Amanda Seyfried demuestra que el príncipe de Gales no es aburrido, es imprescindible
Recupera un estampado histórico y lo adapta a 2026 con cortes más cortos, pantalones ajustados y accesorios discretos
Hay estampados que nunca se van. Cambian las siluetas, los largos, los accesorios, pero ahí siguen, funcionando temporada tras temporada. El príncipe de Gales es uno de ellos. Y Amanda Seyfried acaba de recordarnos por qué merece un sitio fijo en cualquier armario bien pensado.
La actriz apareció con un look que, a simple vista, parece sencillo. Pero no lo es tanto. La clave está en la chaqueta cropped de lana a cuadros gris de Chloé: corta, estructurada, con doble botonadura y ese patrón clásico de cuadros en gris atravesados por líneas oscuras. El príncipe de Gales tiene ese punto british que automáticamente eleva cualquier conjunto. No necesita colores llamativos ni cortes complicados; el dibujo ya hace el trabajo.
Lo interesante aquí es la proporción. En lugar de optar por la americana larga de siempre, Seyfried elige una versión más corta que marca la cintura y estiliza la figura. Ese gesto cambia completamente el resultado. El estampado, que podría resultar demasiado serio en otro contexto, es actual y ligero. El príncipe de Gales tiene algo que otros estampados no logran: transmite orden. Quizá por su origen ligado a la sastrería masculina o por esa mezcla de cuadros que parece casi arquitectónica. Sea como sea, aporta estructura incluso cuando la silueta es más relajada. Y eso lo convierte en un gran aliado cuando no quieres complicarte demasiado.
Debajo, nada que compita. Un pantalón pitillo negro con elástico, de Twinset, sencillo y bien cortado. El largo al tobillo deja ver el zapato y aligera el conjunto. Es una fórmula fácil de replicar: si la parte de arriba tiene personalidad, la de abajo acompaña. El negro, además, ayuda a que el estampado destaque sin que el look se vea recargado.
En los pies, unos salones negros de Chloé con detalle metalizado en la puntera. Son clásicos, sí, pero ese acabado con pequeñas aplicaciones aporta un matiz interesante. No rompen la armonía del conjunto, pero evitan que todo se quede en lo previsible. Es ese tipo de zapato que funciona tanto con traje como con vaqueros rectos.
El toque final lo pone un anillo sello bañado en oro de 18 quilates sobre plata. Minimalista, rotundo y con cierto aire masculino. Es un detalle pequeño, pero encaja con la estética general: líneas claras, piezas reconocibles y cero excesos.
Además, es mucho más versátil de lo que a veces pensamos. Funciona en total look, en blazer con vaqueros, en falda midi o incluso en abrigo oversize. En gris es la versión más clásica, pero también existe en tonos marrones o azulados si se quiere variar sin perder sobriedad.
El estilismo de Amanda Seyfried no intenta reinventar nada. Y ahí está su acierto. Recupera un estampado histórico y lo adapta a 2026 con cortes más cortos, pantalones ajustados y accesorios discretos. Es la prueba de que un buen fondo de armario no se construye a base de tendencias fugaces, sino con piezas que aguantan el paso del tiempo.
Si hubiera que resumirlo en una idea sería esta: el príncipe de Gales no es aburrido, es fiable. Y en un armario inteligente, eso vale oro.
Hay estampados que nunca se van. Cambian las siluetas, los largos, los accesorios, pero ahí siguen, funcionando temporada tras temporada. El príncipe de Gales es uno de ellos. Y Amanda Seyfried acaba de recordarnos por qué merece un sitio fijo en cualquier armario bien pensado.