La defensa del buen periodismo ha ocupado el centro del discurso de doña Letizia este jueves en Alcalá de Henares. En una intervención que ha recordado a sus años de reportera, la Reina ha reivindicado el valor insustituible del trabajo sobre el terreno frente al auge de la inteligencia artificial. Lo ha hecho durante la clausura de la tercera edición del Máster de Formación Permanente en Reporterismo Internacional, organizado por RTVE y la Universidad de Alcalá.
Ante los alumnos de esta tercera promoción, doña Letizia ha hablado con el tono de quien conoce el oficio desde dentro. “Llegáis allí y os encontráis con personas que sufren, que huyen, personas desamparadas, desesperadas, olvidadas”, ha señalado, describiendo el encuentro directo con las historias humanas que alimentan el reporterismo. Un contacto que, como ha explicado, exige algo más que datos: “Tocáis, veis, sentís su realidad, la masticáis, pero también aplicáis rigor, sensibilidad, presencia y reflexión”.
En su discurso, la Reina ha subrayado que el tiempo y la honestidad son elementos esenciales del periodismo narrativo. “Tenéis tiempo, porque sois honestos y entendéis qué es lo que tiene importancia”, ha afirmado, recordando que el verdadero valor del reportaje surge cuando las personas “se muestran con generosidad ante vosotros y os entregan un pedazo de su vida”.
Ha sido entonces cuando ha introducido uno de los temas más actuales del debate mediático: el papel de la inteligencia artificial en el periodismo. “Probablemente la inteligencia artificial pueda sustituirnos en muchas cosas”, ha admitido, pero ha matizado de inmediato: “El reportero que siente lo que otros viven, que es capaz de palpar su realidad, que observa el lenguaje no verbal y analiza lo que le rodea de forma reposada… con ese reportero, la IA lo tiene complicado”.
Para la Reina, la clave está en la mirada humana, la capacidad de interpretar silencios, gestos y contextos que escapan a cualquier algoritmo. También en evitar lo que ha definido como “periodismo de tierra quemada”, una sucesión de testimonios sin profundidad ni análisis.
Doña Letizia también ha defendido el valor del tiempo largo en la información, ese que llega cuando la actualidad deja de ocupar titulares. “¿Se acordará la inteligencia artificial del día después?”, ha planteado. “De cuando se apagan las luces y los grandes acontecimientos y la actualidad decae, pero es ese tiempo en el que se fraguan y se asientan los verdaderos cambios”.
La reina Letizia durante la clausura la tercera edición del Máster de Formación Permanente en Reporterismo Internacional. (Efe)
Haciendo suyas las palabras del periodista salvadoreño Carlos Dada, padrino de esta promoción, doña Letizia ha recordado que la misión última del reportero es "atestiguar, documentar y narrar". Una tarea que, según sus palabras, exige huir del ruido mediático para centrarse en la honestidad de quien observa y analiza de forma reposada.
El discurso ha incluido un guiño a la periodista Rosa María Calaf, presente en el acto, quien definió en una ocasión el periodismo como “una profesión que se extingue”. La Reina ha matizado esa idea ante los alumnos: quizá cambie el oficio, pero su necesidad sigue intacta, pues se trata de "una profesión necesaria y extremadamente valiosa para explicar lo que somos y cómo somos”.
Con esa idea ha cerrado su intervención y se ha despedido con un homenaje al cine y al periodismo clásico de Edward R. Murrow, con el mítico: “Buenos días y buena suerte”. Una declaración de principios que resume la esperanza de la Reina en las nuevas generaciones de periodistas.
La defensa del buen periodismo ha ocupado el centro del discurso de doña Letizia este jueves en Alcalá de Henares. En una intervención que ha recordado a sus años de reportera, la Reina ha reivindicado el valor insustituible del trabajo sobre el terreno frente al auge de la inteligencia artificial. Lo ha hecho durante la clausura de la tercera edición del Máster de Formación Permanente en Reporterismo Internacional, organizado por RTVE y la Universidad de Alcalá.