durante el juicio por el asesinato de Johnny Stompanato. (Cordon Press)

Declive y grandeza de una estrella

Una vez que el escándalo se quedó atrás, a la estrella se le achacaba una afición desmedida por el alcohol, exigencias desmesuradas en los platós con respecto a su vestuario y maquillaje, y un nuevo estatus como matrona de melodramas de medio pelo. Se casó nuevamente con Fred May y el matrimonio tampoco duró demasiado. Con una carrera menguante, la televisión se convirtió en el medio que la adoptó pero, como en el caso de muchas viejas estrellas, sus exigencias seguían manteniéndose pese a que el brillo estelar menguaba a pasos agigantados.

Un ejemplo: cuando fue parte del reparto de 'Falcon Crest', su enemistad con Jane Wyman, la malvada Angela Channing de la serie, casi vuelve locos a los productores. Se decía que ninguna de las dos viejas celebridades quería compartir plano y que los montadores se las veían y se las deseaban a la hora de manipular el material rodado. Tan harta estuvo Lana de estar en la serie que exigió que su personaje fuese asesinado en la segunda temporada, cuando el culebrón estaba en pleno apogeo.

En los 90 se hablaba más de los 698 pares de zapatos que poseía y de su interminable lista de romances, entre los que se incluían Spencer Tracy, Howard Hughes o Clark Gable, que de una carrera que, por otra parte, estaba llena de títulos destacados. Así lo consideró el Festival de San Sebastián cuando le otorgó el Premio Donosti y así lo consideraba ella misma en las entrevistas, en las que no se cortaba un pelo a la hora de vanagloriarse de sus triunfos y comentar su apetencia por los hombres: "Los encuentro terriblemente excitantes y cualquier mujer que diga lo contrario es una solterona amargada, una prostituta o una santa", dijo una vez acerca de su afición al género masculino. Un asesinato y siete maridos después no parece muy claro que esos hombres que llenaron su vida la hiciesen feliz.

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