La divertida anécdota de la nueva vida plebeya de la (ex)princesa Mako en Nueva York
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FAMILIA IMPERIAL NIPONA

La divertida anécdota de la nueva vida plebeya de la (ex)princesa Mako en Nueva York

La sobrina del emperador Naruhito está acondicionando su hogar y se la ha visto en la Gran Manzana comprando toallas y otros enseres. Pero… parece que aún no se orienta demasiado bien en la ciudad

Foto: Mako Komuro, en Nueva York. (EFE)
Mako Komuro, en Nueva York. (EFE)

Hace poco más de una semana que la (ex)princesa Mako dejaba su Japón natal para trasladarse a Estados Unidos con su marido, Kei Komuro, alejándose del boato y los privilegios reales tras renunciar a su corona. Y la aventura ha empezado de una forma bastante graciosa... Esta es la divertida anécdota de la nueva vida plebeya de la sobrina de Naruhito, que seguro os va a hacer esbozar una sonrisa. Porque ¿quién no se ha perdido en una gran ciudad?

La hija del príncipe Fumihito y su pareja se han instalado en un apartamento ubicado en la zona de Hell’s Kitchen de Manhattan, cerca de míticos lugares de interés como Central Park y Lincoln Center. Nada que ver con el palacio que antes habitaba, su nuevo hogar solo tiene un dormitorio, aunque está en un edificio residencial de lujo que ofrece todas las comodidades: gimnasio, estudio de yoga, spa, terrazas ajardinadas con barbacoa, biblioteca e incluso una sala de proyecciones. El cambio no será tan brusco de algún modo.

Mako y Kei se acaban de instalar, pues llegaron hace apenas 10 días, así que todavía hay muchas cosas que faltan, como la ropa de cama y baño y enseres para la cocina y el almacenamiento. Por eso, la joven, de 30 años, salió a hacer algunas compras por Nueva York, vestida de un modo sencillo con vaqueros anchos, jersey, botas planas y un abrigo largo en verde oscuro. El establecimiento elegido para hacer acopio de lo que necesitaba fue Bed, Bath & Beyond, que es enorme y donde tienen de todo lo que puedas imaginar para la casa y a muy buen precio.

Ahora que no forma parte de la familia imperial hay que adaptarse a una nueva economía y a una nueva forma de vida, con la que ella está absolutamente encantada. Ha conseguido casarse con el amor de su vida, pese a ser plebeyo, y no le ha importado prescindir de sus privilegios en aras de su libertad. "Me alivia haber podido casarme", dijo a la prensa en su comparecencia después de la boda, que más que un enlace fue un mero trámite burocrático.

Ahora, con su alianza en el dedo, la ya exprincesa Mako se comporta como una cualquier ciudadana normal. Salió a realizar sus compras y se paseó durante bastante tiempo por la gran superficie comercial cogiendo un poco de todo: perchas, toallas, algún que otro tupper, cajas para guardar cosas, sábanas… Empujando su carro, con su mascarilla y pendiente en todo momento del móvil, quizá para consultar sus compras con Kei. La divertida anécdota de la sobrina del emperador Naruhito viene cuando salió de la tienda con sus bolsas, dispuesta a seguir con su jornada de shopping por Nueva York. Seguro que muchos os vais a sentir identificados.

En un momento dado se la vio despistada y bastante desorientada, mirando las calles a un lado y a otro, sin saber muy bien qué camino coger para ir donde quería. Estuvo dudando durante varios minutos, tomando un camino para luego darse la vuelta y volver a pararse. Finalmente preguntó a varios viandantes para que le dieran indicaciones y, una vez ubicada, echó a andar con más seguridad. Parece claro que la exprincesa Mako todavía no conoce demasiado bien la ciudad, ya que todavía lleva poco tiempo allí y se está adaptando. La vimos llegar tirando de su maleta y con un look informal y ahora se mimetiza con la población neoyorquina, como una más.

placeholder Kei Komuro y Mako, tras su boda en Japón. (Reuters)
Kei Komuro y Mako, tras su boda en Japón. (Reuters)

En esta nueva vida que acaba de comenzar, todo es nuevo e ilusionante para ella, que puede disfrutar de su anonimato en paz. Habrá que esperar a ver qué decisiones profesionales toma o hacia dónde enfoca su rutina americana. Lo que sí se sabe es que su marido, Kei Komoro, trabajará como abogado en el bufete de abogados Lowenstein Sandler LLP, con sede en Nueva Jersey. Atrás quedan para ambos los años de sufrimiento y obstáculos que han tenido que afrontar para poder hacer realidad su historia de amor.

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