Olivia de Borbón será duquesa de Sevilla por ley y por deseo de su padre Francisco de Borbón y Escasany
Tal y como confiesan fuentes solventes a Vanitatis, Francisco de Borbón Von Handerberg no está enfadado con su hermana, solo sorprendido con la premura de la solicitación del título nobiliario
Olivia de Borbón, en una imagen de archivo. (Gtres)
Francisco de Borbón, duque de Sevilla, falleció en Madrid el pasado 20 de mayo a los 81 años. Una tragedia que nadie de su familia y su entorno cercano esperaban. Estaba pendiente de una intervención que no era complicada más allá de lo que supone entrar en un quirófano. Es más, un mes antes había viajado a Buenos Aires por temas profesionales y tenía previsto realizar más viajes próximos tanto dentro como fuera de España.
Su hija Olivia estaba al tanto de la vida de su padre. Entre otras cosas, porque cuando el duque estaba en Madrid se instalaba en su casa para disfrutar de los nietos. Desde siempre la relación fraternal filial fue intensa. Antes de que Olivia y su marido Julián Porras-Figueroa decidieran cambiar Marbella por Madrid, vivían muy cerca. Concretamente, sus dos chalets estaban en la misma calle. La convivencia era casi diaria, a diferencia de la que mantenía con su hijo Francisco, el pequeño de la familia que estuvo más apegado a su madre en la infancia y vivió tiempo fuera de España.
Olivia de Borbón, en una imagen de archivo. (Gtres)
Cuando los duques de Sevilla se separaron, los tres hijos se quedaron con la madre en la casa familiar de El Viso. Betariz Von Hardemberg fue directora de Vogue y una de las mujeres que más hizo por los diseñadores emergentes como Piña, Del Pozo o Adolfo Domínguez, entre otros, durante la década de los años 80. Un trabajo que compatibilizaba con la maternidad y el matrimonio. Antes de la separación vivieron en Miami debido a que Francisco de Borbón y Escasany fue nombrado director de un banco español, una vez que su responsabilidad laboral acabó regresó a España y Beatriz con sus tres hijos se quedó allí.
El duque de Sevilla tenía la puerta abierta cada vez que quería ver a los niños. En aquellos años Francisco de Borbón y Escasany viajaba mucho y, por lo tanto, la dedicación era menor, aunque siempre estuvieron atendidos económicamente. Debido a su vida profesional, concretamente al ser nombrado director de un barco español en los Estados Unidos, su vida cambió de continente. No obstante, el duque lo abandonó con el fin de sus ocupaciones profesionales mientras que a la añorada duquesa de las ranas (que así se la conocía por su querencia a estos animales) le ofrecieron un puesto en una de las mejores galerías de Miami y allí se quedó. Olivia en aquel momento tenía 6 años y permaneció en Estados Unidos hasta los once.
El duque de Sevilla y su hijo Francisco, a su llegada al último adiós de Alfonso de Borbón. (Gtres)
Los padres llegaron a un acuerdo y la primogénita volvió a Madrid para vivir con el duque, que fue quien se encargó del día a día y de su educación académica. En verano y en vacaciones volvía a encontrase con su madre y sus hermanos. De ahí la relación tan estrecha de ambos y la más parecida en carácter como aseguraban los que los trataban.
Francisco de Borbón, un hombre meticuloso en todas sus decisiones tenía muy claro quien quería que ostentara el ducado de Sevilla. La ley del 30 de octubre del 2006 sobre la igualdad de los títulos nobiliarios con la primacía del primogénito fue muy bien recibida por el titular. Cuando se le preguntaba por este cambió legal respondía que era lo justo.
La última vez que lo recordó fue precisamente en el 50 cumpleaños de su hija, celebrado en una fiesta en el Club Puerta de Hierro. En una charla informal sobre sus memorias contaba que lo había hecho como un legado para que sus descendientes conocieran su vida, “que no siempre fue fácil”. Y volvió a comentar, como ya había hecho en otras ocasiones, que Olivia sería una excelente duquesa. “Espero que sea muy tarde”, añadía con sentido del humor.
Olivia de Borbón, en una imagen de archivo. (Gtres)
Hace unos díasaparecía en el BOE la solicitud por parte de la primogénitade Francisco de Borbón y Escasany del ducado que ostentaba su padre hasta el fallecimiento. Un título que se hereda, como ya hemos dicho, por ser el primero en nacer. Según la información publicada por LOC, esta premura ha sorprendido al hermano Francisco que no sabía nada del trámite hasta que no se lo comunicaron terceros. Sin embargo, sí era conocedor de cómo funciona la ley de igualdad de títulos nobiliarios y de la intención de que fuera su hermana la titular.
Los que conocían al padre confirman a Vanitatis este aspecto. “Si Paco hubiera querido ese cambio lo habría dejado por escrito en sus últimas voluntades. Era un hombre muy responsable”, nos explica. Además, nos aseguran que por parte de Francisco de Borbón Von Handerberg no habrá complicaciones afectivas y rupturas con su hermana.
Francisco de Borbón, duque de Sevilla, falleció en Madrid el pasado 20 de mayo a los 81 años. Una tragedia que nadie de su familia y su entorno cercano esperaban. Estaba pendiente de una intervención que no era complicada más allá de lo que supone entrar en un quirófano. Es más, un mes antes había viajado a Buenos Aires por temas profesionales y tenía previsto realizar más viajes próximos tanto dentro como fuera de España.