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Guillermo Campra: "La exposición pública te da una falsa ilusión de éxito. Luego llegas a casa y sigues estando solo y sin trabajo"
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ENTREVISTA

Guillermo Campra: "La exposición pública te da una falsa ilusión de éxito. Luego llegas a casa y sigues estando solo y sin trabajo"

Actor desde los 9 años, en los últimos 20 ha vivido todo tipo de vidas: de saborear las mieles de la fama hasta ver caer las falsas promesas. Así ha sido la vida de Guillermo Campra, el actor que es mucho más que el niño de 'Aguila Roja'

Foto: Guille Campra. (Carlos de Lucas)
Guille Campra. (Carlos de Lucas)

“En la vida laboral ya me salen unos 22 o 23 años cotizados. En un par me puedo jubilar”. Así, bromeando, comienza esta charla con Guillermo Campra (Barcelona, 1997). Su primera película con un papel protagonista la hizo con tan solo 9 años, ‘Carlitos y el campo de los sueños’ (Jesús del Cerro, 2008) y fue ya entonces, como él mismo nos confiesa, cuando dejó de tener una vida de un niño corriente para ser otra cosa. “Todo se torció y ya no fue nunca más una vida normal”. No lo dice con acritud; es un simple ejercicio de madurez.

Muchos lo conoceréis por haber dado vida a Alonso en ‘Águila Roja’ de Televisión Española. Ahora, 10 años después, ha vuelto al mismo lugar ya como un adulto, Manu en ‘Barrio Esperanza’, siendo la ficción el mejor espejo de la realidad de quien le da vida. Desde aquel primer ‘acción’ y claqueta han pasado 20 años, dos décadas y muchas vidas, no todas tan glamurosas y fantasiosas como cabría esperar. Para entenderlo, basta un único dato: según el Informe Sociolaboral de la Fundación AISGE, en España, solo el 7% u 8% de los actores viven de su profesión.

placeholder (Carlos de Lucas)
(Carlos de Lucas)

“A veces hay que romper el estigma de que todo es maravilloso y bonito. También tiene su parte mala”. De nuevo, la conciencia de dónde está y a qué se dedica, una madurez propia de quien lleva toda la vida dedicándose a esto, sale en la conversación: “Tampoco me he hecho nunca la víctima; me dedico a esto porque me da la puta gana. Si para mí fuese lo peor del mundo o un martirio, no me dedicaría a esto, haría otra cosa”.

Guille no sabe en qué momento nació en él la pasión por la interpretación. “He contado muchas cosas diferentes, pero la realidad es que no me acuerdo”. Con esa edad, todo pasa jugando. “Recuerdo que con mi hermana —Carla Campra, también actriz profesional—, nos poníamos a hacer obras de teatro. También en el colegio quería hacer el papel protagonista. Entiendo que mis padres igual vieron algo ahí”. Pero igual que jugaban a los teatrillos, todo era un potencial trabajo en un niño que simplemente se dedica a descubrir la vida. “También jugaba al fútbol y hacía trial con la moto. Igual ahora podría ser competidor de motos o jugador de algún equipo de fútbol de primera. Yo supongo que sonó la flauta con esto”.

"No todo es bonito y maravilloso, pero me dedico a esto porque me da la gana. Si fuera un martirio, haría otra cosa"

Su carrera comenzó cruzándose en su vida una figura fundamental de la ficción en nuestro país: Emilio Aragón. “Vinimos de Barcelona a Madrid, siendo yo engañado para ir a la Warner, y acabé metido en una sala de casting para una serie en la que no encajaba —era ‘Gominolas’, emitida en Cuatro en 2007—”. Pero este ‘no’ vino acompañado de su primera gran oportunidad. “De estas casualidades de la vida, pasó por allí Emilio Aragón, engancharon a mis padres y les dijeron que encajaba de protagonista para una película que habían escrito”. Tres meses después recibieron una llamada y comenzó el rodaje de su primera película. “Ahí empezó todo”.

