¿Y si Carolyn Bessette no fuera como nos la han vendido? La verdad detrás del mito que revive la serie sobre John F. Kennedy Jr.
El estreno de 'Love Story' ha reabierto el debate sobre la figura de Carolyn Bessette-Kennedy, icono de estilo de los noventa y protagonista de una leyenda con bastantes fisuras
Es difícil no sentirse atraído por Carolyn Bessette: por su melena rubia, por su estilo depurado, por la manera en que convertía unos simples vaqueros en una declaración estética. Desde el estreno de 'Love Story', la serie que recrea su relación con John F. Kennedy Jr., se han multiplicado de nuevo los artículos sobre ella, hasta convertirla en la gran protagonista de la producción de Ryan Murphy. Y, sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: cuánto hay de verdad en la imagen que ha llegado hasta hoy. La serie relata una parte de la historia, pero muchos de quienes vivieron aquella relación en primera persona siguen muy vivos y dispuestos a contar, a quien quiera escuchar, la otra versión. Una más oscura. Y también muy distinta.
Parte del interés que despierta tiene que ver con el momento en que apareció. En un ensayo reciente publicado por el 'New York Times', la escritora Glynnis MacNicol, que vivió aquella época, la retrata como un símbolo del Nueva York anterior a internet: una ciudad mucho más efervescente y al alcance de jóvenes ambiciosos. Antes de convertirse en Bessette-Kennedy, Carolyn era una ejecutiva en ascenso dentro de Calvin Klein y se movía entre clubes, redacciones de moda y oficinas de Manhattan con absoluta libertad y una ambición desbocada.
MacNicol sostiene que su verdadero cuento de hadas no fue su matrimonio con el heredero de Camelot, sino la vida que llevaba antes en Manhattan: la de una joven de origen suburbano que logró abrirse paso en la élite de la moda durante los años de mayor esplendor de Calvin Klein. La serie recrea esa etapa que huele a cigarrillos Parliament y noches en los clubes del downtown. Imposible no acordarse de 'Sex and the city', aunque la ficción de Sarah Jessica Parker esté mucho más edulcorada.
Menos antrópica se ha mostrado Daryl Hannah, quien ha abandonado su habitual placidez al lado de Neil Young para dar un soberano golpe en la mesa al verse difamafa de todas las maneras posibles en la serie. La actriz, pareja de Kennedy poco antes de su relación con Bessette, ha denunciado en un artículo que la serie falsea tanto su carácter como su historia, al presentarla de manera interesada como antagonista para reforzar la relación protagonista. "Un retrato dramatizado puede convertirse en la versión definitiva de la vida de una persona", denuncia.
"El personaje 'Daryl Hannah' que aparece en la serie no refleja ni remotamente mi vida, mi conducta ni mi relación con John", se queja Hannah. "Las acciones y comportamientos que se me atribuyen son falsos. Nunca he consumido cocaína en mi vida ni he organizado fiestas con cocaína. Nunca he presionado a nadie para que se case. Nunca he profanado ninguna reliquia familiar ni he invadido el memorial privado de nadie. Nunca he difundido ninguna historia en la prensa. Nunca comparé la muerte de Jacqueline Onassis con la de un perro. Me horroriza tener que defenderme de un programa de televisión. No se trata de exageraciones creativas de la personalidad. Son afirmaciones sobre la conducta, y son falsas".
Las objeciones no terminan ahí. Algunos familiares y personas próximas a la pareja también han cuestionado la fidelidad de la serie. Jack Schlossberg, sobrino de Kennedy, acusó a Ryan Murphy de explotar el legado de su tío. Antiguos colaboradores del editor de la revista 'George' han señalado, además, que muchas escenas responden más a la estética de las revistas de los noventa que a lo que se sabe en realidad de la relación.
"Cocainómana violenta"
En el extremo contrario, parte de la prensa sensacionalista ha aprovechado el estreno para erosionar el mito desde el otro lado, recuperando rumores y testimonios de la época que componen un retrato mucho menos idealizado de Bessette. Como ejemplo, un artículo publicado estos días en el 'Daily Mail' cuyo titular deja poco margen a la idealización: "La verdadera Carolyn Bessette era una cocainómana violenta y profundamente perturbada, con un fetiche por la humillación. Las mentiras deben parar. Sus amigas dicen la verdad... y es horrible".
Esa tensión entre icono de estilo y figura controvertida ha acompañado siempre su imagen y ha alimentado un relato inevitablemente inestable. En torno a Carolyn Bessette no hay verdades absolutas, sino versiones parciales, piezas distintas de un mismo puzle. Disfrutemos de la serie, sí, pero sin perder de vista la realidad.
Es difícil no sentirse atraído por Carolyn Bessette: por su melena rubia, por su estilo depurado, por la manera en que convertía unos simples vaqueros en una declaración estética. Desde el estreno de 'Love Story', la serie que recrea su relación con John F. Kennedy Jr., se han multiplicado de nuevo los artículos sobre ella, hasta convertirla en la gran protagonista de la producción de Ryan Murphy. Y, sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: cuánto hay de verdad en la imagen que ha llegado hasta hoy. La serie relata una parte de la historia, pero muchos de quienes vivieron aquella relación en primera persona siguen muy vivos y dispuestos a contar, a quien quiera escuchar, la otra versión. Una más oscura. Y también muy distinta.