Marrakech se reinventa como destino moderno y creativo al calor de las nuevas alianzas entre tradición, diseño y lujo global
La ciudad marroquí vive una transformación silenciosa que la eleva más allá del exotismo turístico: nuevos hoteles, arte contemporáneo y una vibrante escena creativa la consolidan como uno de los destinos más modernos de África
La Fondation Montresso funciona como residencia artística y como gran plataforma de intercambio cultural internacional. (Cortesía)
Durante años, Marrakech fue sinónimo de zocos laberínticos como los de la medina y la plaza Jemaa el-Fna, riads escondidos y una estética exótica que fascinaba al viajero europeo. Hoy, sin embargo, la ciudad proyecta una imagen distinta. Sin renunciar a su esencia, se ha convertido en un destino moderno, creativo y global, capaz de dialogar con tendencias internacionales sin perder su identidad. Hora de subirse a un alegre avioncito para comprobarlo.
Desde España, la mejor manera de volar a Marrakech es hacerlo a bordo de Iberia Express, la low-cost fiable que nunca te saca de tus casillas con trampas escritas en cuerpo cinco. Ahora y hasta mediados de junio, la frecuencia de vuelos en la ruta a Marrakech es de entre uno y dos vuelos diarios —dependiendo del día—, en total once a la semana. De mediados de junio y hasta finales de agosto, será de un vuelo diario. El año pasado, Iberia Express transportó a 7,7 millones de pasajeros en sus 25 aviones para rutas de corto y medio radio. Tarifas ajustadas, estándares operativos sólidos —especialmente en puntualidad— y un personal de a bordo realmente atento y encantador han hecho de esta low-cost con hechuras prémium nuestra favoritísima.
Comptoir des Mines Galerie. 62 rue Yougoslavie. (@cmgmarrakech)
Tomamos tierra en el moderno Aeropuerto de Marrakech-Menara. El cambio de la ciudad no ha sido abrupto. En paralelo al bullicio de la medina, han surgido nuevos espacios que redefinen la experiencia urbana. Barrios como Gueliz e Hivernage concentran una vida contemporánea hecha de galerías como Comptoir des Mines, concept stores como 33 Rue Majorelle o LRNCE, y muchos talleres creativos emergentes donde se respira innovación.
33 Rue Majorelle. 33 Rue Yves St Laurent. (@33ruemajorelle)
Marrakech, la ciudad en evolución
Uno de los motores de esta transformación es su creciente escena artística. En los últimos años, la ciudad ha atraído a creadores que han contribuido a construir una nueva identidad cultural. Hassan Hajjaj, conocido por su estética vibrante y pop, mezcla referencias de la cultura marroquí con códigos globales, creando imágenes que dialogan con la moda, la música y la calle. Su trabajo ha ayudado a proyectar una visión contemporánea del país lejos de los estereotipos.
@hassanhajjaj_larache
En paralelo, Yto Barrada ha desarrollado una obra más conceptual, centrada en la memoria, la identidad y los cambios sociales en Marruecos. A través de fotografía, cine e instalación, explora la relación entre tradición y transformación, aportando una mirada crítica y poética sobre el territorio.
(@ytobarrada)
Por su parte, Mounir Fatmi introduce un enfoque más político y reflexivo. Sus piezas, a menudo cargadas de simbolismo, abordan cuestiones como la globalización, la religión o los sistemas de poder, conectando la escena artística marroquí con debates internacionales.
A esta generación se suma Artsi Ifrach, cuya propuesta desde Maison Artc desdibuja las fronteras entre arte, moda y artesanía. Sus creaciones, elaboradas con textiles antiguos y objetos recuperados, reinterpretan el patrimonio marroquí desde una sensibilidad contemporánea. Su trabajo sintetiza bien el espíritu actual de Marrakech: tradición reciclada en clave global.
Artsi Ifrah de Maison Artc. (Cortesía)
De Montresso al MACAAL
Este ecosistema creativo se articula también gracias a iniciativas como la Fondation Montresso, que funciona como residencia artística y plataforma de intercambio internacional. Su labor ha contribuido a consolidar la ciudad como punto de encuentro entre artistas africanos y globales, reforzando esa idea de Marrakech como laboratorio cultural contemporáneo.
@montressoartfoundation
El resultado conjunto es una escena artística diversa, compleja y en expansión, visible en espacios como el MACAAL (Museo de Arte Contemporáneo Africano Al Maaden) o el Jardin Majorelle y el Museo Yves Saint Laurent, donde se conectan cultura, diseño y pensamiento contemporáneo.
Las fantásticas fotografías de @leonie.marrakech pueden adquirirse 33 Rue Majorelle. (Cortesía)
El nuevo lujo tiene forma de hotel
A la vez, el alojamiento ha cambiado de forma notable. Frente al riad tradicional, íntimo y artesanal, han emergido propuestas que combinan ese legado con una mirada actual. Hoteles boutique como Goloboy, Anayela, El Fenn, Yasmine o Be Marrakech, junto a iconos como La Mamounia, Amanjena o Selman Marrakech, conviven en una oferta diversa que refleja la dualidad de la ciudad. El viajero puede elegir entre la autenticidad más pura o una experiencia sofisticada de inspiración global.
Riad Goloboy. 94 Derb Sidi M'barek, Marrakesh.
Este nuevo posicionamiento también se percibe en la forma de vivir la ciudad. Los rooftops de Nomad, El Fenn o Kabana, los restaurantes como Plus61, Le Jardin o Comptoir Darna y los espacios híbridos han ganado protagonismo. Marrakech se ha adaptado a un visitante que, más allá de contemplar, quiere experimentar.
Plus61. 96 Rue Mohammed el Beqal, Marrakech.
Sin embargo, lo más interesante de esta transformación es el equilibrio que todo lo sostiene. La ciudad mantiene una tensión constante entre pasado y presente.
El sonido del muecín desde la Koutoubia convive con la música contemporánea en terrazas modernas, mientras los artesanos siguen trabajando en los zocos. Hoy, Marrakech se proyecta como un destino dinámico, sofisticado y en constante reinvención, donde la creatividad se ha convertido en su nuevo lenguaje. ¡Vuela!
Durante años, Marrakech fue sinónimo de zocos laberínticos como los de la medina y la plaza Jemaa el-Fna, riads escondidos y una estética exótica que fascinaba al viajero europeo. Hoy, sin embargo, la ciudad proyecta una imagen distinta. Sin renunciar a su esencia, se ha convertido en un destino moderno, creativo y global, capaz de dialogar con tendencias internacionales sin perder su identidad. Hora de subirse a un alegre avioncito para comprobarlo.