Lara Dibildos cumple 50: "Tengo suerte por tener la genética de la Valenzuela"
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ENTREVISTA

Lara Dibildos cumple 50: "Tengo suerte por tener la genética de la Valenzuela"

Se encuentra en un buen momento profesional, con dos funciones en cartel y una tercera que previsiblemente retomará pronto

Foto: Lara Dibildos, en una imagen de archivo. (EFE)
Lara Dibildos, en una imagen de archivo. (EFE)

Cumple 50 años en un buen momento vital. Lara Dibildos, con salud y trabajo, algo que enfatiza a lo largo de nuestra entrevista. Además, tiene dos hijos, Fran, quien vuela alto como promesa del baloncesto, fruto de su matrimonio con Fran Murcia, y Álvaro, de su relación con Álvaro Muñoz Escassi, de quienes habla con entusiasmo. En la actualidad vive con su madre, la emblemática Laura Valenzuela, quien, según sus propias palabras, "es la abuela más feliz del mundo".

La actriz, hija del recordado productor cinematográfico José Luis Dibildos, ha logrado consolidar su carrera en el teatro y en estos días trabaja en dos funciones muy distintas entre sí: 'Hongos', de Juan Quintanilla, que representa en el Pequeño Teatro Gran Vía y en el que alterna las representaciones con Carmen Alcayde, y 'No más besos', función de Diana Son, que desde que se estrenó en Broadway en 1998 no ha dejado de cosechar éxitos y ahora recala en su tercera termporada en el teatro Lara de Madrid. Asimismo, está terminando un libro en el que, entre ficción y realidad, hablará de cómo hizo frente al cáncer en su juventud, que afortunadamente superó. No le ocurría lo mismo a su personaje de 'Más frío que aquí', de Laura Wade, una mujer que sabe que se encuentra en la etapa final de su vida y se despide de los suyos con gran sentido del humor. Esta obra, que estrenó en el teatro Zorrilla de Valladolid la pasada primavera, fue uno de sus mayores retos interpretativos hasta la fecha. Y, según nos desvela, su intención es retomarlo próximamente.

¿Cómo te sientes ante una cifra tan redonda como 50?

Me hace muy feliz celebrarlo encima del escenario, porque voy a estar representando 'Hongos'. Es una doble celebración, por un lado sigo viva, y sigo dedicándome a mi pasión y a lo que me gusta. Y tengo trabajo, que hoy en día es fundamental.

Se suele hablar de la crisis de los 40, no sé si igualmente de los 50. ¿Eres de hacer balance o lo vives como si fuera cualquier otro día?

No es un día corriente, porque el día de mi cumpleaños me gusta soplar la tarta, que es algo que he heredado de mi madre, que me canten el cumpleaños feliz... No estamos en época de fiestas y hay que cuidarse, pero me tomaré algo con los más íntimos para brindar.

Me refería también a si eres una persona de echar la vista atrás y de pensar en lo que te has podido dejar en el tintero.

Lo que pasa es que como tenemos tan cerquita todavía lo que hemos pasado y seguimos intentando superar... Si no hubiera sucedido todo lo de la pandemia, lo haría ahora, pero con todo lo que ha pasado, lo que hemos sufrido, hemos tenido mucho tiempo para pensar, para darle vueltas a todo... De repente me he dado cuenta de que voy a cumplir 50 y lo tengo todo pensado. Me he ahorrado ese análisis porque ya lo hice durante la pandemia.

placeholder Lara Dibildos, en un photocall. (EFE)
Lara Dibildos, en un photocall. (EFE)

Entiendo que el balance es positivo porque pareces tener una buena vida...

Bueno, tengo una vida, como todo el mundo. Hay cosas maravillosas, como la salud de mis hijos y sobre todo mi madre, que es la que más me ha preocupado. Y tengo trabajo, mucho además, pero evidentemente hay muchas otras cosas en la vida que son más problemáticas y más con lo que hemos pasado. Lo importante es esto. Todo lo demás tendrá solución, habrá que ponerse a ello. Hemos aprendido que hay que evolucionar, que la vida te cambia y te tienes que mover, o te quedas ahí y no avanzas. Hay que amoldarse a las situaciones y nunca perder los sueños y las ganas de llegar, de conseguir realizar todo aquello que te hace feliz.

He leído que tu madre, más allá de su avanzada edad y algún problema de movilidad, está bien.

