Ostras, quesos, sidra y cocina Nikkei, en Asturias
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Ostras, quesos, sidra y cocina Nikkei, en Asturias

Asturias es un paraíso de colores esmeraldas en los que comer potentes fabadas, mariscos únicos, quesos intensos e incluso buena cocina Nikkei, acompañada de la bebida local: la sidra

Foto: Fotografo: Isabelle Rozenbaum Copyrigth : ©GTRESONLINE
Fotografo: Isabelle Rozenbaum Copyrigth : ©GTRESONLINE

Asturias es un paraíso de color verde. De costa y acantilados contra los que rompen bravas olas de espuma blanca. Asturias se viste de praderas de intensos tapizados de color esmeralda. Es el azul de un mar, agitado casi siempre bajo una capa de nubes que dejan escapar una lluvia fina que dicen que cala, pero que no moja. De la Tina Mayor, que la separa de Cantabria, hasta la Ría del Eo que hace de frontera natural para situar Galicia a poniente. Mientras la primera aporta unas vistas y paisajes realmente atractivos, la Ría del Eo, además, es navegable y permite vivirla y disfrutarla desde el cauce que va a morir al Cantábrico.

Desde la belleza de algunos pequeños pueblos de costa que se han colado en nuestra memoria gastronómica como Tazones, por la fama bien ganada de sus soberbios mariscos y pescados, rapes para más señas, a la romana. Lastres donde se comen estupendos arroces de centollo; a encontrar en los límites geográficos de la provincia, Castropol, una pequeña villa que levantada sobre un promontorio se asoma sobre a la ría en donde se crían algunas de las mejores ostras del norte. De pequeños pueblos con encanto a Avilés, una ciudad de pasado industrial de profundos grises que supo transformarse en una villa de tonos agradables y vistosos donde se hace buena cocina nikkei.

La cocina asturiana pasa por haber sido desde siempre una de las más apreciadas de nuestro país. Desde sus tradicional fabada, a pescados y mariscos de sabor inigualables inyectados por el frío y los embates de un mar que infieren sabor y gusto únicos. La amplia gama de quesos cuyo exponente máximo son los intensos Cabrales hasta los más callados pero también potentes como el Afuega’l Pitu, pasando por los especiales Gamoneu. Las ostras del Eo, el molusco más exquisito, de un sabor especial gracias al plancton del que se alimentan. Y la sidra, la bebida típica y autóctona del Principado, que puso en el mapa El Gaitero para satisfacer a los emigrantes que viajaron al otro lado del Atlántico.

Ronda 14, es la aventura que inició un cocinero limeño, Mario Céspedes , para desde su cocina dar su particular visión de los platos asturianos de siempre a los que de forma creativa y original retoca para presentarlo en una carta que calificaríamos como de marcado carácter ‘astur nikkei’. La fusión de técnicas y elaboraciones nikkei con los productos tradicionales asturianos, da lugar a una cocina muy interesante. De las clásicas patatas rellenas con ternera y ají amarillo, a las carrilleras de xata astur con arroz trufado a las que la soja pone el punto exótico. Los ceviches de lubina y tataki de bonito así como sus extraordinarios gunkan de huevo de pita o de oricios.

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