Gia Vázquez, interiorista: "Los panelados de madera con listones verticales acaban dando más vibe de hotel que de una casa con personalidad"
La interiorista cuestiona algunas de las modas decorativas más repetidas de los últimos años y reivindica casas con más criterio propio y menos estética de catálogo
La interiorista habla sobre las tendencias que no seguiría este 2026 (@_casagia)
Las tendencias de decoración tienen un problema bastante claro: cuando una idea empieza a repetirse demasiado, deja de parecer especial. Lo que al principio resultaba fresco, elegante o diferente termina convertido en una fórmula reconocible que salta de una casa a otra casi sin matices. Sobre ese cansancio visual reflexiona la interiorista Gia Vázquez, que ha puesto nombre a varias modas de interiorismo con las que, personalmente, ya no conectaría.
Entre todas, señala los panelados de madera con listones verticales. Durante un tiempo se convirtieron en uno de los recursos favoritos para dar calidez y textura a salones, dormitorios y recibidores. El problema, según apunta, es que su presencia se ha multiplicado tanto que ha acabado perdiendo parte de su encanto.
La observación no va tanto contra la madera o contra el uso del relieve en paredes, sino contra esa repetición casi automática que ha hecho que muchos interiores empiecen a parecerse demasiado entre sí. Espacios bonitos, sí, pero también algo impersonales, como si respondieran más a una plantilla visual que a una casa realmente pensada para quien vive en ella.
Ese mismo razonamiento lo aplica a otras decisiones decorativas que tuvieron un gran éxito y que, a su juicio, ya empiezan a sentirse pasadas. Es el caso de los muebles de estilo industrial en madera con patas de hierro negro, una combinación que durante años estuvo en todas partes: mesas de comedor, escritorios, aparadores y estanterías. Para Vázquez, ese lenguaje estético tuvo su momento, pero hoy transmite más una moda muy concreta de hace unos años que una elección realmente actual.
También menciona los arcos falsos, otra de las fórmulas que se colaron en muchísimas casas cuando las líneas curvas empezaron a dominar el interiorismo. Aquí introduce un matiz importante: no rechaza el arco cuando tiene sentido arquitectónico o cuando forma parte natural del espacio. Lo que cuestiona es su uso forzado, colocado casi como un gesto decorativo aislado, sin necesidad real. Y ahí es donde, según explica, muchas tendencias empiezan a agotarse más rápido de lo que parece.
En su lista aparece además una solución muy vista en ciertas reformas exprés: pintar encima del suelo existente. Vázquez reconoce que a veces puede ser una salida práctica o económica, sobre todo cuando no hay demasiadas opciones, pero no termina de convencerle. Lo que le genera distancia es ese acabado que, en muchos casos, puede resultar un poco artificial y menos natural que otras alternativas más integradas con el conjunto de la casa.
La interiorista habla sobre los arcos falsos en casa (@_casagia)
Otra de las modas que menciona tiene que ver con los textiles y los asientos: los sillones de pana o de borreguillo. Son materiales que durante varias temporadas han funcionado muy bien en interiores de estética suave, envolvente y muy visual en redes sociales. Sin embargo, la interiorista cree que envejecen mal y que, con el tiempo, pueden hacer que un espacio quede demasiado anclado a una tendencia muy concreta.
Para Gia Vázquez, una vivienda interesante no es la que intenta incorporar todo lo que está de moda a la vez, sino la que mezcla piezas, materiales y decisiones que realmente dicen algo de la persona que vive allí. “Una casa interesante no es la que sigue todas las tendencias del momento, sino la que tiene carácter”, defiende.
Las tendencias de decoración tienen un problema bastante claro: cuando una idea empieza a repetirse demasiado, deja de parecer especial. Lo que al principio resultaba fresco, elegante o diferente termina convertido en una fórmula reconocible que salta de una casa a otra casi sin matices. Sobre ese cansancio visual reflexiona la interiorista Gia Vázquez, que ha puesto nombre a varias modas de interiorismo con las que, personalmente, ya no conectaría.