Sí, lo está. Es otra de las decisiones que tomé, que después de tanto tiempo sin poder verla ni abrazarla, cuando estuvimos todos vacunados se ha venido a vivir conmigo. Mi madre ahora mismo es la abuela más feliz del mundo, porque está con su nieto, el otro también lo tiene, aunque vive en Murcia, y hablamos por videollamada muy a menudo. Después de lo que ha pasado ella y mucha gente mayor, ahora está feliz.

Fran, el mayor quiere triunfar en el baloncesto.

Estuvo mucho tiempo jugando becado en Estados Unidos y se ha vuelto. Es otra de las cosas que ha tenido la pandemia, que se le truncaron aquellos sueños porque tuvo que venirse como pudo de allá, luego ya resultó imposible por visados que regresara. Ha tenido que buscarse la vida y reinventarse. Está jugando al baloncesto en Murcia y está muy bien. También te digo que llevaba ya tanto tiempo en Estados Unidos que tenía ganas de estar en España y retomar, por ejemplo, a sus amigos. Aunque él es muy americano de mentalidad por el tiempo que ha pasado allí, piensa que como en España en ningún sitio.

En efecto, allí las costumbres y usos sociales son en muchos casos muy diferentes.

Es la familia, costumbres, formas de vida. Estando fuera, y yo también he estado fuera, lo echas mucho de menos y te das cuenta de lo afortunados que somos: ese aperitivo con los amigos, la siesta, cómo somos los españoles... ¡Está muy contento!

Foto: Lara Dibildos. (EFE)

Llevas más de 20 años ya en el teatro, no es nada fácil conseguirlo.

Debuté con 'Pato a la naranja', después llegó 'La tía de Carlos'... Madre mía, cuántos escenarios he pisado y cuánto he disfrutado. También cuánto he trabajado, porque el teatro es duro. He tenido la suerte de tener muchos papeles complicados para componer, que me han obligado a trabajar duro.

El teatro es muy sacrificado y, además, no tiene la remuneración de la televisión y el cine. Requiere mucha vocación, ¿no?

Te tiene que gustar mucho. No es solo lo que el público ve, son muchas giras, kilómetros, días fuera de casa en los que tienes que organizar a tu familia, tu vida...Y no está igual de pagado que el cine o la televisión. Por eso te tiene que gustar muchísimo, pero es una forma de vida. Por eso estoy en dos obras a la vez y otra que ya he estrenado, con la que seguramente saldrán más bolos.

'Más frío que aquí', en la que interpretabas a una mujer con un cáncer terminal de huesos...

Hicimos algunas funciones, pero es una época muy mala la que hemos pasado con el teatro, no es como antes, que antes estabas sin parar. Esta función, además, es un poco más difícil. La gente busca reírse y desconectar y si lees el argumento es un dramón, pero mi personaje tiene un humor negro con el que el público se parte de risa, pero está la realidad, que se trata de los últimos meses de vida de una madre de familia. Pero, vamos, que hago dos funciones, y si me das un matinal también te lo hago, porque hay que trabajar. No hay más remedio.

Estás preparando un libro en el que cuentas tu propia experiencia con el cáncer cuando eras muy joven, aunque 'disfrazado de ficción'. Ese momento, por cierto, debió de ser durísimo para ti.

Me pilló muy jovencita, con 19 o 20 años. Este libro surge porque son muchas las personas que me preguntaban en las redes sociales, o por privado, o en persona si me encontraban en algún sitio, porque igual habían tenido el cáncer que yo o madres que buscaban un consejo sobre cómo afrontarlo. Me di cuenta de que había ciertos miedos que siempre eran los mismos. Siempre pensé en escribir algo que pudiera quedar ahí para ayudar, pero nunca encontraba el momento. Pero pasó lo que pasó, nos encerraron en casa, y me dije que 'ahora o nunca'. Es la historia de una chica de 20 años que le diagnostican el cáncer, pero que lo narra 30 años después, como yo, con mucho sentido del humor, que me ha ayudado tanto en la vida. Con mucha esperanza también y con muchos momentos que no los puedo maquillar ni los quiero maquillar, porque fue lo que viví.