La vida le cambió en aspectos muy básicos como la propia educación. Durante el rodaje de la película, la productora, Globomedia, le puso una tutora. La misma que años después tendría durante los siete años de ‘Águila Roja’, que coincidieron con toda su adolescencia. Más que de las asignaturas, Guille Campra destaca otros aprendizajes. “Lo que aprendí fueron las cosas necesarias para querer seguir dedicándome a esto y también aquellas cosas que a mis hijos nunca les querría inculcar”.

Echando la vista atrás y sin querer ser un desagradecido con todo lo bueno vivido, hace una rotunda afirmación: “Creo que la interpretación no es un trabajo para niños. Un niño no debería trabajar. Lo que te toca es hacer una vida de niño”. La experiencia toma de nuevo la palabra: “Te pierdes muchas cosas. Ganas otras, pero lo que yo haya podido ganar como actor a los 11, a los 12, etc., lo podía haber conseguido luego con 18 años. No era necesario ganarlo entonces”.

placeholder Guillermo Campra y Patrick Criado en 2011. (Gtres)
Guillermo Campra y Patrick Criado en 2011. (Gtres)

Tener una carrera de éxito siendo tan pequeño no es garantía de nada: “¿Cuántos chavales de los que empezamos a trabajar de niños seguimos currando hoy en día? Está Ricardo Gómez, Patrick Criado… los cuentas con los dedos de una mano”. Aunque a él, durante todo ese tiempo, sí le hicieron creer que lo era. “Me contaron muchas cosas que luego resultaron mentira. Si a mí desde los 12 hasta los 19 me estás diciendo que mi trayectoria iba a ser espectacular y en el momento en el que termina ‘Águila roja’ ocurre todo lo contrario, yo lo que pensé es que yo no valía para esto”.

"La interpretación no es un trabajo para niños. Un niño no debería trabajar. Lo que te toca es hacer una vida de niño"

Antes incluso de terminar la serie, empezó a buscarse la vida. “Cuando tenía 18 años, decía: ‘¿Y si no vuelvo a trabajar, qué hago?’. En uno de estos parones del rodaje, vi que en Fuencarral, en Madrid, abría una tienda de una marca que me gustaba. Les escribí por Instagram y les dije que me gustaría trabajar allí. Monté la tienda y estuve unos seis meses hasta que me volvieron a llamar para grabar”.

Volvió a ver el lado amargo de esta profesión cuando durante 3 años no se dibujó ninguna oportunidad en el horizonte. “Tenía que hacer algo para remediarlo y me metí a trabajar en una oficina”. Comenzó así una nueva faceta como relaciones públicas. “Pensé que eso era retroceder, pero me cambió la vida para muchísimo mejor. A nivel emocional y a nivel económico. La estabilidad la tienes que buscar; no te llega sola”.

placeholder Guillermo Campra durante el rodaje de 'Barrio Eseperanza'. (Cortesía)
Guillermo Campra durante el rodaje de 'Barrio Eseperanza'. (Cortesía)

Ahora, 20 años después de su debut, la vida actoral vuelve a ser su principal vida laboral. “Me volvieron a llamar como actor y aquí estamos, haciendo una entrevista y en lugar de sentados en una oficina”. En el último año, Guillermo Campra ha rodado la primera temporada ya emitida de ‘Barrio Esperanza’ y ha protagonizado otra película, ‘El desvío’, de Jorge Rodrigues, con Roberto Álamo y Javier Pereira.

Un volumen de trabajo que le llevó a abandonar la oficina. “Echo de menos tener rutina, pasar siempre por el mismo bar, darme un paseo…”. Pero no lo dice nunca como un portazo definitivo: “Igual dentro de cuatro años me vuelvo a encontrar en la misma situación. Esto es muy inestable”.

