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DURANTE UNA COMIDA EN MADRID

Las lágrimas en público de Mar Flores tras desempolvar su pasado sentimental

El pasado domingo, tras airear sus relaciones con Tapias, Lequio y Cayetano Martínez de Irujo, la modelo estalló ante la mirada atónita de sus amigas

Foto: Mar Flores, en una imagen de archivo (I.C.)
Mar Flores, en una imagen de archivo (I.C.)

El pasado siempre vuelve. Una entrevista desafortunada puede desempolvar de nuevo el currículum amoroso de quien en su día acaparó todas las portadas de las revistas del corazón provocando la vuelta de los viejos fantasmas. El pasado domingo, tras una semana en la que todos los medios se hacían eco de la entrevista concedida por Mar Flores a Vanity Fair, en la que la mujer de Javier Merino evocaba sus relaciones sentimentales con Fernández Tapias, Alesandro Lequio y Cayetano Martínez de Irujo, la modelo estalló.

La también actriz ocasional decidió ese día comer en un restaurante a las afueras de Madrid en compañía de unas amigas y de sus hijos. En el transcurso de la cita, algunas personas que se encontraban en las mesas cercanas a la de Mar se percataron del mal gesto de la modelo que, en un momento de la conversación, no pudo contenerse y comenzó a llorar de manera desconsolada. Así lo ha narrado el periodista Gustavo González y lo ha confirmado Vanitatis con el testimonio de fuentes presenciales en el restaurante.

La mujer de Merino se desahogaba ante los suyos, mientras mostraba su malestar por todos los comentarios que se están haciendo en torno a un pasado que, a tenor de su reacción, todavía no ha superado. Además, no corren buenos tiempos en lo económico para el matrimonio formado por Javier Merino y Mar Flores. El empresario ha sido recientemente condenado a un año de cárcel y a una multa de 1.564.603 euros por un delito de uso de información privilegiada. La Audiencia Provincial de Madrid ha rechazado el recurso interpuesto por el abogado de Merino y ha confirmado la sentencia que sancionaba en primera instancia al empresario. El fallo, recurrido ya ante el Constitucional, viene motivado por la venta de unas acciones de una compañía cuando sabía de antemano que el precio bajaría una vez se hiciese pública dicha venta.

Además, en pleno mes de julio, Hacienda precintaba el G-One, la embarcación valorada en 6 millones de euros propiedad de la pareja, amarrada en el Club Naútico San Antonio de Ibiza, en la que año tras año el empresario y la exmodelo disfrutaban del sol acompañados de sus hijos y algunos amigos. La Agencia Tributaria habría detectado una evasión de impuestos, ya que el yate habría sido declarado con un valor muy inferior al real, evitándose así el pago de las tasas generadas por la embarcación.

El triangulo que hizo estallar a la duquesa de Alba

Alejada desde hace años de la polémica y casada con el hombre que, según ella misma, le hizo creer en el amor después de caer en un pozo sin fondo, Mar ha tenido que enfrentarse de nuevo a su agitado pasado sentimental, en el que no faltaron traiciones, infidelidades públicas, intereses económicos y una alta dosis de morbo. El cenit llegó en febrero de 1999, cuando la revista Interviú publicó unas fotos tomadas dos años antes en un hotel de Roma, en las que se contemplaba en la cama a Mar Flores con Alessandro Lequio.

Un vericueto amoroso que situaba a la modelo en una difícil situación. Las instantáneas fueron tomadas en Italia, mientras Mar mantenía un noviazgo con el empresario Fernando Fernández Tapias, lo que la dejaba en muy mal lugar. Sin embargo, en el momento en que la portada vio la luz, la modelo mantenía una relación sentimental con el conde de Salvatierra, Cayetano Martínez de Irujo, algo que la duquesa de Alba nunca le pudo perdonar.

Un día después de salir la revista, Flores era ingresada en el servicio de urgencias del hospital de La Paz, tras emitir un comunicado en el que aseguraba que existía un claro propósito de perjudicarla, señalando claramente a  Lequio. Este por su parte salía al paso afirmando que nada tenía que ver con la publicación de las fotografías, cuya desaparición había denunciado tiempo atrás. Sin embargo, Cayetano nunca se fió de las intenciones del italiano, mientras las presiones de su madre iban en aumento, lo que provocó la ruptura definitiva del jinete y la modelo.

Dos meses después entraba en escena Ana García Obregón, quien para defender al padre de su hijo anunciaba públicamente en un programa de televisión de máxima audiencia que Cayetano Martínez de Irujo había intentando meter ciertas sustancias en la maleta de Lequio, cuando este se disponía a tomar un vuelo, con el fin de que le detuviesen en el aeropuerto. La demanda no se hizo esperar y el conde de Salvatierra solicitó cinco años de prisión para la actriz.

Diez años después, el tema continuó coleando. Ana Obregón, ante el miedo a perder en los tribunales, pidió perdón públicamente a Cayetano en una rueda de prensa en la que se congregaron numerosos medios de comunicación. La duquesa de Alba por su parte publicaba el libro Yo Cayetana en la que afirmaba: “Mar Flores es lo peor que nos ha pasado. Uno de los episodios más desagradables que han sucedido en esta casa”.

Fernández Tapias rehacía su vida y se casaba con Nuria González, en su día intima amiga de Mar y pañuelo de lágrimas del empresario tras la ruptura, mientras Flores se dejaba reconquistar por su antiguo novio Javier Merino, con quien terminó contrayendo matrimonio y formando una familia numerosa. Todo un culebrón que catorce años después se reabre, provocando de nuevo las lágrimas y la desolación de su protagonista.
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