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CASA REAL DE BÉLGICA

Las amargas (y silenciadas) bodas de diamante de Alberto y Paola de Bélgica

Existen muchos frentes abiertos, por lo que no parece que estén los ánimos en la familia real belga como para celebrar ninguna boda de diamantes...

Foto: Alberto y Paola de Bélgica junto a Matilde y Felipe de Bélgica, en una imagen de archivo. (EFE)
Alberto y Paola de Bélgica junto a Matilde y Felipe de Bélgica, en una imagen de archivo. (EFE)

Este pasado 2 de julio, los reyes Alberto y Paola de Bélgica cumplieron 60 años de casados, una fecha redonda e importante para cualquier matrimonio que, sin embargo, en este caso ha pasado muy desapercibida. La corte belga no ha prestado demasiada atención a este hecho. Ni siquiera la web oficial real lo ha mencionado. ¿A qué se debe tanto silencio?

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Medio belgas hablan, en primer lugar, de una mala relación de Alberto con su hijo menor, el príncipe Laurent, y una rígida relación con su sucesor, el rey Felipe de Bélgica.

Además de esto, no podemos olvidar el peliagudo asunto de Delphine Boël, la hija ilegítima que el rey Alberto se resiste a reconocer y que sobrevuela su vida desde hace muchos años.

La artista belga Delphine Boël en una imagen de archivo. (EFE)
La artista belga Delphine Boël en una imagen de archivo. (EFE)

Delphine es la prueba viviente de las crisis matrimoniales que Alberto y Paola de Bélgica vivieron en los años 60 y 70, a pesar de que en el discurso de Navidad de 1999, el rey Alberto dijera que "juntos hemos logrado superar las dificultades y desde hace mucho tiempo hemos podido recuperar un profundo amor y unidad", un pensamiento que han querido dejar claro desde entonces transmitiendo a los ciudadanos una imagen de matrimonio feliz y armónico.

Paola y Alberto de Bélgica. (Getty)
Paola y Alberto de Bélgica. (Getty)

Alberto de Bélgica siempre ha esquivado el tema de su hija ilegítima, que le recuerda a una época muy oscura de su matrimonio con Paola. Pero tras pedir los abogados de Boël el pasado noviembre que se sometiera a las pruebas de ADN para confirmar si es el padre o no de la demandante, los tribunales lo aceptaron. Además, el pasado 16 de mayo supimos que Alberto sería multado con 5.000 euros por cada día que pasase sin que se sometiera a dichas pruebas.

Fue en 2016 cuando el Tribunal Constitucional belga dio luz verde a Delphine Boël para que siguiera adelante con la causa judicial de paternidad contra el exmonarca, una noticia que tambaleó los muros del palacio de Belvedere. Entonces, Laurent, el hijo menor de los monarcas, apoyó a Delphine. "Estoy muy feliz por ella", declaró.

El príncipe Laurent de Bélgica en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Laurent de Bélgica en una imagen de archivo. (EFE)

El distanciamiento de Laurent con sus padres viene desde la infancia del príncipe, porque, cuando llegó al mundo, Alberto y Paola atravesaban una profunda crisis sentimental y vivían relaciones extramatrimoniales. De la de Alberto con Sybille de Selys Longchamps, nació la hoy pintora Delphine Boël.

El matrimonio estuvo a punto de divorciarse, pero finalmente supieron reconducir su amor hasta hoy.

Por otro lado, cuando Alberto II subió al trono tras la muerte de su hermano Balduino, jugó un papel excepcional durante dos décadas como monarca. Solo hubo una mancha en su expediente: su hijo Laurent. El peor momento llegó cuando Laurent se vio salpicado por un caso de corrupción que le llevó a sentarse en el banquillo como testigo dentro de una trama que desvió más de 2 millones de euros de fondos de la Marina. Laurent fue acusado de usar parte de ese dinero para decorar su residencia oficial.

Los reyes Paola y Alberto de Bélgica, en Bruselas. (Getty)
Los reyes Paola y Alberto de Bélgica, en Bruselas. (Getty)

En 2014, Laurent sufrió una neumonía por la que fue ingresado en el hospital, pero no recibió la visita de sus padres, ya reyes eméritos, que prefirieron permanecer en un viaje en el extranjero.

En 2015, tras ser acusado de poseer deudas por valor de casi 2,7 millones de euros con dos de sus sociedades empresariales, Laurent afirmó. "Mi familia siempre ha saboteado mi trabajo. Nunca me apoyaron. Primero mi tío, el rey Balduino, y después mi padre". "La represión continúa hoy con mi hermano", añadió.

Desde luego, con todos estos frentes abiertos, no parece que estén los ánimos en la familia real belga como para celebrar ninguna boda de diamantes...

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