El momento de pánico vivido por Felipe de Bélgica en una manifestación
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El momento de pánico vivido por Felipe de Bélgica en una manifestación

Haciendo un trayecto habitual, el vehículo oficial del monarca se topó con unas protestas violentas por la muerte de un joven en una comisaría de Bruselas

Foto: El rey Felipe de Bélgica, en una imagen de abril. (EFE)
El rey Felipe de Bélgica, en una imagen de abril. (EFE)

La capital belga está viviendo unos días de absoluta tensión. El motivo, la muerte de un joven de origen subsahariano que fue detenido el pasado sábado durante un control policial y que perdía el conocimiento en comisaría. Las diferentes versiones que ha dado la policía sobre el fallecimiento y el hecho de que las causas de la muerte no estén claras han encendido los ánimos de muchos belgas, que convocaban una manifestación este mismo miércoles frente a la comisaría donde el joven fue detenido y murió, con la intención de presionar a la Fiscalía para que se esclarezcan las circunstancias de la muerte. Lo que no se preveía es que esa misma manifestación, en un principio pacífica, haría vivir auténticos momentos de pánico al propio rey Felipe de Bélgica.

La concentración estaba convocada a las 3 de la tarde. Protestas, consignas antirracistas y reivindicaciones de unas 500 personas que se habían reunido, todo en un tono pacífico y calmado. Pero los ánimos se fueron encendiendo al querer separarse un grupo de personas para ir andando a otra zona para seguir con las protestas. Como solo se había permitido una concentración estática, la policía tuvo que intervenir para disuadir esta marcha, lo que desencadenó la reacción violenta de algunos de los manifestantes, que provocaron destrozos del mobiliario y hasta un pequeño incendio en otra comisaría. Por supuesto, la respuesta policial no tardó en llegar, con chorros de agua y varias detenciones.

Disturbios en Bruselas este miércoles. (EFE)
Disturbios en Bruselas este miércoles. (EFE)

Justo en los momentos más críticos de la tarde hacía su aparición el coche oficial del rey Felipe de los belgas, con él en su interior. Lo hacía por casualidad, mientras cubría el trayecto que separa el Palacio Real, donde tiene su oficina, del castillo de Laeken, donde vive. Da la casualidad de que el coche oficial del monarca es fácilmente reconocible, ya que lleva en la matrícula el número 1, un dato bastante conocido en el país. Por eso, la policía no tardó en entrar en pánico, esperando lo peor y llegando a temer que fuera apedredado, al ver que muchos manifestantes se habían dado cuenta del invitado inesperado. Aunque algunos intentaron llegar al vehículo, la pericia del chófer les permitió escapar, con un rápido giro de volante, dando media vuelta y tomando otro trayecto, en el que fueron acompañados por la policía.

Felipe de Bélgica sabe, además, que no representa a una institución que cuente con la aprobación mayoritaria del país. La monarquía en Bélgica causa división de opiniones y cuenta con tantos detractores como defensores, por lo que adentrarse en una manifestación de estas características y que había tomado un cariz tan violento tenía altas posibilidades de acabar mal, si no para él, al menos para su vehículo. Estos disturbios recordaban además a los que se originaron en el país por la muerte de George Floyd y el movimiento Black Lives Matter, que pusieron en el punto de mira al monarca por las actuaciones en el Congo de su antepasado, el rey Leopoldo II, por las que el rey Felipe se vio obligado a pedir perdón.

El vehículo del rey Felipe, protegido por la policía. (EFE)
El vehículo del rey Felipe, protegido por la policía. (EFE)
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