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Sabemos la verdad sobre la presencia de Almudena Cañedo en el desfile de Gabriela Hearst junto a Leiva
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Sabemos la verdad sobre la presencia de Almudena Cañedo en el desfile de Gabriela Hearst junto a Leiva

La imagen de Almudena Cañedo junto a Leiva tenía bastante más sentido del que parecía. No era solo una acompañante, sino que era una de las personas que habían trabajado durante meses para que ese desfile existiera tal como fue

Foto: Almudena Cañedo y Leiva en París. (Gtres)
Almudena Cañedo y Leiva en París. (Gtres)

En el desfile de Gabriela Hearst en París hubo una escena que llamó la atención de los fotógrafos antes incluso de que empezara el show. En la entrada, Leiva posaba junto a Almudena Cañedo. Para muchos fue una imagen curiosa, sobre todo porque la pareja siempre ha llevado su relación con bastante discreción. No suelen aparecer juntos en eventos ni posar demasiado ante las cámaras.

Por eso sorprendió ver a la ilustradora madrileña entrando con total naturalidad en uno de los desfiles más comentados del calendario. No parecía una aparición casual.Tampoco una visita improvisada como acompañante del músico. Y, en realidad, no lo era.

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Durante el desfile, algunos detalles empezaron a encajar. Varias de las modelos caminaban con unas botas altas muy particulares. No eran un accesorio más dentro del estilismo. Cada par tenía dibujos distintos, pintados a mano, con escenas y colores que parecían contar algo más que una simple inspiración estética.

Horas después del desfile se confirmó la historia completa: esas botas habían sido intervenidas por Almudena Cañedo.

La artista madrileña llevaba tres meses trabajando en ellas. En total, veinticuatro pares únicos de las llamadas Capitana boots, pintados uno a uno a mano. No era un gesto decorativo ni una colaboración puntual. Las piezas formaban parte central del relato de la colección.

Hearst quiso que las botas contaran la vida de Eglantyne Jebb, la activista británica que fundó Save the Children en 1919. Cada par traducía una etapa de su biografía. Desde la infancia en el campo de Shropshire, con escenas que evocan caballos, paisajes abiertos o juegos imaginarios, hasta su etapa adulta marcada por el activismo, el debate intelectual y la construcción de ideas que acabarían teniendo impacto global.

Ese recorrido también se veía en la paleta de colores. Tonos más luminosos, como azul claro, camel o dorado abedul, aparecían en las botas que hablaban de la juventud. Más adelante, los tonos se volvían más profundos: oliva, marfil, chocolate o ciruela, asociados a la madurez. La colección utilizaba esas transiciones como parte del lenguaje visual del desfile.

En otras palabras: las botas no eran un detalle menor del estilismo, sino una de las piezas conceptuales del show.

Ahí es donde encaja la presencia de Cañedo en la primera fila. No estaba allí únicamente como pareja de Leiva, sino como una de las colaboradoras artísticas del desfile.

De hecho, la propia Gabriela Hearst lo agradecía públicamente tras el evento. “Gracias Almu por tu compromiso con el espíritu de Eglantyne Jebb”, escribía la diseñadora. “Tres meses de dedicación pintando estas piezas que son el alma del show”.

Para quien sigue su trabajo, la colaboración tampoco resulta tan extraña. Aunque su nombre suele aparecer más en el contexto social —en parte por su relación con el músico— Almudena Cañedo lleva tiempo construyendo una trayectoria propia bastante sólida dentro del ámbito creativo.

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Tiene 31 años, es madrileña y ha trabajado como modelo, estilista e ilustradora. Su proyecto más personal es When At Home, una iniciativa en la que pinta recuerdos y escenas sobre prendas de segunda mano. La idea es sencilla: transformar ropa ya existente en piezas únicas a través de ilustraciones hechas a mano.

Ese enfoque artesanal encaja bastante bien con la manera en que Gabriela Hearst suele plantear sus colecciones. La diseñadora uruguaya lleva años insistiendo en procesos más lentos, producción responsable y colaboraciones con artesanos o artistas que aporten una dimensión narrativa a las prendas.

En ese contexto, las botas pintadas por Cañedo funcionaban casi como pequeños cuadros en movimiento dentro de la pasarela.

El desfile también tuvo otro guiño español. Entre las modelos que caminaron con esas piezas estaba Marina Pérez, una de las maniquíes españolas con más presencia internacional en los últimos años.

En el desfile de Gabriela Hearst en París hubo una escena que llamó la atención de los fotógrafos antes incluso de que empezara el show. En la entrada, Leiva posaba junto a Almudena Cañedo. Para muchos fue una imagen curiosa, sobre todo porque la pareja siempre ha llevado su relación con bastante discreción. No suelen aparecer juntos en eventos ni posar demasiado ante las cámaras.

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