El rey Carlos y la reina Camila se reúnen con el papa León XIV en una cita histórica
El monarca británico reza junto al Papa León XIV en la Capilla Sixtina, un gesto sin precedentes desde la Reforma que refuerza el diálogo entre la Iglesia anglicana y la católica
El rey Carlos III protagoniza este jueves un acontecimiento histórico al convertirse en el primer monarca británico en 500 años que reza públicamente con un papa. Acompañado por la reina Camilla, el soberano fue recibido por el Papa León XIV en la biblioteca del Palacio Apostólico, punto habitual de las audiencias papales. La visita de Estado, marcada por una profunda carga simbólica, refuerza las relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia de Inglaterra, separadas desde el siglo XVI tras la ruptura impulsada por Enrique VIII.
El encuentro comenzó en el Patio de San Dámaso, donde los monarcas fueron recibidos con honores por la Guardia Suiza y escucharon los himnos nacionales del Reino Unido y del Vaticano. La reina Camila eligió para la ocasión un vestido de seda negra de Fiona Clare, mantilla de Philip Treacy y un broche en forma de cruz que perteneció a la reina Isabel II, en un gesto de respeto y continuidad histórica. Tras los saludos oficiales, los reyes fueron guiados al interior del palacio por miembros de la Casa Pontificia.
Durante la audiencia, Carlos III obsequió al Pontífice con una fotografía en plata y un icono de San Eduardo el Confesor, mientras que el Papa entregó al monarca una reproducción del mosaico bizantino de Cristo Pantocrátor de la catedral de Cefalú, elaborado en los talleres vaticanos. Posteriormente, el rey mantuvo una reunión con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, quien ya había asistido a su coronación en 2023, en una muestra del progresivo acercamiento entre ambas confesiones.
El punto culminante de la jornada ha tenido lugar en la Capilla Sixtina, donde el Papa y el monarca presiden un servicio ecuménico —con representantes de distintas ramas del cristianismo— bajo el lema 'Cuidar la creación'. Los coros de la Capilla Real de Su Majestad y de la Capilla de San Jorge de Windsor interpretan piezas junto al Coro de la Capilla Sixtina, subrayando la dimensión espiritual y artística del acto. Este gesto, según Buckingham Palace, simboliza una nueva etapa en las relaciones entre Roma y la Corona británica y celebra la labor de ambos líderes en favor del diálogo interreligioso y la sostenibilidad.
Como parte de los honores, el Papa León XIV nombró a Carlos III “Confrater Real” de la Basílica de San Pablo Extramuros, una distinción que reconoce la fraternidad espiritual entre ambos jefes de Estado. En la misma basílica se ha instalado un asiento especial con el escudo de armas del monarca británico, que quedará como testimonio permanente del encuentro. Antes de regresar a Londres, los soberanos participaron en actos paralelos dedicados al compromiso social y educativo de la Iglesia católica, mientras el Gobierno británico subrayó la importancia de esta relación “en un tiempo de inestabilidad y conflicto global”.
En el caso de la reina Camilla, su vestimenta negra responde a la norma de protocolo vaticano que dicta que las mujeres no católicas deben vestir de luto riguroso en presencia del Papa. Por el contrario, la reina Letizia de España puede acudir de blanco gracias al llamado “privilegio del blanco”, reservado a reinas católicas de países donde el catolicismo es religión de Estado o goza de un papel histórico preeminente. Este privilegio, del que solo gozan un puñado de reinas y princesas europeas, simboliza la comunión espiritual y la estrecha relación entre la monarquía española y la Santa Sede.
El rey Carlos III protagoniza este jueves un acontecimiento histórico al convertirse en el primer monarca británico en 500 años que reza públicamente con un papa. Acompañado por la reina Camilla, el soberano fue recibido por el Papa León XIV en la biblioteca del Palacio Apostólico, punto habitual de las audiencias papales. La visita de Estado, marcada por una profunda carga simbólica, refuerza las relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia de Inglaterra, separadas desde el siglo XVI tras la ruptura impulsada por Enrique VIII.