Oliva Ramírez de Haro debuta como directora con la historia de su polémica herencia familiar
El padre de Olivia, Íñigo Ramírez de Haro, demandó al marido de Esperanza Aguirre, suhermano Fernando, por la venta de un Goya que pertenecía a la herencia familiar
Las polémicas familiares que se originan como consecuencia de una herencia pueden ser también una temática interesante para el cine. Así lo ha entendido Oliva Ramírez de Haro, que acaba de debutar con un cortometraje basado precisamente en la historia de su familia.
El punto de partida es la herencia de su abuela, Beatriz Valdés Ozores, fallecida en 2010, madre de su padre, Íñigo Ramírez de Haro, marqués de Cazaza en África, y del marido de Esperanza Aguirre, Fernando Ramírez de Haro, conde de Bornos y grande de España. Íñigo demandó a su hermano mayor por la venta de un cuadro de Goya perteneciente a la herencia familiar, que se subastó en el año 2015 y fue adquirido por el constructor Juan Miguel Villar Mir, ya fallecido, en 5,8 millones de euros. La justicia condenó a su hermano mayor, tras años de pleitos, a pagarle 853.732 euros. La sentencia es en primera instancia y aún puede ser recurrida, pero los intereses de la deuda siguen aumentando.
El diplomático Íñigo Ramírez de Haro. (EFE)
Oliva Ramírez de Haro es la hija menor de Íñigo, tiene 28 años y acaba de debutar con su primer corto en el cine,Est Deus in Nobis (Dios está en nosotros). Una película presentada en el Festival de Cine de Málaga y que es una dura sátira, como ella misma explica:
"Esta película nace desde una lucha por no aceptar la injusticia. Está dedicada a mis padres. Mi padre es la única persona con valentía en una familia enferma por la avaricia. Él se plantó contra una injusticia, contra el abuso, porque es una persona con honor y que hace que me sienta orgullosa de él. Toda su familia le ha dado de lado, pero quería manifestarle también mi apoyo de manera pública. Es el homenaje de una hija a sus padres porque ambos me han enseñado lo que es el amor, la lealtad y una familia de verdad. Hay un componente de dolor muy fuerte, pero en cierto modo ha resultado también terapéutico, convirtiendo este dolor en creación y en denuncia de la hipocresía social".
Oliva, durante el rodaje. (Cedida)
Oliva reside ahora en París, aunque lleva los últimos cuatro años viviendo en Israel. Trabaja habitualmente como ayudante de dirección, pero también está involucrada en distintos proyectos. Ya está escribiendo su segundo corto: "Me estoy enfocando en otros dolores. Mi siguiente trabajo será una sátira de la sociedad podrida, de muchos estereotipos de la sociedad actual. Quiero rodar en 2027. Ahora estamos centrados en presentar este corto en distintos festivales en España y después hacer su presentación internacional".
Para ser su primera obra, de la que es guionista, ha conseguido un elenco de primera: Antonio de la Torre, María José Alfonso, María Miguel, Antonio Dechent y Cecilia Freire. Explica que fue con De la Torre con quien primero contactó: "Tuve la oportunidad de conocerle y aceptó leer el guion. Tras leerlo y darnos el sí, los demás fueron confiando en el proyecto de una directora novel. El título, Est Deus in Nobis, es una referencia a las creencias religiosas de mi familia paterna, que usa la religión como forma de reafirmar acciones que no son correctas".
Fernando Ramírez de Haro y Esperanza Aguirre. (Gtres)
La ruptura de la familia se produce por la venta de un cuadro de Goya que también aparece representado en el corto: "Aparecen imágenes de varios cuadros; en total son tres los que están presentes: el cardenal de Goya que se encuentra en el Museo del Prado, un retrato de Fernando VII y el ‘Goya de la discordia’, que es el retrato de un antepasado mío, Valentín Bellvís de Moncada y Pizarro. Ese cuadro estaba siempre en el salón de la casa familiar. Se sospechaba que era un Goya y, cuando mis tíos tuvieron que enfrentarse a un grave problema económico, se propuso venderlo para poder hacer frente a la ruina".
El corto está dedicado a sus padres, Dafna Mazin e Íñigo Ramírez de Haro: "Por vuestra excelencia y la lucha constante que eso implica. Pasadme mi fusil".
Oliva tiene una sólida formación: se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Manchester y después hizo un programa de dirección cinematográfica en la École Supérieure de Réalisation Audiovisuelle (ESRA) de París, antes de cursar un máster en Cine Documental en la Universidad de Tel Aviv.
La suya, como cineasta, es una visión crítica y comprometida con la denuncia de comportamientos "machistas, arcaicos e injustos. Crecí entre dos familias muy diferentes, con valores muy opuestos, y no entendía esa contradicción. En esta crítica hay también mucho dolor, y el dolor no se irá por muchas películas que haga. Está claro que me posiciono al lado de mi padre, pero también al lado de la justicia y del bien".
Las polémicas familiares que se originan como consecuencia de una herencia pueden ser también una temática interesante para el cine. Así lo ha entendido Oliva Ramírez de Haro, que acaba de debutar con un cortometraje basado precisamente en la historia de su familia.