Hay una mezcla de ficción y realidad. Lo estoy terminando. No sé si lo dejaré ahí para mis nietos o lo editaré, no lo sé. Por lo menos ahí está, nunca pensé que lo haría. No sabía si meter o no mi paso por Houston, pero al final decidí que sí. Hoy en día, gracias a Dios, los avances médicos y todo se puede llevar en España, no se necesita irse tan lejos durante tanto tiempo como hice yo. Fue una experiencia que viví. Fue un shock y un momento tan diferente que me apetecía contarlo.

placeholder Laura Valenzuela, recibiendo un galardón. (EFE)
Laura Valenzuela, recibiendo un galardón. (EFE)

Lo importante es que 30 años después estás aquí para contarlo y que tu madre también superó un cáncer en 2005 y está bien.

Al vivir la misma experiencia como paciente y luego como familiar te haces una idea muy grande de todo. Quizás me ayudó ser primero paciente para poder intentar ayudar lo más posible en la medida en la que puede hacerlo un familiar, porque el cáncer y el tratamiento los padece el enfermo. Mi madre y yo somos muy afortunadas.

Siempre te preguntamos por tu madre, pero menos por tu padre, el productor José Luis Dibildos. ¿Qué es lo que más echas de menos de él? ¿Cuáles son las mejores lecciones que te dejó?

Mi padre era muy moderno, dentro de que era muy estricto. Siempre me decía que trabajara en lo que quisiera porque en la vida hay que ser feliz. Eso sí, que me lo tenía que currar como la que más, y quizás por ser 'hija de', un poquito más. Me decía que intentara tener siempre mi independencia para tener mi libertad, que no dependiera de nadie. Que currara muchísimo para ganarme un sitio. Así que he seguido...

Hace poco leí que decías que antes tenías muy en cuenta lo que podían pensar los demás de tus parejas y que ahora ya eso ha dejado de importarte.

No recuerdo cuándo lo dije -responde, entre risas- pero sí, lo podemos aplicar a todo en general. Llega un momento cuando vas cumpliendo años en que es tu vida y la que vas a ser feliz eres tú. Es tan corta la vida que no sabes cuánto va a durar... Eso le pasa a mi personaje en 'No más besos', que vive con el qué dirán, qué pensarán, que te juzguen... Mientras tú no hagas daño a nadie, eres dueño de tu vida. Ya es difícil encontrar a alguien que te guste y que tú le gustes, que conectes con su mundo y él con el tuyo... Son tantas cosas que cuando lo encuentras, ya está. Si te hace feliz a ti, para adelante. La gente que te quiere y te ve feliz lo aceptará.

Tú ahora no tienes pareja, ¿no?

Yo, de momento, no tengo que escuchar opiniones, ni hacer presentaciones -dice, divertida.

¿Podemos concluir que has llegado a los 50 con los deberes hechos?

Me queda todavía, siempre hay deberes, los de la letra pequeña, que quedan por resolver. Y bendito sea, porque si lo tuviera todo resuelto, qué aburrimiento de vida.

Aludía también a la paz mental...

Eso sí, aunque también hay momentos... Soy actriz y tengo un punto de locura en mi vida bastante importante, pero tampoco lo quiero perder. Por fuera digo 'tengo 50 años', pero por dentro me digo 'no me asumo'. Veo muchas cosas en mí con un punto de locura maravilloso que no quiero perder, de energía y de sorprenderte, de tener nervios cuando voy a actuar y quererme morir cuando tengo un estreno en Madrid... Todo eso nos da vida y no lo quiero perder.

Hablabas del físico y las huellas del paso del tiempo. ¿Te cuidas mucho, tienes buena genética?

Es la eterna pregunta y no sé qué contestar porque al final la fastidias siempre, la verdad. Tengo la suerte, que no me puedo creer, de tener la genética de mi madre, de 'la Valenzuela', pero no te voy a engañar... Cuando digo que hago poco deporte no me creen, pero es que tengo los meniscos rotos, llevo arrastrándolo desde hace un año y pico, y hay muchas cosas que no puedo hacer. Tengo que estar en forma para mi trabajo, pero no puedo hacer demasiado deporte, porque luego se resienten. Cambié mi alimentación como hace cinco o seis años. Como cinco veces al día, pero es mucho más sano. Cuando estoy en casa, como muy sano, y así cuando salgo con amigos a picar algo, me gusta comer lo que me apetezca y no estar pensando si tiene calorías o no y disfrutar del momento. Así me voy manteniendo. Igual un día me levanto y te digo que se me ha acabado la genética... Eso sí, ni como dulces, ni bollos, ni pizzas ni pasta carbonara.

Lara Dibildos Laura Valenzuela
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