La prometida de Jorge Románov nos desvela grandes detalles de su gran boda rusa
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ENTREVISTA

La prometida de Jorge Románov nos desvela grandes detalles de su gran boda rusa

El gran duque y Rebecca Bettarini se casan el próximo 1 de octubre en San Petersburgo y están invitados, entre otros royals, los reyes Juan Carlos y Sofía

placeholder Foto: El gran duque Jorge y su prometida, Rebecca Bettarini. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)
El gran duque Jorge y su prometida, Rebecca Bettarini. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)

Era el pasado 21 de enero cuando la Cancillería de la jefa de la Casa Imperial de Rusia, la gran duquesa María Vladimirovna, anunciaba el compromiso matrimonial de su hijo, el gran duque Jorge, con la escritora y consultora italiana Rebecca Bettarini, hija a su vez del embajador Roberto Bettarini, y la noticia no tardaba en dar la vuelta al mundo. La pareja ya llevaba inmersa en los preparativos desde hacía tiempo, pero estaban mediatizados por la gran incógnita de cómo evolucionaría la pandemia. Finalmente, gracias a la rapidez con la que se está procediendo a la vacunación, el enlace se va a poder celebrar el próximo 1 de octubre en San Petersburgo, como era su deseo. Recientemente los invitados recibieron un 'save the date' para el 1 de ese mes para un acontecimiento que se festejará durante tres días, desde la víspera hasta el día posterior, que será el colofón a un acontecimiento histórico en Rusia.

El gran duque Jorge Mijáilovich Románov, hijo de la gran duquesa y del príncipe Francisco Guillermo de Prusia, y su prometida nos atendían el pasado mes de enero telefónicamente desde Moscú, donde residen actualmente, y ya nos avanzaban algunos detalles de un enlace que, por sus vínculos familiares, tiene invitados muy ilustres. Entre otros, los reyes Juan Carlos y Sofía, quien es prima del padre del futuro contrayente. Ahora, conforme se acerca la fecha, Rebecca Bettarini tiene la gentileza de atendernos de nuevo para contarnos todos los detalles de un acontecimiento que ha generado unas enormes expectativas dentro y fuera de Rusia, lo que atestigua que vaya ser retransmitido por televisión y se vaya a acreditar a periodistas nacionales e internacionales que contarán lo que allí acontezca.

PREGUNTA: Aún quedan algunos meses, pero habida cuenta de la magnitud de su enlace, ¿cómo van los preparativos?

RESPUESTA: Van bastante bien, porque todo se está desarrollando paso a paso. De la organización, antes que nada, tengo que agradecer a las autoridades rusas porque desde el primer momento se encargaron de hacer muchísimas cosas. Se puede imaginar que una boda así sin las autoridades detrás no hubiera sido posible, ya que es todo diferente. En otros países europeos puedes hacer una boda en un palacio, simplemente. En Rusia se requieren ciertos permisos para la iglesia o los palacios, así que gracias a ellos nosotros podemos celebrarla así.

Luego hay que tener en cuenta las restricciones del covid. Las fronteras están bloqueadas y sin tener un contacto directo con las instituciones nacionales y federales no podría ser posible ni que los invitados pudieran viajar en este momento. Se han encargado de absolutamente todo. Hasta los palacios donde se van a celebrar los distintos actos han sido sugerencia suya. E incluso nos propusieron la mayor catedral de San Petersburgo, que es donde se celebrará la boda. Contamos con su máxima cooperación, al igual que con el Patriarcado de Moscú, así que no podemos estar más agradecidos.

P: Son tres días los que durarán los celebraciones. ¿Qué se hará cada una de las jornadas y en qué escenarios?

R: El primer día van a llegar muchas personas de instituciones de fuera del país, procedentes de Asia, de Oriente Medio, de Europa, naturalmente, y de América. Por eso hemos pensado ofrecerles un cóctel de bienvenida para que en cuanto lleguen puedan disfrutar de la belleza de algunos de los palacios. El segundo día será la ceremonia religiosa, que tendrá lugar en la catedral de San Isaac, un templo imperial. Insistieron mucho en que nos casáramos allí por su relevancia histórica y su simbología. Es, además, un templo con una inmensa capacidad, para más de 10.000 personas. Ya hemos visto toda la planificación de dónde se van a ubicar los invitados. Por la noche habrá una cela de gala. En cuanto al tercer día, habrá un brunch para todos los invitados que deseen asistir. Va a ser algo más distentido y relajado, sin etiqueta ni dress code, en el que la gente va a poder verse y hablar, algo más informal.

placeholder El 1 de octubre es la boda más esperada de las últimas décadas en Rusia. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)
El 1 de octubre es la boda más esperada de las últimas décadas en Rusia. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)

P: ¿Dónde será el banquete nupcial?

