Lola Herrera, sobre sus hábitos: “Me gusta tomarme mucho tiempo para desayunar”
El desayuno se ha convertido para muchas personas en un ritual de calma antes de empezar la jornada. Dedicar tiempo a esa primera comida refleja una forma consciente de organizar el día
El modo en que se inicia la mañana puede condicionar el ritmo de toda la jornada. Frente a las rutinas aceleradas, cada vez más voces reivindican la importancia de reservar un espacio de tranquilidad al despertar. Convertir el desayuno en un momento pausado no solo responde a una cuestión alimentaria, sino también a una forma de autocuidado que prioriza el orden y la organización.
En una charla publicada en el canal de YouTube de Patricia Pérez, Lola Herrera explica que el desayuno es uno de los momentos que más cuida en su rutina diaria. La actriz cuenta que deja la mesa preparada desde la noche anterior, con la cafetera cargada y la tostada lista para calentar. “Me gusta tomarme mucho tiempo para desayunar”, afirma, y añade que incluso madruga más para poder hacerlo con calma, ducharse y empezar el día sin prisas.
Lola Herrera desvela los secretos de su desayuno. (EFE)
Durante la conversación, detalla también qué suele comer por la mañana. Según explica, su desayuno habitual incluye un kiwi, café con leche —con poca leche— y una tostada de pan integral con cereales. A esa base le añade queso batido con mermelada o, en otras ocasiones, aceite de oliva. El tomate, comenta, rara vez le apetece a primera hora del día.
Más allá del menú concreto, su testimonio subraya la importancia de la planificación. Tener todo preparado de antemano le permite simplificar los primeros minutos de la mañana y convertirlos en un espacio de disfrute. Esa organización previa, según su relato, contribuye a empezar la jornada con una sensación de control y serenidad.
Lola Herrera, en una imagen de archivo. (EFE)
Su reflexión conecta con una tendencia creciente que reivindica rutinas matinales más conscientes. Dedicar tiempo al desayuno, ordenar los gestos cotidianos y reducir la improvisación son estrategias que muchas personas adoptan para afrontar el día con mayor equilibrio, transformando un hábito diario en un pequeño ritual personal.
El modo en que se inicia la mañana puede condicionar el ritmo de toda la jornada. Frente a las rutinas aceleradas, cada vez más voces reivindican la importancia de reservar un espacio de tranquilidad al despertar. Convertir el desayuno en un momento pausado no solo responde a una cuestión alimentaria, sino también a una forma de autocuidado que prioriza el orden y la organización.