Luka Modric: la dura infancia en plena guerra y el ejemplo de superación del capitán croata
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Luka Modric: la dura infancia en plena guerra y el ejemplo de superación del capitán croata

El jugador del Real Madrid y principal referente del conjunto balcánico tuvo que superar trágicas experiencias para terminar siendo una estrella del fútbol

placeholder Foto: Luka Modric, en un partido con Croacia. (Getty)
Luka Modric, en un partido con Croacia. (Getty)

Las aspiraciones de nuestra selección de fútbol para seguir adelante en la Eurocopa pasan por derrotar a una de las escuadras más en forma del continente, el once de Croacia. Y a la cabeza de este potente y talentoso equipo, que ya fueran subcampeones en el Mundial de Rusia, está un viejo conocido de la afición española: el centrocampista del Real Madrid Luka Modric.

Ganador del Balón de Oro en 2018, la suya es una ejemplar historia de superación. Nacido en 1985, el estallido de la Guerra de los Balcanes cuando él tenía tan solo cinco años le hizo vivir en primera persona los horrores del conflicto. Su familia se vio obligada a huir de la aldea donde vivían, pero eso no evitó que a finales de 1991 el futuro jugador fuera testigo de un hecho dramático.

placeholder El jugador, en un partido de 2008. (Getty)
El jugador, en un partido de 2008. (Getty)

"Luka vio con sus propios ojos cómo mataban a su abuelo. No tuvieron otra opción que huir a Zadar para no ser asesinados a través de los bosques y las montañas", revelaba en un vídeo emitido por Antena 3 Josip Bajlo, el director deportivo del NK Zadar, el equipo donde se formó el centrocampista.

Modric se convirtió en un refugiado y vivió junto a sus padres en el hotel Kolovare de Zadar durante siete años. Fue en estas difíciles circunstancias cuando Modric empezó a jugar al fútbol, sobre todo en el aparcamiento de su improvisada residencia. En 1992 ingresó a la vez en la escuela primaria y en una academia deportiva, pagada con el poco dinero que tenía la familia.

Foto: Pedri, con la camiseta de la selección española. (EFE)

Con los jugadores Zvonimir Boban y Francesco Totti como ídolos de infancia, su inmenso talento salió pronto a relucir aunque por su escasa fortaleza física frustró su fichaje el poderoso Hajduk Split croata. En su lugar terminó recalando en el fútbol bosnio, donde empezó a destacar para pronto dar el salto a la Premier League inglesa.

Fue el Tottenham Hotspurs el que, por 21 millones de euros y gracias a la insistencia del entrenador español Juande Ramos, puso a Luka Modric en el escaparate internacional. En 2012 llegaría su fichaje por el Real Madrid por 30 millones de euros. Una incorporación que no fue fácil, ya que tuvo que declararse en rebeldía para que su club le permitiera aterrizar en España.

A pesar de algunos roces en sus primeros tiempos con José Mourinho, el croata –al que se apoda en ocasiones el Cruyff de los Balcanes– se ha convertido desde entonces en una pieza básica en el conjunto blanco, combinando una exitosa trayectoria profesional con una asentada vida personal en la capital.

A diferencia de otras parejas de futbolistas, lleva una vida muy discreta junto a sus tres hijos y su esposa, Vanja Bosnic, con los que vive en La Moraleja. La pareja se conoció en 2007, cuando el jugador empezaba a despuntar y ella trabajaba en la agencia que le representaba. Tras el flechazo inicial, se casaron tres años después.

Ella ha sido su gran apoyo a la hora de celebrar sus triunfos pero también cuando han venido mal dadas, como cuando Modric se enfrentó a un delito por fraude fiscal por el que terminó pagando a Hacienda 1,4 millones de euros o cuando tuvo que declarar en su país de origen por un supuesto falso testimonio en un caso de corrupción en el fútbol croata.

Bosnic y Modric mantienen muy buena relación con Pilar Rubio y el que hasta ahora era uno de los pesos pesados de la plantilla, Sergio Ramos. Ambas parejas se han ido juntas de vacaciones incluso en varias ocasiones.

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