"Aunque pueda ser un trabajo precarizado, hay gente que va a la oficina y no es feliz. Yo, rodando, lo soy plenamente"

Este tiempo fue también un gran aprendizaje para él. “Me gusta mucho porque relacionarte con gente te aporta nutrirte de todas ellas”. Especialmente en casos como el suyo, que se define como una persona introvertida que no deja de estar rodeada de gente. "Soy Hannah Montana". Cuando se pone la peluca rubia, lo hace exclusivamente por trabajo: "Por suerte, en mi grupo de amigos tenemos mucho los pies en la tierra. Yo podría estar sintiendo que sigo en el top de exposición, pero prefiero tener mi vida de estar jugando a videojuegos con mis amigos encerrado en casa que yendo a eventos que lo único que hacen es engañarte, darte una falsa ilusión de éxito. Luego llegas a casa y sigues estando solo y sin trabajo".

Por esta misma razón, su relación con las redes sociales es un poco más particular. Guille fue de los primeros influencers en España, cuando esto ni se consideraba una profesión: ”Viajaba con Álvaro Mel, María Pombo, Dulceida… nos íbamos a Cancún y estábamos siempre en todas partes”. Pero su evolución fue otra: “Después yo lo he llevado de una forma más discreta porque no me gusta compartir mi vida y lo he hecho únicamente por trabajo”.

placeholder (Albert Mullor)
(Albert Mullor)

Uno, cuando hace callo en esta profesión, descubre también cómo funciona: “La gente prefiere seguir a gente que le cuenta cosas. Yo prácticamente no cuento nada”. Para Guille, las redes son una puerta abierta al mundo para poder hablar y dar su opinión sin censura. “Hay veces que está bien que yo pueda contar lo que quiera sin miedo a que me lo vayan a tergiversar”.

Y por qué no decirlo, una fuente de ingresos: “Ahora la exposición funciona de otra manera, gracias también al momento que estamos viviendo de las redes sociales. Yo sigo generando dinero, tengo oportunidades por un tubo para hacer cosas que otras personas no pueden con una simple llamada de teléfono”.

En uno de esos parones como actor, decidía subir un vídeo en TikTok pidiendo trabajo. “No hay mejor promoción que la que se hace uno mismo. Yo subí de coña el vídeo diciendo que era el niño de ‘Águila Roja’ y que necesitaba trabajo como actor y pensé que simplemente haría gracia. No esperaba que fuera a hacerse viral, pero gracias a eso en menos de un mes me llamaron para hacer varios capítulos de una serie”.

placeholder (Andrés Gar Luján)
(Andrés Gar Luján)

Guille Campra también formó parte de 'Élite’. Cuando él llegó en la quinta temporada, las cosas ya eran un poco diferentes. “La serie estaba en otro momento”. Pero la trama le pareció un reto muy grande: su personaje formaba parte de una violación grupal. “Ponerle cara a una persona capaz de hacer esas atrocidades es una oportunidad de denunciarlo”. Y también de aprender. “Fue un proceso muy delicado en el que aprendí muchas cosas. Me hizo ver estas situaciones con una sensibilidad mucho mayor”.

Recuerda que aquella experiencia no acabó como le gustaría. “Después de haber grabado, se nos silenció y no sabemos muy bien el motivo. Teníamos un peso muy importante en la trama y no hicimos ni la promoción. Aun a día de hoy nadie nos ha explicado nada”. “Le estás dando voz a algo para denunciarlo. Si luego no le das la importancia que se merece… El actor tiene que poder contar por qué ha hecho esto; si no, al final lo deshumaniza muchísimo”.

De nuevo, no hay acritud, sino un paso más en esa madurez profesional. “El sabor con el que terminé fue un poco agridulce, pero estoy muy agradecido porque me regalaron un personaje que creo que es de los mejores que yo he hecho hasta ahora”.

placeholder 'Barrio Esperanza'. (Cortesía)
'Barrio Esperanza'. (Cortesía)

Volviendo a donde todo empezó, Globomedia y Televisión Española, Guille Campra también formó parte de una de las ficciones de éxito de este 2026 del ente público, ‘Barrio Esperanza’. "Estaba en la oficina y me llamaron para decirme que había un personaje que sí quería hacerlo. Yo ahí estaba pensando que no iba a volver a trabajar como actor porque estaba muy cómodo en mi trabajo de oficina”.