R: Eso de momento no se lo puedo desvelar porque por motivos de seguridad nos dijeron que no se puede comunicar. De todos los lugares, lo único que estoy autorizada a desvelar es la catedral. Se sabrá en el último minuto.

P: Sin embargo, sí tendrán claro el menú, ¿no?

R: Hemos visto muchos caterings que son muy muy buenos y pensamos que lo ideal es que nuestros invitados conozcan los mejores platos de la gastronomía rusa. Así que será más bien un menú ruso, pero habrá toques franceses e italianos. De todas formas, hay que tener en cuenta las sanciones, por lo que muchos productos típicos de ciertas zonas no están disponibles en Rusia en la actualidad. O si los hay, están producidos ahí. Para nosotros es muy importante la variedad de los productos que se sirvan, pero también la calidad. Como le digo, tendremos vinos italianos, champán francés y platos rusos porque queremos homenajear a esa cocina que, además, es excelente.

Foto:  El gran duque y su prometida, en este día tan especial para ellos. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)

P: ¿Sigue en pie la celebración previa en la embajada italiana en Rusia?

R: Sí, estamos viendo cómo hacerlo. En Rusia no hay grandes restricciones porque ya ha llegado la vacuna, aunque hay algunas medidas para restaurantes y teatros, que no son muy estrictas. Sin embargo, en Italia sí hay unas restricciones más severas y en la embajada se siguee ese protocolo. Por lo tanto, como mucho, si no me falla la memoria, se puede reunir un máximo de 20 personas y es difícil acceder al país. Por lo tanto, veremos sobre la marcha cómo podemos arreglarlo para que en septiembre puedan estar también nuestros familiares. Será en fechas muy cercanas a la boda religiosa.

El embajador es amigo de la familia y ha estado siempre muy interesado en hacer esta celebración, ya que es costumbre que los hijos de los embajadores italianos se casen en la embajada. Por cuestiones del covid no se ha podido hacer nada todavía en este sentido, mientras que en las cuestiones que atañen a Rusia, sí se han podido celebrar grandes acontecimientos como el Foro Económico, como el día del 9 de mayo, que es una gran celebración por la liberación tras la Segunda Guerra Mundial, y también nuestra boda. Así que no nos estamos preocupando porque todos los eventos que se tenían que realizar se han hecho sin ningún problema.

P: Siempre decimos el cliché de que el vestido de la novia es el secreto mejor guardado, pero... ¿qué nos puede desvelar si es que ya lo ha elegido?

R: Sí, lo tengo elegido. De hecho son dos. Uno para la iglesia, que es muy clásico, y uno para la noche del mismo diseñador, más de gala. En pandemia no ha sido fácil, porque no se podía viajar y era muy difícil hacer un traje a medida. Así que elegimos un modelo que ya existía y le hicimos algunos cambios.

placeholder El gran duque Jorge Románov y Rebecca serán los mejores embajadores de Rusia el día de su boda. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)
El gran duque Jorge Románov y Rebecca serán los mejores embajadores de Rusia el día de su boda. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)

P: ¿Qué tienen pensado para la luna de miel?

R: Nos gustaría hacer un viaje a través de las regiones más lejanas de Rusia en tren, que es algo muy típico. Una especie de Transiberiano. Y aunque hay varias opciones nos gustaría recorrer una zona llegando a Mongolia, pero hay que ver porque ahora con la pandemia no es fácil viajar fuera del país y por determinadas zonas. Habrá que esperar un poco hasta septiembre y lo iremos pensando.

P: ¿Están sus respectivos padres involucrados en los preparativos de la boda?

R: Tengo que decir que nuestros padres están siempre pendientes y nos aconsejan. Están encantados porque nos ven felices y una boda en cualquier familia siempre es algo alegre. Nos están ayudando desde la distancia con cosas como las invitaciones, por poner un ejemplo. El único que ha podido venir unos días a Rusia ha sido mi padre. Vino y nos ayudó sobre todo para el tema del catering, pues se tienen que hacer diversas pruebas. Siendo un país ajeno para mis padres, también es un poco difícil para ellos aconsejarnos. La gran duquesa, aunque ahora no esté físicamente ahí, sabe muy bien cómo funciona Rusia y conoce a todo el mundo, así que en la distancia nos ayuda muchísimo.

Al tratarse de una boda muy protocolaria, las elecciones están limitadas en este sentido. Aun así, entre mis padres, que son embajadores y saben muy bien cómo va el protocolo, y la gran duquesa, que tiene los conocimientos precisos, no ha habido nadie que haya discrepado sobre nada.

Foto: El gran duque y su prometida. (Foto: Cancillería de la Casa Imperial de Rusia)

P: ¿Va a lucir usted alguna de las joyas de la familia imperial?

