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FAMILIA REAL BRITÁNICA

60 años de la boda de la princesa Margarita: un enlace por despecho y un vestido perfecto

"La boda del despecho", la catalogaron los medios británicos, ya que eran muchos los que pensaban que Margarita seguía perdidamente enamorada de Townsend

Foto: La princesa Margarita y Anthony Armstrong Jones. (CP)
La princesa Margarita y Anthony Armstrong Jones. (CP)

De estar vivos, y seguir juntos, este miércoles la princesa Margarita y Anthony Armstrong-Jones celebrarían sus bodas de diamante. 60 años han pasado ya desde que la hermana de Isabel II y el polémico fotógrafo se dieron el 'sí, quiero' en la abadía de Westminster en el que fue el primer enlace real retransmitido en televisión. Una innovación que casaba a la perfección con el carácter de los novios.

Cinco años antes de esa boda, Margarita vivió uno de los peores momentos de su vida: su ruptura con su gran amor, el capitán Peter Townsend, un trabajador de la casa del que se enamoró perdidamente tras la muerte de su padre. Desde el principio, esa relación no fue vista con buenos ojos ni por la familia ni por el gobierno, ya que Townsend era 15 años mayor que Margarita y, además, estaba divorciado y tenía dos hijos de su matrimonio anterior.

 La princesa Margarita. (Getty)
La princesa Margarita. (Getty)

Aunque la reina le dio en un principio su permiso para casarse con Townsend, sin embargo, el momento no era el oportuno, ya que hacía poco de su coronación y la reina María de Teck había fallecido unas semanas antes, por lo que la Iglesia de Inglaterra dio su negativa. "Espera un año", fue la respuesta que le dio la soberana a su hermana. Pero esa espera nunca dio sus frutos. Churchill se las arregló para mandar a Townsend a Bélgica, provocando la ruptura de la pareja.

"Me gustaría hacer saber que he decidido no casarme con el capitán Peter Townsend. He sido consciente de que, sujeto a mi renuncia a mis derechos de sucesión, podría haber sido posible para mí contraer un matrimonio civil. Pero consciente de las enseñanzas de la Iglesia de que el matrimonio cristiano es indisoluble y consciente de mi deber con la comunidad, he decidido poner estas consideraciones antes que otras. He tomado esta decisión completamente sola y, al hacerlo, me he fortalecido con el apoyo y la dedicación inagotables del capitán Townsend", rezaba el comunicado enviado por Margarita el 31 de octubre de 1955.

Tras esa ruptura, Margarita entró en una vorágine de fiestas y alcohol. Pero en una de esas fiestas conoció a Anthony Armstrong-Jones, con el que se casaría el 6 de mayo de 1960. Anthony tampoco es que tuviera un historial impecable: rumores de homosexualidad, hijos ilegítimos y coqueteo con sustancias ilegales. Sin embargo, Isabel no se atrevió esta vez a negarle el permiso a su hermana, quien en 1958 le anunció sus planes de casarse con el fotógrafo.

"La boda del despecho", la catalogaron los medios británicos, ya que eran muchos los que pensaban que Margarita seguía perdidamente enamorada de Townsend y que su enlace no era más que un capricho. Sea como fuere, la princesa y Armstrong-Jones se casaron en una boda con más de 2.000 invitados y él recibió de su cuñada el título de conde de Snowdon, que ahora lleva su hijo mayor, David Armstrong-Jones.

Uno de los highlights de esa boda fue el vestido elegido por Margarita. Coqueta como ninguna, se alejó del clasicismo de su hermana con un diseño de Norman Hartnell que se convirtió en el objeto de deseo de miles de novias. El vestido estaba realizado en organza de seda y presentaba un escote cruzado, una cintura muy marcada y una falda de más de 30 metros. 'Vogue' describió el vestido como "una obra de arte hecha a medida", mientras que la revista 'Life' lo nombró "el vestido de novia real más simple y favorecedor de la historia".

La princesa Margarita, con el duque de Edimburgo. (Getty)
La princesa Margarita, con el duque de Edimburgo. (Getty)

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