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Cosa de genética

Cómo serán Heidi Klum o Cindy Crawford de mayores ya no es un secreto

Las mejores modelos de los 90 han confesado, sin querer, cuál será su aspecto en unos años...

Foto:  Cindy Crawford (Getty Images)
Cindy Crawford (Getty Images)

Todos los expertos coinciden en que parte del envejecimiento es cosa de genética. Es decir, puedes mirar a tu madre y observar los cambios que el paso de los años ha hecho sobre su piel y hacerte una idea de cómo estarás tú a su edad. Este ejercicio de observación es muy interesante para prevenir aquellos signos que sean más marcados y comenzar a tratarlos de cara al futuro.

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Con motivo del Día de la Madre internacional, que en el resto del mundo se celebra una semana más tarde que en España, miles de celebs compartieron el 10 de mayo fotografías de sus progenitoras. Por supuesto, este tipo de fotos calman nuestra sed de ‘cotilleo sano’, pero cuando quien comparte una fotografía cara a cara con su madre es una top model como Cindy Crawford, el interés se convierte en un casero estudio genético porque, sí, la madre de Cindy tiene su cara.

Jennifer Sue Crawford-Moluf, o lo que es lo mismo, mamá Crawford, es el origen de los siempre altos y definidos pómulos de Cindy, algo más suaves en Kaia Gerber. Pero ahí no queda la cosa, porque la barbilla afilada y los ojos grandes pero ligeramente rasgados que siempre parecen despiertos en Cindy también son cosa de la genética. Con esta tierna fotografía, aunque fuera tomada en la distancia, es fácil ver el idéntico brillo y forma de la cara en madre e hija, con unos cuantos años de diferencia. Podemos decir que, a sus 54 años, Cindy puede estar tranquila ya que con el paso del tiempo su rostro no perderá ni un centímetro de definición, no habrá ni rastro de descolgamiento y sus pómulos seguirán ahí arriba.

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Además de Cindy Crawford, otra modelo que ha presumido de madre, retando al paso de los años con ayuda de una maravillosa genética es Heidi Klum. La alemana compartía una galería de fotos madre/hija en las que la proximidad de sus rostros deja claro el parecido. Idéntica sonrisa, desde los dientes hasta el gesto, el óvalo facial, las cejas finas pero rectas y definidas y, por supuesto, exactamente el mismo corte de pelo.

Como decíamos, la genética es un ingrediente importante en el envejecimiento, y tras ver la tercera fotografía en la que una casi adolescente Heidi en pijama posa junto a su madre Erna, con su flequillo ochentero, no hay ningún tipo de duda. Heidi, que ahora mismo debe andar cerca de la edad que tenía su madre por aquel entonces, comparte con ella la estructura facial y el volumen en las mejillas.

Sin embargo, la top alemana prestó atención a algunos signos de la edad de su madre y los previno. Por ejemplo, el tono de piel de Heidi Klum es mucho más claro y homogéneo que el de su madre, sin rastro de manchas, resultado de una adecuada protección solar. En el rostro de su madre aparecieron enseguida arrugas en el contorno de los ojos, otro factor que Heidi ha sabido retrasar.

Christy Turlington también nos ha dejado hacerle un pequeño estudio genético con excelentes resultados. La modelo de 51 años ha detenido el tiempo en rostro y cuerpo, y además de su vida saludable y el deporte, la genética es su gran aliada. Si en 20 o 30 años así es como va a estar Christy, podemos decir que los 70 son los nuevos 50. María Elizabeth Parker, su madre, era un hermosa azafata salvadoreña con unos genes a prueba del paso de los años. En su rostro sí se dibujan arrugas en el contorno de los ojos y de la boca, pero no ha perdido nada de volumen ni elasticidad.

Saltando de generación de modelos, llegamos a Gisele Bündchen, a cuya madre conocemos por campañas de cosméticos y que comparte con su hija sobre todo el tercio superior del rostro. En la cara de Vânia Nonnenmacher, madre de Gisele, podemos ver, igual que ocurriera con Cindy y su madre, los mismos ojos. Después de observar la tierna instantánea, podemos aventurarnos a decir que la piel de Gisele no va perder tersura ni volumen, aunque sí que debería cuidar el descolgamiento de algunas zonas, así como la definición del óvalo facial, por lo demás, ya nos gustaría a todas saber que vamos a llegar así de bien a la edad de Vânia.

Y por último, la más joven de todas las tops que tienen el reflejo materno para prevenir los signos de la edad es Miranda Kerr. Si bien es cierto que la australiana no tiene un parecido muy llamativo con su madre, sí que comparten, de nuevo, la expresividad en los ojos. Eso sí, Miranda y su madre tan solo se llevan 17 años, así que digamos que mirar a su madre es un espejo al futuro próximo. Therese tiene 54 años, así que, teniendo en cuenta que su hija posee una empresa cosmética, los signos de la edad apenas se han manifestado en su rostro… Un poquito de contorno de ojos y listo.

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