Sandro Albadalejo: "Los zapatos no deberían ser suplantados por deportivas"
Oxfords, chelseas, y, muy especialmente, los loafers o mocasines han vuelto a nuestro armario, hablamos con uno de los referentes en este calzado
En pleno auge del lujo silencioso y la artesanía consciente, Carmina Albadalejo esta marca española reivindica la elegancia duradera desde Mallorca. Fundada por la familia Albadalejo y dirigida hoy por Sandro, la firma tiene sus raíces en la tradición zapatera de 1866, cuando empezó la historia de una casa que sigue moldeando a mano cada horma como si fuera una escultura.
Frente al vértigo de las sneakers, Carmina recupera el mocasín como símbolo de sofisticación atemporal. En esta conversación, Sandro nos revela cómo la marca se ha posicionado como referente global gracias a la calidad, la personalización y un estilo sin fecha de caducidad.
Pregunta: En una era de sneakers y calzado técnico, ¿por qué cree que el mocasín ha logrado posicionarse como una opción de moda nuevamente?
Respuesta: Sin duda venimos de unos años donde lo sport-casual y, sobre todo, la sneaker han tenido una fuerte influencia en el calzado masculino, incluso combinado con prendas de vestir; Sin embargo, ya hace varias temporadas que notamos una vuelta al refinamiento y al buen gusto donde la elegancia se expresa en zapatos de vestir: oxfords, chelseas, y, muy especialmente, los loafers o mocasines son los modelos preferidos ahora por nuestros clientes.
Entiendo que ha habido una saturación en lo que a la oferta de deportivas se refiere, desde mi punto de vista una sneaker debe vestirse en un entorno casual, con jeans, etc. Pero cuando hablamos de vestir, los zapatos no deberían ser suplantados por deportivas, definitivamente en este sentido la tendencia está cambiando.
P: ¿Cuáles son los materiales y detalles clave que diferencian un mocasín de alta gama de uno más comercial?
R: En el caso de Carmina utilizamos las mejores pieles disponibles a nivel mundial, las napas francesas de Annonay o Puy, los antes ingleses de CF. Stead o el cordovan de Horween son el ADN de nuestro producto, son pieles que en origen tienen un coste muy superior a otros cueros, pero que, sin duda, le dan el carácter y la longevidad a un buen par de mocasines. Si queremos un mocasín con más estructura y vocación de durar, e incluso, resolar, iremos con un par cosido Goodyear, si optamos por la comodidad y suavidad de productos más estivales, podemos seleccionar un par con cosido Blake.
Estas materias primas son trabajadas por el equipo de artesanos en nuestra fábrica de Inca (Mallorca), produciendo cada par desde cero con las mismas técnicas que hemos aprendido de nuestros antepasados; todas las hormas y los patrones son creados por el equipo de diseño y desarrollo de producto lo que les imprime un carácter muy especial a la vez que un ajuste y comodidad extraordinarios.
P: En los últimos años, hemos visto una explosión de colores y texturas en este tipo de calzado. ¿Cómo innova Carmina en este aspecto sin perder su identidad clásica?
R: Efectivamente, Carmina, es un clásico, un fondo de armario, pretendemos que cuando el cliente compra un par en una de nuestras tiendas, no sea algo efímero o ligado a la moda de la temporada, sin embargo, cada estación añadimos nuevos colores en napas o antes que dinamizan nuestras colecciones. Además, somos pioneros en la customización del artículo; el cliente puede diseñar su propio par de zapatos partiendo desde cualquier patrón de la casa, eligiendo entre las diferentes hormas, pieles, colores, forros, suelas, añadir sus iniciales, etc. Con ello consigue un par de zapatos único que recibirá en cualquier parte del mundo en 60 días.
Ya hemos presentado en NY y SF nuestro último proyecto, Carmina Bespoke, donde partiendo desde el escaneo del pie del cliente le desarrollamos desde cero su horma y patrones a medida. Tenemos previsto el próximo evento en Madrid en el mes de mayo.
P: ¿Cómo afecta la tendencia del “quiet luxury” a la popularidad del mocasín y a su propuesta de diseño?
R: En el caso de Carmina nunca hemos participado de la moda de los logotipos y demás excentricidades y siempre hemos trabajado desde la discreción y la calidad del producto, creo que nuestra marca está muy alineada con esta tendencia del “quiet luxury” o lujo silencioso, aunque no nos identificamos plenamente con el término “lujo,” entendemos que estando en la línea alta de precios se nos relacione directamente.
No es algo que hayamos planeado, simplemente fabricamos zapatos con la mejor calidad posible y con la intención de satisfacer a nuestros clientes con el producto, como lo hemos hecho desde siempre. No hay nada más gratificante que recibir pares que tienen 10 ó 15 años para resolarlos y darles una segunda vida, cada vez más clientes usan nuestro servicio “recrafted”.
Creo que lo más inteligente y sostenible es comprar un par de este tipo de zapatos realizados en su totalidad con materiales naturales que durará, bien mantenidos, muchos años y después se pueden renovar y seguir disfrutando de ellos.
