Tana Rivera recrea uno de los looks más icónicos de su abuela, Carmina Ordóñez, para el fiestón que ha reunido a la jet set de Sevilla en Marrakech
La hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo volvió a rendir homenaje a su abuela con un estilismo de fiesta a cargo de Nicolás Montenegro
A punto de cumplir 26 años, Tana Rivera es una mujer sensata y coherente, no da ningún paso sin pensar. Cada acto al que acude, cada proyecto en el que se implica y cada palabra que dice, no son casualidad. Desciende de una de las sagas aristócratas, mediáticas y sociales más reconocidas de nuestro país. La experta en eventos es hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, pero ella ha sabido trazar su propio camino, eso sí, siempre ha tenido presente el legado de su familia. Tal vez por eso este año se lanzó a la aventura como diseñadora creando su primera colección de moda.
'Herencia' era una declaración de intenciones, una colección de la mano de E.R.A.X. (la firma de Claudia Romero) que evocaba tradición e innovación, rindiendo homenaje a su legado. "Siento una profunda admiración y un respeto muy grande, no solo por mis raíces, sino por el sector de la moda", explicó para Vanitatis. 30 prendas y dos mujeres como fuente de inspiración: sus dos abuelas. Cayetana Fitz-James Stuart, abuela materna, y Carmen Ordóñez, paterna. Precisamente en esta colección incluyó una versión de un vestido de Elio Berhayer que había llevado la duquesa de Alba. Esta vez le ha tocado rendir homenaje a la madre de Fran Rivera.
Fiestón en Marrakech. Toda la jet set de Sevilla se reúne. El padre de Tana, con su mujer, Fran Rivera y Lourdes Montes, y Eugenia Martínez de Irujo, o Inés Domecq y su marido, Javier Martínez de Irujo. Todos han viajado hasta Marruecos para disfrutar de la gran fiesta del fin de semana.
Para la ocasión, Tana Rivera decide recrear uno de los looks más icónicos de su abuela paterna, Carmina Ordóñez, quien en vida confesó abiertamente su amor por Marrakech y llegó a vivir y tener una casa allí. No había ocasión mejor para hacerlo. De la mano de Nicolás Montenegro, la joven aristócrata ha reproducido esta imagen icónica de su abuela.
Tomada en la década de los 90 durante unas vacaciones en Tánger, en ella aparece Carmen Ordóñez, de joven, ataviada con un vestido de escote corazón y lo más llamativo, un turbante en la cabeza. Entrelazando rosa y blanco en su corte, es una de las fotografías de la madre de Fran Rivera que han quedado para la historia.
Esa imagen como inspiración y un diseñador, el más solicitado de Andalucía, como el responsable del look de invitada de Tana Rivera. No es la primera vez que Nicolás Montenegro y la hija de Eugenia Martínez de Irujo hacen equipo. De él son los mejores atuendos que Tana ha llevado en este último año para asistir a bodas, comuniones y demás eventos sociales. Por ejemplo, Montenegro diseñó el traje negro que lució para la fiesta por sus 25 años o el dos piezas estampado que se puso en la Primera Comunión de su hermana pequeña. Probando que esta relación funciona, Tana Rivera ha vuelto a confiar en él su atuendo.
Para recrear esa imagen de Carmina Ordóñez, la sevillana se ha enfundado en un vestido de archivo del creador. Se trata de un modelo en clave joya que en su momento, en el año 2021, llevó Gala González, una de sus novias triunfadoras de este 2025.
Confeccionado con un tejido bordado con mini pailettes en tonos rosas para un acabado final de pieza deslumbrante, el vestido, a su vez, presenta un estampado floral de lo más sofisticado. En cuanto al patrón, es un modelo con el cuello halter decorado con una cadena, espalda descubierta, silueta recta y largo midi.
Y en ese mítico look de Carmina, además de un vestido a la altura como es el de Nicolás Montenegro, no podía faltar un turbante. Para dar con el tocado adecuado, el sevillano y Tana Rivera han llamado a las puertas del taller de Rocío Cambas, amiga de Nicolás y novia también vestida por él.
De su atelier ubicado en el número 55 de la calle Asunción, en Sevilla, ha salido el tocado-turbante que Tana ha incluido en su maleta para Marrakech. Combinando ese rosa empolvado que se despliega también en el vestido con tono vainilla, Cambas ha dado vida y forma a un turbante entrelazado que recuerda al que llevó la abuela de la protagonista. Para culminar este look homenaje, Tana se ha subido a unas sencillas y elegantes sandalias de Aquazzura.
A punto de cumplir 26 años, Tana Rivera es una mujer sensata y coherente, no da ningún paso sin pensar. Cada acto al que acude, cada proyecto en el que se implica y cada palabra que dice, no son casualidad. Desciende de una de las sagas aristócratas, mediáticas y sociales más reconocidas de nuestro país. La experta en eventos es hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, pero ella ha sabido trazar su propio camino, eso sí, siempre ha tenido presente el legado de su familia. Tal vez por eso este año se lanzó a la aventura como diseñadora creando su primera colección de moda.