60 cumpleaños: lo que nunca te contaron de Boris Izaguirre, según sus amigos
Vanitatis celebra el cumpleaños de Boris Izaguirre con las voces de compañeros y amigos: Javier Sardá, Eugenia Martínez de Irujo, Loles León, Carlos Latre, Carmen Lomana, Laura Sánchez...
Hay personalidades que no se limitan a habitar la pantalla, sino que se instalan en la memoria colectiva como si siempre hubieran pertenecido a ella. Boris Izaguirre es de esa estirpe: hijo de una bailarina y de un crítico cinematográfico, nació en Caracas, ciudad en la que aprendió pronto que la vida podía ser tanto coreografía como narración. Desde allí partió hacia Santiago de Compostela, y ese primer aterrizaje en España fue el preludio de su instalación definitiva en Madrid.
De guionista en Crónicas Marcianas pasó con naturalidad a convertirse en figura visible: no fue él quien buscó la cámara, fue la cámara —y después el público— la que lo eligió como material indispensable del espectáculo. “Boris es tan errático como predecible. No deja de sorprenderte pero, a la vez, siempre esperarías cualquier cosa de él”, recuerda Carmen Lomana, amiga de más de dos décadas.
Aunque durante más de veinticinco años hemos seguido el ascenso del personaje en televisión, pocas veces nos detenemos en la persona que lo habita. Desde su llegada a España, con la intensidad de la libertad recién descubierta, hasta la complicidad con amigos que, mientras tejían vínculos, estaban también cimentando un discurso, impulsando el movimiento LGTBI+ y codeándose con intelectuales y figuras que ya se consideran míticas de la pantalla, siempre rompiendo moldes y expectativas.
Sus seres queridos nos trazan el retrato de un Boris sin máscaras, dispuesto a soplar sesenta velas acompañado por quienes lo han visto crecer, reír, batallar y reinventarse. Voces que, al compartir sus recuerdos, nos revelan al hombre detrás del personaje, en toda su plenitud.
Nunca te imaginarías que… ¡ Si era un show lo que ocurría en Crónicas Marcianas, los previos lo eran aún más !
JAVIER SARDÁ. (presentador de ´Crónicas Marcianas´ y uno de los descubridores de Izaguirre)
El programa comenzaba a las once de la noche, y antes de encender cámaras todo el equipo cenaba junto. Boris no concedía tregua: sin cámaras, sin público, se entregaba por completo. Bailaba sin aviso, desafiaba cualquier formalidad, incluso se bajaba los pantalones, y nos hacía reír sin descanso: compañeros, técnicos, camarógrafos… nadie escapaba de su contagiosa intensidad.
Un despiste
Recuerdo una noche que, Boris estaba algo distraído, al final somos seres humanos y todos tenemos días en los que no conseguimos centrarnos. Se quedó mirándose en el monitor y, en pleno directo, le escribí una nota que ponía: ¿Hoy también vas a cobrar? . Se activó en cuestión de segundos…. Había momentos que quizás no formaban parte del guión, que en casa no se apreciaban, pero desde dentro nos reíamos muchísimo.
Nunca te imaginarias… ¡ Con quién desnudó Boris su alma por primera vez !
LOLES LEÓN ( Actriz,icono del colectivo LGTBI+ y amiga de Boris desde su llegada a la capital)
Recuerdo una Nochebuena en la casa de Antonio Albert, él estaba recién llegado. Bailábamos al rededor de un abeto de navidad inmenso cuando empezó a sonar una canción y yo con ciertas melodías me vuelvo loca. Comencé a bailar y a desnudarme y me dijo ¿aquí en España las fiestas son así? Le respondí ¡ las mías sí, desnúdate conmigo!. Comenzó a desnudarse ¡ esto es fantástico ! decía.
La piel al aire, los cuerpos libres… y eso que estábamos en pleno diciembre.
El calor de lo humano
Hay navidades que parecen solitarias, hasta que un amigo abre las puertas de su casa y convierte la noche en familia. Aquellas navidades ocurrió eso con Boris y conmigo y, desde que nos conocimos, mi vida es mucho mejor. Sabemos que siempre nos tendremos el uno al otro.
Quienes lo conocen coinciden al hablar de él: un lazo inquebrantable lo ata a la familia, una devoción profunda a su madre y un respeto sólido hacia sus padres. Boris ocupa un lugar singular entre sus hermanos: mayor para Valentina, menor para Rhazil, en una estructura familiar donde cada uno ha tenido siempre su espacio y su voz.
Nunca te imaginarías que… ¡ El padre de Boris baila mejor que él !
CARMEN LOMANA. (Personalidad de la televisión y radio, escritora e íntima amiga de Boris desde hace dos décadas)
Recuerdo una de las presentaciones de un libro de Boris. Vinieron sus padres a verlo, dos personas maravillosas. Su madre era bailarina profesional pero lo que me sorprendió es que su padre baila de maravilla. Nos pasamos la noche bailando, Boris estaba emocionado, decía ¡ que divertidos estáis !. La verdad que baila mucho mejor que él - bromea- .
Del llanto a la risa
Estuvimos juntos en ´MasterChef Celebrity´, las grabaciones eran realmente agotadoras. Un día, volvíamos de hacer una de las pruebas de equipo y de lo cansados que estábamos nos tiramos al suelo. De repente, nos miramos y empezamos a partirnos de la risa. Pasamos del llanto a la carcajada en cuestión de segundos. Así es Boris.