R: Las joyas de la familia imperial están en el museo del Kremlin desde hace muchísimo tiempo. No pertenecen a la famlia sino al Estado. Honestamente, son joyas muy complicadas, muy antiguas y con un valor enorme. Está bien que estén ahí y sería muy complejo a nivel burocrático moverlas. La firma Chaumet me ha proporcionado una tiara hecha recientemente, que será perfecta. Tiene una relación con Rusia, por su inspiración, pero será más fácil de llevar por todo lo que le comentaba a propósito de las joyas de la familia. Chaumet es una firma de una enorme tradición familiar pues ya hacía joyas para la bisabuela de la gran duquesa (la gran duquesa María Pávlovna). Realizaron unas tiaras espectaculares, que destruyeron los bolcheviques a su llegada. Crearon una especialmente bella que se llama Waterfall, que ya no existe precisamente por eso, aunque existen fotografías de la misma.

placeholder Rebecca Bettarini lucirá la tiara Lacis de la firma Chaumet en el día de su enlace. (Foto: Chaumet)
Rebecca Bettarini lucirá la tiara Lacis de la firma Chaumet en el día de su enlace. (Foto: Chaumet)

La propia casa Chaumet ha descrito esta creación, la tiara Lacis, que lucirá Rebecca Bettarini en la gran boda del año en Rusia en los siguientes términos: "La tiara, hecha de oro blanco y más de 438 diamantes brillantes de diferentes tamaños, presenta una talla ovalada Diamante D VVS1 de más de 5 quilates y diamantes D VVS2 en forma de pera de más de 2 quilates. Es una interpretación moderna de la antigua forma rusa 'kokoshnik', tradicionalmente usada en Rusia, pero es una deconstrucción arquitectónica moderna, utilizando una red de oro blanco entrelazado, soportes para levantar y elevar la galaxia de diamantes brillantes. La tiara utiliza el método de 'fil couteau' o 'filo de navaja' de las piedras para realzar la belleza de los diamantes. Esto es un método de construcción característico de la casa de Chaumet".

P: Han invitado a distintos miembros de casas reales, ¿están recibiendo confirmaciones de asistencia en este sentido?

R: Pues puedo decir que la mayoría han confirmado, pero no le puedo desvelar los nombres por privacidad de las personas. Se trata de la primera boda Románov después de más de 100 años en Rusia y, por lo tanto, conlleva una fantasía muy grande. También después del covid y un año muy duro para todo el mundo en todas partes, a mucha gente le apetece viajar y venir, además, a conocer el país por primera vez. Estamos teniendo más confirmaciones de las que esperábamos.

P: Tengo entendido que han invitado a unas 800 personas, ¿estoy en lo cierto?

R: Esos serían solo los europeos, pero la lista es muy grande y va a haber más de 1.000 personas. Va a ser una boda complicada de gestionar, aunque, como le he comentado, nosotros nos ocupamos más bien de los amigos y las personas más cercanas, del resto se ocupa el Gobierno. Menos mal que el mes de octubre no hay mucha actividad, bodas u eventos, así que es más fácil poner a todo el mundo en uno o dos hoteles, lo que facilita la logística.

P: ¿Se va a retransmitir por televisión?

R: Creo que sí, pero eso debería confirmárselo nuestro equipo de comunicación -se lo consultamos y nos dicen que así es, que no solo con una cadena que trabajan habitualmente, sino que se están negociando con otras también-. Lo que sí puedo confirmar es que habrá un sector dedicado exclusivamente para la prensa.

placeholder La gran duquesa, con su hijo Jorge, heredero del trono. (EFE)
La gran duquesa, con su hijo Jorge, heredero del trono. (EFE)

P: Suele decirse que los nervios no suelen faltar antes de una boda, ¿es este su caso?

R: Estamos muy contentos, pero no somos personas que nos agitamos. No somos para nada nerviosos. Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, todo el mundo está preparado. No te pones nervioso porque es una cooperación entre varias personas, y nosotros nos ocupamos de las cosas que podemos elegir como el vestido, pero no de todo lo demás, como los visados y la organización. Estamos muy agradecidos, insisto, por la gran ayuda que nos están dando las autoridades y la Iglesia ortodoxa. No ha habido ningún problema con nada.

P: Que las autoridades estén tan implicadas no deja de ser también un gran reconocimiento a la familia Románov.

R: La colaboración suya siempre se ha tenido durante muchos años. La gran duquesa lleva 30 años trabajando en Rusia, llevando diversos proyectos y viajando por todo el país, donde es recibida por la Administración con mucho cariño. Que el Gobierno se haya puesto a nuestra disposición no es algo nuevo. No me sorprende, aunque a decir verdad lo que sí sorprende es que nos están ayudando aún más de lo que nosotros esperábamos -concluye Rebecca, quien en todos los compases de nuestra conversación, en un perfecto español con un ligero acento italiano, se muestra entusiasmada con su futuro y, sobre todo, muy generosa con el entrevistador.

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