De hecho, rodó durante el verano de 2025 y volvió a sentarse delante del ordenador unos cuantos meses más. En medio nació Manu, el profesor de educación física de este colegio madrileño donde comparte vivencias con Mariona Terés, Ana Jara Martínez, Ruth Nuñez, Alejo Sauras y Mariano Peña. “En mi personaje juego mucho con la inocencia de alguien que está todavía descubriendo su entorno. Es el profesor más joven y tiene que aprender de los demás”.

placeholder Guillermo Campra como Manu en 'Barrio Esperanza'. (Cortesía)
Guillermo Campra como Manu en 'Barrio Esperanza'. (Cortesía)

Este joven apasionado de su trabajo docente también tenía matices de los que también aprendió mucho. "Interpretar a un personaje que es homosexual me ayuda mucho a estar todo el rato intentando hacerlo desde un punto de vista genuino, equivocándome, aprendiendo. Todo esto me ha ayudado a empatizar y encontrar ese punto de él que está todo el rato preguntando, queriendo aprender todo, queriendo dejar huella”.

Esta serie, en su caso, le ha hecho colocarse delante de un espejo. Bueno, de muchos. “Yo me veo muy reflejado en los niños. Ellos se lo pasan muy bien, están como en un campamento de verano, solo que tienen normas impuestas por gente que es adulta todo el rato. Esa es la parte que a mí me da un pelín más de lástima”.

Tras el verano volvió a la oficina, pero una película con un papel protagonista sirvió de empujón para, de nuevo, tener la actuación como trabajo principal. Estos últimos meses ha estado también inmerso en el rodaje del film de Jorge Rodrigues, al que llama “el proyecto de mi vida”, siendo este una mirada hacia el futuro, incluso un desafío. “En mi futuro me gustaría más proyectos así: un protagonista con mucha profundidad y peso en la trama, y es muy complicado. Es el personaje más loco que he hecho en mi vida”.

Pero en el horizonte de Guille Campra no solo hay actuación, también hay un paso natural hacia la dirección. “Para dirigir tengo muchas ideas, pero necesitaría estar en un momento en el que yo pueda dedicarle el tiempo que se merece”. Vuelve, de nuevo, la necesidad de una estabilidad económica difícil de encontrar en una industria como esta. “Me encantaría poder tener una estabilidad económica suficiente como para poder rechazar trabajos y dedicarme a la dirección. Sé que va a pasar antes de lo que yo espero”.

"Este trabajo es como una relación tóxica: es un amor-odio con lo que estás haciendo"

Quién será la actriz protagonista está claro. “Lo primero que quiero dirigir es una historia que quiero que cuente mi hermana. Es una vivencia que nos une mucho y sé que quiero que sea ella quien lo haga”. Carla Campra sabe además que esta carrera como director dará para mucho y se lo dice con esas palabras que no sabes si son un abrazo o una colleja, como solo un hermano sabe hacer. “Mi hermana siempre me dice que el día que puede que sea mucho mejor director que actor. No sé si eso es un halago”.

Sea como fuere, y haya que volver o no a sentarse en una oficina, Guille Campra tiene claro que él, por encima de todo, es actor por una sencilla razón. “A pesar de que este pueda ser un trabajo muy precario e inestable, hay gente que va a la oficina y no es feliz; y yo, sin embargo, cuando voy a rodar, estoy en la plenitud de mi felicidad. Este trabajo es como una relación tóxica: convives con el amor-odio con lo que estás haciendo”.

“En la vida laboral ya me salen unos 22 o 23 años cotizados. En un par me puedo jubilar”. Así, bromeando, comienza esta charla con Guillermo Campra (Barcelona, 1997). Su primera película con un papel protagonista la hizo con tan solo 9 años, ‘Carlitos y el campo de los sueños’ (Jesús del Cerro, 2008) y fue ya entonces, como él mismo nos confiesa, cuando dejó de tener una vida de un niño corriente para ser otra cosa. “Todo se torció y ya no fue nunca más una vida normal”. No lo dice con acritud; es un simple ejercicio de madurez.

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