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¿Aguantarías 31 días sin beber alcohol? Estos cócteles de autor te lo ponen fácil
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'Dry January'

¿Aguantarías 31 días sin beber alcohol? Estos cócteles de autor te lo ponen fácil

Enero sin alcohol no es un castigo: es el mes perfecto para chequear hábitos y, si hace falta, cambiar de rumbo. Visitamos las coctelerías más interesantes en busca de tragos sin alcohol: equilibrados, aromáticos y con buena textura

Foto: Maestría, con y sin alcohol, en Devil's Cut, coctelería del madrileño barrio de Las Letras. (Cortesía)
Maestría, con y sin alcohol, en Devil's Cut, coctelería del madrileño barrio de Las Letras. (Cortesía)

Bienvenidos a un nuevo ‘dry january’, a otro enero seco, a 31 días sin alcohol —si empiezas hoy el desafío lo acabarás el 7 de febrero—. Y no, no es un castigo, es una opción personal para contrarrestar los excesos —los ha habido, no lo niegues— de esta Navidad.

La tendencia tampoco tiene que ver con la presente crisis que atenaza a las antes florecientes arcas de los productores de alcohol del mundo —dicen que están vendiendo un 40 por ciento menos de vino y espirituosos—, esa que, parece ser, tiene su base en una juventud (menos de 25) que bebe menos —por salud, rendimiento y dinero— y prefiere socializar sin desfasar.

Todo esto parece enmarcarse en la supuesta nueva espiritualidad —ambigua y a medida del consumidor— a la que le cantan, sin irnos muy lejos, Rosalía o La Oreja de Van Gogh (llámalo marketing).

Dry January es, básicamente, un acuerdo informal para pasar enero sin alcohol: un mes para comprobar cómo cambia tu rutina cuando la copa deja de ser el piloto automático de cenas, afterworks y fines de semana. Nació como campaña en Reino Unido y se ha convertido en una tendencia exportable precisamente por su sencillez: dura 31 días, no exige adhesiones ideológicas y permite volver a beber en febrero sin dramatismos.

Volvamos a la barra de nuestro bar favorito para dar fe del auge de una nueva realidad, esa en la que pedir un cóctel 0.0 es tan normal como pedir uno clásico. Y ahí están nuestros queridos bartenders, resolviendo un problema real: sin alcohol hay menos “columna vertebral”, así que la nueva receta tiene que construir una estructura con acidez, amargos, especias, burbuja, textura y técnicas casi olvidadas. El resultado, cuando sale bien, no es una bebida “para cumplir”, es un cóctel con "todas las de la ley.

Esta selección de coctelerías y cócteles sin alcohol nos lleva de Asturias a Gran Canaria pasando por Madrid.

Angelita

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Angelita (Madrid) sirve 'Frambuesa' con vino desalcoholizado y 'gin' 0.0 como base, frambuesa y cordial de albahaca para marcar el centro, y una espuma de chocolate blanco tostado con queso fresco que introduce textura y un final más largo de lo habitual en el 0.0.

Bar Central

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Bar Central by Costa Meloneras (Gran Canaria) propone 'Pink Lemonade' con pomelo rosa Km 0, 'agavesito' y Crodino. Es un perfil que se apoya en el cítrico y el amargo para sostener un trago seco y bebible, sin buscar el atajo del dulzor.

Devil’s Cut

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Devil’s Cut (Madrid) plantea 'On a Slow Boat to China' con ron desalcoholizado, jazmín, guayaba, crisantemo y fruta del dragón. El juego aquí es aromático: flores y fruta para que la copa tenga recorrido sin depender del golpe alcohólico.

El Patio de Butacas

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El Patio de Butacas (Pola de Siero, Asturias) firma 'Ámbar' con ginebra 0.0, cordial de abeto (con botánicos como rosas, manzanilla y acedera, entre otros) e hidrolato de abeto. Es una ruta directa hacia lo balsámico: limpia, vegetal, con esa sensación de bosque que sostiene el trago.

Fluid

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Fluid (Madrid) presenta 'Manzana y citronela' con ginebra 0.0, manzana, citronela, lima kaffir y soda. Es un largo de barra: perfume, acidez clara y burbuja para dar sensación de copa completa, sin cargarla de azúcar.

Momus Cocktail Bar

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Momus Cocktail Bar (Madrid) se va a un 'Gimlet diferente': eucalipto, cítricos y AOVE, apoyado en ginebra 0.0 e hidrolato de eucalipto. El aceite funciona como pequeña palanca de boca: redondea y fija aromas, algo crucial cuando falta graduación.

Nereo Cocktails

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Nereo Cocktails & Food (Gran Canaria) ofrece 'Virgin Veneguera Colada' con piña tropical Km 0, leche, coco, canela, vainilla y azúcar blanco. Mantiene el guiño clásico, pero la intención es que no parezca un postre: que la textura sea parte del cóctel, no un final empalagoso.

Pensión Mimosas

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Pensión Mimosas (Madrid) propone 'Passiflora' con licor de flor de saúco, puré de fruta de la pasión, ginger beer y hoja de laurel. La combinación evita que lo tropical se quede plano: el jengibre tensa, el laurel ordena y el saúco aporta un perfume que no grita.

Planta Baja

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Planta Baja (Madrid) convierte un postre reconocible en vaso con 'Key Lime Pie': tequilana 0.0, galleta María, lima y merengue. El interés está en el equilibrio: que el recuerdo a tarta esté, pero que el trago siga teniendo forma de cóctel y no de batido.

Suru Cocktail Bar

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Suru Cocktail Bar (Gran Canaria) prepara 'Virgin Mari Pino' con zumo de tomate, shrub de zanahoria y especias, tabasco chipotle, ponzu, limón Km 0, salsa Perrins, sal y pimienta; con kimchi opcional. Aquí el 0.0 se va a lo salino y al umami: un cóctel que pide comida cerca y que demuestra que “sin alcohol” no equivale a “sin carácter”.

Bienvenidos a un nuevo ‘dry january’, a otro enero seco, a 31 días sin alcohol —si empiezas hoy el desafío lo acabarás el 7 de febrero—. Y no, no es un castigo, es una opción personal para contrarrestar los excesos —los ha habido, no lo niegues— de esta Navidad.

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