Boris y la moda
Joven, desfiló para David Delfín y Hannibal Laguna, llevando la elegancia como gesto y la pasarela como escenario. Su estilo, preciso y medido, fusionaba clasicismo y riesgo. Quizás ese es el motivo que le unió a grandes iconos como Nieves Álvarez, Boris siempre ha mostrado curiosidad por todo lo cultural, intelectual... demostrando que para él la moda forma parte del universo cultural que le enamoró de España.
Nunca imaginarías que... ¡ Borias camina mejor en tacones que una de las modelos más conocidas de nuestro país!
LAURA SÁNCHEZ. (Modelo, presentadora, diseñadora y actriz)
Boris camina mejor en tacones que yo, lo digo porque lo he visto con mis propios ojos.
Igual que Boris pisaba las pasarelas, también —como ha recordado Laura Sánchez— recorría lo cotidiano con tacones, dueño de un andar impecable. Su huella lo llevó hasta territorios remotos, como Tallin, en Estonia, escenario inesperado de instantes únicos...
Nunca imaginarias que... ¡ Boris entró en un cuarto de baño de Tallin disfradado de Massiel!
CARLOS LATRE. (Cómico, actor, presentador e íntimo amigo de Izaguirre)
En aquel viaje a Tallin, siguiendo a Rosa López, Bisbal, Bustamante, Geno, Gisela y Chenoa rumbo a Eurovisión, Boris y yo nos disfrazamos: él de Massiel y yo de Salomé. En medio de la broma nos entraron ganas de ir al baño, y lo que ocurrió fue un espectáculo paralelo. La cara de los periodistas al ver entrar a Massiel y a Salomé en el lavabo de caballeros lo decía todo. Y la estampa desde atrás —dos divas impostadas frente a los urinarios— fue un cuadro irrepetible, tan absurdo como glorioso.
Lo que ocurrió en Estonia, se quedó en Estonia, ¡hasta ahora!
Luego, como Rosa quedó séptima, nos infiltramos en la expedición triunfante de Letonia, que aquel año (2002) se llevó el primer puesto. Y claro, lo celebramos como si fuéramos letones: porque, al fin y al cabo, lo que queríamos era celebrar. Fue un viaje maravilloso que se alargó hasta el amanecer, además bajo el fenómeno natural que llaman el “sol de noche”, cuando el día dura casi 24 horas y la noche apenas dos o tres horas. Frente al parlamento, sonando el himno nacional de Estonia, Boris y yo nos plantamos con la mano en el corazón, rindiendo homenaje a aquellos momentos irrepetibles. Volveremos… probablemente no. ¿Lo pasamos bien? De manera absolutamente gloriosa.
Nunca te imaginarías que... ¡Boris puede dormirse en cualquier parte!
Su capacidad para dormir es insólita. Puede estar en un camerino, y si la conversación no fluye, de pronto ¡zas!, se queda dormido. Le basta con dos segundos para caer rendido, y al despertar está como nuevo, impecable. Es buenísimo.
Nunca te imaginarias... ¡A Boris de maestro de ceremonías!
EUGENIA MARTÍNEZ DE IRUJO. (Diseñadora e íntima amiga de Boris)
El año pasado, mientras organizábamos el cumpleaños de mi hija Tana, ella me pidió que alguien hiciera de maestro de ceremonias, alguien que presentara el concepto de la fiesta de una forma divertida. Sin dudarlo, llamé a Boris. No solo aceptó de manera desinteresada, sino que lo hizo con muchísima ilusión. Le emocionó que Tana quisiera que él estuviera presente en un día tan especial para ella.
Y entonces apareció: con capa, plumas, un incienso en la mano y esa manera tan suya de caminar. Había que realizar un saludo inicial, pero él no lo entendió del todo. Cuando lo vimos en el escenario improvisar con un “Bueno, creo que no lo he entendido muy bien… pero pongamos las manos en las rodillas, bajemos la cabeza…”, mi hija y yo llorábamos de la risa.
Los detalles de Boris
Después de aquella noche, le escribió un mensaje precioso a Tana. Le decía que le había encantado ver cómo la niña que conoció casi siendo un bebé había crecido, rodeada de tan buenos amigos… y terminó, como siempre, con esa firma que pone en todos sus mensajes: “Love, Boris”.
Él es siempre generoso —todos los que le conocen lo dirían—, pero que esa generosidad se extienda también a un cariño hacia mi hija me encantó.
Así termina un anecdotario: historias que quizás nunca te imaginarías de Boris Izaguirre, o quizá sí, pero no las conocías en detalle. Porque Boris puede hacer cualquier cosa: llegó a un país desconocido, rompió barreras y se rodeó de personas que comenzaban a luchar por su libertad…
Pero también está el Boris humano, el que un 21 de marzo llegó a Santiago de Compostela y, un 15 de junio, encontró al amor de su vida: Rubén. Ambos muy jóvenes, Rubén terminando la carrera, Boris iniciando una nueva vida en otro país. Construyeron juntos una vida en Madrid, él se convirtió en figura pública, y, aun así, nada cambió.
Tal vez ahí esté el retrato más verdadero: persona y personaje conviven, se entrelazan y laten juntos en un mismo ser. Eso es Boris Izaguirre.
Feliz cumpleaños.
Hay personalidades que no se limitan a habitar la pantalla, sino que se instalan en la memoria colectiva como si siempre hubieran pertenecido a ella. Boris Izaguirre es de esa estirpe: hijo de una bailarina y de un crítico cinematográfico, nació en Caracas, ciudad en la que aprendió pronto que la vida podía ser tanto coreografía como narración. Desde allí partió hacia Santiago de Compostela, y ese primer aterrizaje en España fue el preludio de su instalación definitiva en Madrid.