P: Carmina es sinónimo de artesanía y calidad. ¿Cómo se equilibra la producción artesanal con la necesidad de adaptarse a tendencias más efímeras?
R: Un poco lo comentado anteriormente, somos una empresa familiar, mallorquina, que vamos un poco a nuestro aire y no prestamos demasiada atención a la última tendencia ni a modas pasajeras. Diseñamos y fabricamos los zapatos como nos enseñaron nuestros padres y con la ayuda de un excepcional equipo de artesanos, muchos de los cuales empezaron siendo muy jóvenes y ya se han jubilado, dando paso a nuevas generaciones que se forman en la fábrica y llegan a ser verdaderos expertos. Desde una vertiente más económica, tampoco queremos arriesgar en colecciones efímeras, el valor de los stocks en Carmina es una activo muy importante.
P: ¿Qué importancia tiene el origen y la selección del cuero en la fabricación?
R: Es fundamental, estos cueros son la base de nuestro artículo y, sin los cuales, sería difícil defender este nivel de calidad. Tenemos lazos fuertes con nuestros proveedores franceses de piel, con Charles F. Stead en UK y con Horween en Chicago, con los cuales llevamos trabajando desde hace décadas, seguimos visitando las tenerías constantemente para seguir perfeccionando el producto final.
P: Muchos consumidores buscan calzado atemporal y duradero. ¿Cómo lograr que un calzado sea una inversión a largo plazo?
R: Sin duda visitando una de nuestras tiendas y adquiriendo uno o varios pares de zapatos Goodyear welted, unos pernitos de madera de haya y unas cremas para el correcto mantenimiento, esta sería la fórmula perfecta, e idealmente no usar el mismo par a diario, es decir alternando varios pares con sus pernitos e hidratándolos bien a la vez que usamos otros Carminas. Un amigo me dijo hace poco que, con el paso del tiempo, con nuestros zapatos uno llega a crear una complicidad, me pareció un reconocimiento inmenso a nuestro producto. Nuestros clientes, alrededor del mundo, tienen diferentes pares: Chelseas, Oxfords, Loafers, etc. Incluso los hay que tienen auténticas colecciones, sentimos gran orgullo cuando nos envían las fotos o las publican en redes.
P: ¿Cuál es el proceso detrás de la creación de un nuevo modelo en su taller?
R: Todo empieza cuando el maestro hormero crea un nuevo molde en madera como si de una escultura se tratase, es la horma, una vez esta se ha aprobado por la dirección creativa se empieza el proceso de diseño, se dibuja la horma a mano y, a partir de ahí, se sacan los patrones manualmente, tal como hacían nuestros antepasados desde 1866. Una vez tenemos patrones en cartulina incorporamos las nuevas tecnologías desarrollando la colección en 3D, lo que nos permite lanzar a corte inmediatamente los nuevos prototipos. Una vez finalizados estos modelos de prueba los sometemos a diferentes filtros, bien comerciales, bien de costes y ya estamos a punto para lanzar el producto a fabricación, muchos de nuestros zapatos en producción se desarrollaron hace décadas.
P: ¿Ha notado un cambio en el perfil del cliente que compra mocasines? ¿Es un calzado que ahora seduce a públicos más jóvenes?
R: Si bien a nivel internacional nuestro público siempre ha sido muy joven es verdad que cada vez se están sumando más clientes que huyen la moda casual y de logotipos buscando una elegancia y una calidad que, posiblemente, no han encontrado en otros productos fabricados con materiales sintéticos en países lejanos. Es verdad que, ahora, estamos recibiendo en nuestras tiendas a un público mucho más joven que viene en busca de nuestros mocasines de ante o de piel en hormas estilizadas que resaltan la elegancia del vestir masculino.
P: En un mundo dominado por el fast fashion, ¿cómo convence a los consumidores de apostar por la fabricación artesanal?
R: Entiendo que el cliente Carmina está un poco al margen del fast fashion y conoce perfectamente el tipo de producto que está comprando, creo que en este sentido no necesitamos convencerles. Quien conoce este producto sabe que está comprando Por otra parte, cada vez más, el cliente está comprometido con la sostenibilidad de un producto fabricado a mano en España por artesanos locales con materiales naturales.
P: ¿Cuáles son los mercados más receptivos a este tipo de calzado? ¿Hay países donde el mocasín tenga más éxito que en otros?
R: Estamos presente con tiendas propias en España, Estados Unidos, Francia y ahora estamos ultimando aperturas en Londres y Luxemburgo. La verdad es que el tipo de producto que vendemos es muy parecido en todos los mercados, también tenemos muy buena clientela de LATAM en la tienda de Madrid a quienes les encantan nuestros zapatos. También estamos vendiendo on-line mocasines con horsebits o tassel loafers en más de cincuenta países.
En pleno auge del lujo silencioso y la artesanía consciente, Carmina Albadalejo esta marca española reivindica la elegancia duradera desde Mallorca. Fundada por la familia Albadalejo y dirigida hoy por Sandro, la firma tiene sus raíces en la tradición zapatera de 1866, cuando empezó la historia de una casa que sigue moldeando a mano cada horma como si fuera una escultura.