El palacete de Prado y Colón de Carvajal: de la subasta a la venta 'deluxe'
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El palacete de Prado y Colón de Carvajal: de la subasta a la venta 'deluxe'

El que fuera íntimo amigo del rey Juan Carlos y uno de sus principales colaboradores falleció hace justo diez años. Tras algún tumbo, su legado vuelve a salir al mercado

Foto: El palacete de Prado y Colón de Carvajal: de la subasta a la venta 'deluxe'
El palacete de Prado y Colón de Carvajal: de la subasta a la venta 'deluxe'

Acaban de cumplirse diez años de su muerte. Fue un cinco de diciembre del año 2009 cuando el cáncer acabó con la vida de Manuel Prado y Colón, el guardián de los secretos financieros del rey Juan Carlos. Falleció la madrugada de aquel sábado en su casa de Sevilla, rodeado por dos de sus hijos y por su esposa, Celia García-Corona. "Mi tarea es muy sencilla, y es que si Alfonso XIII tuvo al conde de Ruiseñada como intendente general, y don Juan de Borbón tuvo al conde de los Gaitanes, pues yo sería el intendente general de don Juan Carlos I, aunque como no me gusta nada lo de intendente, prefiero ser conocido como un simple administrador de los dineros privados de Su Majestad, ese es todo el misterio", explicó sobre sí mismo.

Nació en Quito porque su padre, el diplomático Julio Prado, era embajador de Chile en la capital de Ecuador. Su madre, Pilar Colón de Carvajal, era descendiente en línea directa del almirante Cristóbal Colón. Siendo niño, a su padre lo destinaron a Madrid y la familia rápidamente se introdujo en los mejores ambientes. Manolo estudió en el emblemático Colegio del Pilar y cursó Derecho y Economía entre Madrid, la London School of Economics y la Sorbona de París.

Manolo Prado y Colón de Carvajal. (EFE)
Manolo Prado y Colón de Carvajal. (EFE)

Un hombre bien parecido, culto, con un don de gentes innato y la mejor red de contactos tenía todas las papeletas para hacer carrera. Ni siquiera un temprano accidente de tráfico, que obligó a que le amputaran el brazo izquierdo con apenas 18 años, truncó su confianza en sí mismo. Prado conoció al entonces príncipe Juan Carlos en los años 70 a través de su primo, Jaime Carvajal, del infante Don Carlos y de Simeón de Bulgaria. Desde muy pronto trabaron una amistad profunda. Lo que no reveló Prado en sus memorias, publicadas hace un año, fue más o menos entreverado en las de los propios Reyes. El emérito le definió como "un amigo muy íntimo [...], el único en que podía depositar mi confianza" en la biografía que le escribió José Luis de Vilallonga. Doña Sofía le incluye entre las personas de la casa (con minúscula) cuando le relata a Pilar Urbano los sucesos del 23-F: "Nos juntamos la familia, las personas de la casa, Mondéjar, Valenzuela, Sabino, Manolo Prado y algún otro amigo de mi marido".

Las escaleras del palacete de la Palmera. (Buhaira Consulting)
Las escaleras del palacete de la Palmera. (Buhaira Consulting)

Pero la relación con la Casa del Rey se dinamitó cuando empezaron sus problemas judiciales. Colón de Carvajal fue condenado a dos años de prisión por apropiación indebida en el caso Wardbase (una pieza separada del caso Torras/KIO), hechos por los que ingresó en la cárcel de Sevilla el 26 de abril de 2004. Cuentan las crónicas de entonces que, pocos días después del fallecimiento de Prado, "el juzgado requisó el palacete del sevillano paseo de la Palmera, así como un piso sito en la calle Claudio Coello de Madrid". No fue su único problema judicial y las deudas se fueron acumulando. Hasta el punto de que, en 2011, la Audiencia Nacional tuvo que sacar a subasta varias propiedades del exasesor financiero del Rey (el famoso palacete sevillano y un parking) para hacerles frente. En total, la Justicia le reclamaba más de 200 millones de euros.

