Lola Flores: de Churchill a sus joyas de ida y vuelta, las anécdotas que (quizás) no conocías
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LA FARAONA

Lola Flores: de Churchill a sus joyas de ida y vuelta, las anécdotas que (quizás) no conocías

"Dígale al señor ministro que yo seré Lola Flores hasta que me muera y que él ya no lo será el año que viene. Si quiere un saludo mío, que venga él”. Esta y otras perlas que nos dejó

placeholder Foto: Lola Flores y su marido, Antonio González, el Pescaílla. (Cordon Press)
Lola Flores y su marido, Antonio González, el Pescaílla. (Cordon Press)

Lola Flores falleció el 16 de mayo de 1995 a los 72 años. Su despedida fue un homenaje multitudinario con mensajes de reconocimiento, cariño y tristeza del mundo entero. La Faraona fue la gran matriarca de un clan de artistas y una de las primeras folclóricas que habló abiertamente de la violencia contra las mujeres y las relaciones extramatrimoniales, y una de las primeras también en mostrarse partidaria de “legalizar las drogas duras y que se vendan en farmacia”. En este aniversario te contamos anécdotas olvidadas.

Anecdotario Flores

1. Lola Flores escribió sus memorias, 'Lola, en carne viva', en 1990. Su amanuense fue el gran Tico Medina y ella, que era tan supersticiosa, dedicó todo un capítulo a la muerte. Recordó la de su hermano a los 16 años, la de su padre, y explicó, punto por punto, cómo quería que fuera su entierro.

2. Le quedó la espina de no haber hecho teatro. Era una admiradora de Ana Magnani. “Me habría gustado hacer 'Mamma Roma' en el cine y 'La casa de Bernarda Alba”, decía.

3. Una de sus canciones preferidas era 'La Zarzamora', porque es un poco su vida, alegre y triste.

4. El retrato que más le gustaba fue el que le pintó el artista malagueño Antonio Montiel porque decía que sus ojos hablaban. Para ella la pintura fue una manera de expresarse. La duquesa de Alba tenía una de sus obras y su autorretrato sentada en el banquillo de los acusados lo compró Antonio Gades por 20.000 pesetas el equivalente a 120 euros.

placeholder La duquesa de Alba y Lola Flores. (EFE)
La duquesa de Alba y Lola Flores. (EFE)

5. Lo que más le gustaba de su cuerpo eran sus piernas: “Las tengo de caballo árabe, fuertes y musculosas. En Latinoamérica la prensa me dice que soy la mujer de las piernas canela”. La única gimnasia que hizo fue la de bailar en el escenario.

6. Antes de la actuación se tomaba en el camerino un whisky con hielo en vaso de tubo y fumaba un pitillo sin tragarse el humo.

7. No le gustaba que dijeran que ni cantaba ni bailaba: “Claro que no soy Rocío Jurado ni Carmen Amaya, pero el peligro que yo tengo con la bata de cola, el manto y el abanico no me lo quita nadie”.

8. Para pagar la deuda con Hacienda de 53 millones de pesetas vendió un terreno de 8.000 metros cuadrados en la Cuesta de las Perdices (Madrid) que había comprado cuando empezó a ganar dinero por un millón (6.000 euros). Saldó la multa y aún le sobró para adquirir El Lerele, el chalé de La Moraleja. Era una de las artistas con el caché más alto. En 1983 llegó a ganar 47 millones de pesetas (283.000 euros). Nunca perdonó que la sentaran en el banquillo. De Borrell decía que era un rockero arrepentido y llegó a dar su número de teléfono en una entrevista de televisión.

9. Sus casas en la calle María de Molina (Madrid) y Los Gitanillos (Marbella) eran de puertas abiertas. Acudían amigos, conocidos y artistas internacionales como Audrey Hepburn, Yul Brinner, Sean Connery, Gina Lollobrigida o la emperatriz Soraya . En verano las fiestas podían acabar de día y los invitados se quedaban a desayunar e incluso hasta la hora de comer. Siempre había huevos con patatas, potaje, gazpacho y un jamón de Jabugo enviado por Lucio.

placeholder Kirk Douglas, junto a Lola y el Pescaílla. (EFE)
Kirk Douglas, junto a Lola y el Pescaílla. (EFE)

10. En una cena de gala en Miami había un ministro español que mandó a un propio para que le dijera que le gustaría que fuera a saludarlo. Lola respondió: “Dígale al señor ministro que yo voy a seguir siendo Lola Flores hasta que me muera y que, seguramente, él ya no lo será el año que viene. Si quiere un saludo mío, que venga él”.

11. Era propietaria de un local en la calle José Abascal que compró en 1965 y que vendió en el 83 por seis millones de pesetas (36.000 euros). Pretendió montar un tablao, pero la proximidad al domicilio de Arias Navarro, presidente de Gobierno con Franco, le originó uno y mil problemas y abandonó la idea. Lola Flores nunca fue una mujer comerciante. Decía que si lo hubiera sido, “media Gran Vía sería mía”.

12. Lolita era su Pepito Grillo. A veces, para sacarla del Casino o del bingo, la asustaban con la llegada de su hija aunque no fuera verdad: “Vámonos rápido que viene Lolita” era la frase mágica para abandonar el local.

13. Una de las cosas que nunca se le olvidaba, cuando realizaba la gira americana con el Pescaílla, era dejar a su hija un sobre cerrado con instrucciones que Lolita nunca abría. En esas cartas le comunicaba dónde estaban las cosas: las joyas empeñadas, el dinero, a quién tenía que llamar, quién les iba a echar una mano y quién no... Abandonó esa costumbre cuando Antonio González dejó de viajar con ella.

placeholder Lola Flores, en 1960. (Cordon Press)
Lola Flores, en 1960. (Cordon Press)

14. Cuando ya pasó el famoso juicio, dijo que en vez de Lola de España iba a ser Lola de Hacienda. Y se supo su verdadera edad porque en la sentencia figuraba que tenía 66 años. A pesar de ser un documento legal mantuvo que se habían equivocado, que en realidad eran 61, y criticaba a la Enciclopedia Universal porque tampoco figuraba su edad real.

15. Conoció a Churchill en Venecia. El primer ministro británico estaba con su mujer, que ejercía de intérprete. Lola Flores se extrañó de que el político no supiera hablar español y le dijo que hasta ese momento ella sentía no saber inglés. A partir de ese encuentro comentaría que si él, siendo tan listo, no sabía su idioma, ella tampoco el suyo.

16. Reconocía que ser artista en su familia era un problema. “Mi hermana Carmen tiene una de la voces más importantes de este país y no se la reconocen. Lolita canta veinte veces mejor que yo y dicen que es un volante en la bata de Lola Flores. Y mi marido, que lo ha sido todo en la rumba, eligió quedarse en casa. Ser familia de Lola Flores y dedicarte al mundo artístico es difícil", explicaba.

17. Uno de los reconocimientos más importantes fue cuando le impusieron la medalla al Mérito del Trabajo, por la que tanto había suspirado a lo largo de su vida. La guardaría en papel de seda junto a su joyas y piedras preciosas sin engarzar, “esas que viajan más al Monte de Piedad que el baúl de la Piquer a las Américas”.

Lola Flores Duquesa de Alba Rocío Jurado
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