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protagonista de 'el séptimo sello'

Muere Max von Sydow a los 90 años: matrimonio en la vejez y paradójico ateísmo

El actor será recordado por las nuevas generaciones como uno de los integrantes de 'Juego de tronos'. Su vida personal siempre fue muy discreta

Foto: Max von Sydow, en una imagen de archivo. (EFE)
Max von Sydow, en una imagen de archivo. (EFE)

Max von Sydow ya ha jugado su última partida de ajedrez con la muerte. Este lunes, el veterano protagonista de 'El séptimo sello', cinta en la que fue aquel caballero que se enfrentaba a la parca a pie de playa (y a golpe de piezas de ajedrez) ha fallecido a los 90 años. Incansable hasta el final (recordada es su reciente participación en algunos capítulos de 'Juego de tronos', por la que lo recordarán las nuevas generaciones), el sueco fue un actor de raigambre que paseó palmito por nuestro Festival de Cine de San Sebastián en 2006. Tras recoger el premio Donosti, aquel año pudimos conocer algunos detalles más de su vida. También su amor por España.

"España ha sido muy importante para la industria cinematográfica. Siento una gran admiración y respeto por todo lo que han hecho los grandes directores de este país, ahora y en el pasado (...). Siento no hablar español, tampoco vasco, pero quiero agradecer este premio al Festival de San Sebastián", dijo antes de cerrar su discurso de agradecimiento con un 'eskerrik asko'. A aquel viaje ya le acompañó su segunda esposa, la cámara Catherine Brelet, a la que conoció en una época tardía de su vida.

El actor sueco Max Von Sydow y su esposa, Catherine Brelet, en los Bafta de 2012. (EFE)
El actor sueco Max Von Sydow y su esposa, Catherine Brelet, en los Bafta de 2012. (EFE)

La chispa entre ambos surgió a mediados de los 90, cuando ya era una leyenda capaz de todo: encarnar al mismísimo Jesucristo en 'La historia más grande jamás contada' o a un sacerdote temeroso en 'El exorcista'. Aunque hablaba poco de su vida o sus simpatías profesionales, en alguna entrevista dijo que encontrarse con Ingmar Bergman había sido "lo mejor" que le había pasado en la vida.

En lo que respecta al amor, Von Sydow estuvo casado con Christina Olin, de la que se divorció en 1996. Durante un rodaje en el sur de Francia conoció a Catherine y, desde entonces, se convirtió en su sombra. El intérprete no paraba de decir a todo aquel que le preguntase que ella había "traído suerte". 22 años más joven que él, la realizadora, a la que conoció con 67 años, lo acompañó a todas partes. "A menudo, la vida de un actor de cine es muy solitaria", suspiraba durante una entrevista promocional. "Yo he estado muy solo y es muy agradable no estarlo", confesaba.

El matrimonio, durante una de sus últimas apariciones públicas. (EFE)
El matrimonio, durante una de sus últimas apariciones públicas. (EFE)

Desde que se casaron en abril de 1997, en una boda íntima de la que se cedieron varias fotografías a la prensa, Catherine no dejó solo al actor en ningún rodaje. Tampoco en las ruedas de prensa, donde incluso llegaba a corregirle. En una de las que concedió al 'Independent' británico, recordaba cómo había ambicionado, sin éxito, uno de los personajes secundarios de la saga 'Harry Potter'. "Lo viste tú primero, ¿no es cierto Max? Y llamaste a tu agente". Sin embargo, que von Sydow no fuese británico impidió que se convirtiese en un Dumbledore memorable. "Y lo mismo sucedió con 'El señor de los anillos", replicó él con la complicidad de su esposa.

Von Sydow incluso cambió de residencia con este segundo matrimonio. Lo de mudarse no era nada nuevo para él. A mediados de los 60 llegó a vivir con su primera esposa y sus dos hijos en Los Ángeles. Todo Hollywood señaló la llegada del sueco, aunque solo fuese para hacer de 'extranjero malo' en muchas películas, como él mismo señalaba. Empero, la aventura americana duró poco. "Es un gran hombre y las mujeres pueden oler ese tipo de virilidad..., pero ¿dónde está? No en Beverly Hills tomando el sol. Está en Suecia, a 6.000 millas de distancia y detrás de una pésima cortina de hielo", decía un periódico de la época.

Esa cortina de hielo sueca (y una grande como fue la que le acabó lanzando al cine internacional, para el que se convirtió en todo un icono). Se da la paradoja de que siempre se confesó ateo pese a que muchos de sus personajes tuvieron que ver con Dios (o con el diablo, como el del sacerdote de 'El exorcista'). Otra ironía vital de este hombre alto (medía 193 metros) y de rostro duro perteneciente a un cine que, como él, nunca volverá.

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