Uno de los baños del palacete de Prado y Colón de Carvajal. (Buhaira Consulting)
Uno de los baños del palacete de Prado y Colón de Carvajal. (Buhaira Consulting)

La subasta quedó desierta. No hubo pujadores que cumplieran los requisitos necesarios para hacerse con ellos y se adjudicaron al Grupo Torras, principal perjudicado por las causas judiciales de Manolo Prado. El palacete ha estado languideciendo todos estos años por la falta de uso, pero ahora una agencia inmobiliaria sevillana especializada en inmuebles de alto standing la ha vuelto a sacar a la venta, anunciándolo en el 'Diario de Sevilla'. "Nadie ha vuelto a vivir en ella desde que falleció don Manuel -explican a Vanitatis desde la inmobiliaria-. Se trata de una villa clásica, de estilo regionalista, con un enorme jardín y situada en la mejor calle de la ciudad. La Palmera es como la Diagonal de Barcelona o la Gran Vía en Madrid. Es una propiedad muy destacada".

Vista aérea de la dehesa y el cortijo que se venden en Huelva. (Buhaira Consulting)
Vista aérea de la dehesa y el cortijo que se venden en Huelva. (Buhaira Consulting)

La mansión cuenta con más de 1.000 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.385 metros. "Grandes espacios, chimeneas, techos altos, un gran hall de entrada, ascensor, una impresionante suite principal como pocas se han visto en Sevilla... La vivienda tiene todos las características para convertirse en una de las mejores residencias de la ciudad, si no la mejor", explican en la información de la inmobiliaria. La casa es singular y goza de protección urbanística. No es la primera vez que la compañía intenta deshacerse de ella, el año pasado el inmueble estuvo un tiempo en Idealista a un precio idéntico al que está ahora: 3.100.000 euros.

La cochera de la finca onubense de Prado y Colón de Carvajal. (Buhaira Consulting)
La cochera de la finca onubense de Prado y Colón de Carvajal. (Buhaira Consulting)

La casa de la avenida de la Palmera no es la única joya de Manolo Prado que esta inmobiliaria ha puesto a la venta. También se encuentra a la venta la famosa Dehesa de Juan Esteban, una finca ubicada en el parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva). Casi 800 hectáreas de dehesa que en su día contaron "con una yeguada, ganadería brava, coto de caza y un cortijo muy amplio". El lugar de descanso de Manolo Prado y Colón de Carvajal fue objeto de mucha controversia en su día. Aunque a finales de los 90 la vendió a una sociedad austriaca, el tiempo demostró que su único inquilino seguía siendo él y finalmente también le fue embargada por la Justicia. Está dotada de todo tipo de servicios y accesorios. Cuenta con helipuerto, piscina, plaza de toros y capilla, además de varias construcciones residenciales para invitados y la casa principal: un cortijo de 2.500 metros cuadrados construidos. Puro lujo. La venta de esta finca se está llevando de forma más discreta.

La capilla del cortijo de la sierra de Huelva. (Buhaira Consulting)
La capilla del cortijo de la sierra de Huelva. (Buhaira Consulting)

Poco a poco, el gran legado de Manolo Prado ha ido diluyéndose. Cuando comenzaron sus problemas judiciales, contaba con varias propiedades en Madrid, Sevilla o Huelva. Parkings, mansiones, pisos, fincas... Ya no queda nada. Como símbolo, otro de los fabulosos palacetes de la sevillana avenida de la Palmera, aledaño al que ahora ha salido a la venta, que también fue propiedad un día de Manolo Prado. Allí acaba de abrir la Fundación Unicaja su nueva sede, tras una intensa rehabilitación. "Se vendió en los años del boom inmobiliario al Grupo Prasa, que lo tuvo como sede mucho tiempo y luego lo dejó también abandonado", explican en la inmobiliaria sevillana. Su segunda oportunidad puede ser también ahora la de los otros inmuebles del gran valido del rey Juan Carlos.

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