Gerard Piqué presume de felicidad: profesor en Harvard, ingreso millonario inesperado y amor
El exfutbolista ha viajado invitado por una reconocida profesora especializada en emprendedores y deporte. Por el mismo máster han pasado Ryan Reynolds y Roger Federer
Gerard Piqué ha llegado a Harvard, que no es poca cosa, aunque él aparenta vivirlo como un paso más en su hoja de ruta hacia un éxito que parece que da por sentado. Se mueve cómodo y algo fanfarrón, por qué no decirlo, en esa categoría difusa y muy rentable que mezcla empresario visionario, gurú del entretenimiento y profeta del deporte del futuro. Su visita al campus de Boston, publicitada en redes sociales tanto por él mismo como por la profesora que lo ha invitado y la propia universidad, ha sido para impartir una clase dentro de un máster.
El curso está especializado en proyectos innovadores donde se analizan modelos que rompen moldes y desafían las estructuras tradicionales, ese terreno en el que el exfutbolista se mueve con la comodidad de alguien que ha construido un imperio que ya no depende de su pierna derecha ni de la camiseta del Barça.
La invitación no fue casual ni decorativa. Detrás de esta aproximación académica se encuentra Anita Elberse, profesora de Harvard Business School y una de las mayores especialistas mundiales en el negocio del entretenimiento, los medios y el deporte. Responsable del curso 'The Business of Entertainment, Media, and Sports', Elberse imparte una asignatura de referencia que ha convertido sus aulas en un escenario donde se cruzan el rigor académico y el estrellato global.
De Ryan Reynolds a Federer
Por allí han pasado figuras como Ryan Reynolds, Roger Federer o Pau Gasol, todos ellos analizados no desde la épica sentimental sino desde la fría óptica del branding, la monetización y la construcción de legado. Y ahora, en esa misma lista selecta, entra Gerard Piqué, elevado a categoría de fenómeno.
En Harvard no se ha estudiado a Piqué como futbolista, sino la Kings League como producto, como experimento híbrido entre deporte y espectáculo. Elberse es autora del influyente ensayo ‘Blockbusters: Hit-making, Risk-taking and the Big Business of Entertainment’ en el que analiza cómo la Kings League responde a esa lógica del gran impacto, de la apuesta fuerte, del show como motor económico, y hasta qué punto esta liga es un nuevo paradigma o una brillante burbuja con vocación de eternidad.
Todo esto sucede en un momento especialmente dulce para Piqué, que no solo capitaliza su imagen de empresario moderno sino que además acaba de cerrar uno de los capítulos más simbólicos de su vida personal y mediática: la venta de la que en su entorno llegó a conocerse como ‘la casa de la bruja’, el emblemático hogar que compartió con Shakira durante años.
El inmueble era una vivienda difícil de colocar, según reconocen diversas fuentes, por un precio elevado y por las complejidades propias de una operación donde la cantante colombiana, con voz en la decisión final, no parecía especialmente interesada en facilitarle las cosas a su excompañero de vida. Así que la operación se prolongó más de lo previsto y finalmente se ha vendido por 10,5 millones de euros.
Lamine Yamal, comprador
En un giro casi de opereta, el comprador ha sido Lamine Yamal, quien ha adquirido una casa que compraron Piqué y Shakira cuando él era un futbolista consolidado y con una larga carrera a sus espaldas y ella, no hace falta decirlo, una de las estrellas más importantes de la música internacional.
Con este ingreso millonario Piqué vive un momento pleno en el que cuenta con la calma personal junto a Clara Chía, la joven por la que dejó atrás su vida anterior y con la que, según su entorno, mantiene una relación estable, cómplice y sorprendentemente tranquila. Comparten vida, trabajo, y están “muy enamorados”, según su entorno, “como el primer día”, el día en el que lo rompieron todo conscientes de la repercusión que iba a tener su relación. Viajan juntos, se muestran juntos y parecen haberse instalado en esa cotidianidad protegida donde el amor, o al menos la rutina compartida, se convierte en refugio estratégico.
Entre Harvard y la Kings League, entre la validación académica y el brillo del ego que nunca se apaga del todo, Gerard Piqué sigue construyendo su relato con una mezcla de inteligencia, audacia y exhibicionismo encantado. Es consciente de que hoy no solo se juega en el estadio sino también en el aula, en los despachos y en los titulares.
Gerard Piqué ha llegado a Harvard, que no es poca cosa, aunque él aparenta vivirlo como un paso más en su hoja de ruta hacia un éxito que parece que da por sentado. Se mueve cómodo y algo fanfarrón, por qué no decirlo, en esa categoría difusa y muy rentable que mezcla empresario visionario, gurú del entretenimiento y profeta del deporte del futuro. Su visita al campus de Boston, publicitada en redes sociales tanto por él mismo como por la profesora que lo ha invitado y la propia universidad, ha sido para impartir una clase dentro de un máster.