El proyecto más personal de Amancio Ortega: hablamos con Piero, el hombre en quien confió
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UN SUEÑO QUE NO VIO LA LUZ

El proyecto más personal de Amancio Ortega: hablamos con Piero, el hombre en quien confió

Piero Calandri no solo marcó un antes y un después en el mundo de la moda. Fue el hombre al que Amancio Ortega confió su proyecto más personal a mediados de los 90

placeholder Foto: Piero Calandri. (Cortesía)
Piero Calandri. (Cortesía)

Mencionar el nombre de Pietro Calandri (Piero, para todos los que lo conocen) supone mencionar, sin exagerar, a alguien que es historia viva de la moda.

Él fue la pieza clave para que la industria diese un salto inimaginable que lo cambió todo a finales de los 60 y principios de los 70: el paso de la alta costura, cuyo reinado se reducía gradualmente, al prêt à porter, producción en serie de una calidad nunca antes vista. Ese salto, tal y como nos ha explicado Piero, “fue un salto mortal porque pasar de la manualidad a la mecánica a ese nivel no se había realizado nunca antes”.

Valentino, Ungaro, Armani, Versace Numerosos dioses de la moda lo vieron claro: debían arriesgar y dar el salto. Lo hicieron, y la consecuencia fue el éxito rotundo para la mayoría de ellos. De la mano de Piero lograron subirse a ese nuevo tren futurista de la moda. El nuevo camino que tomaron sus carreras “les permitió hacer desfiles y tener tiendas en París, en Nueva York…, en todo el mundo”, nos cuenta Piero Calandri.

Foto: Gianni Versace. (Reuters)

Después de todo este proceso, Amancio Ortega, que aún no poseía el gran imperio textil que es hoy Inditex, oyó hablar de Piero y a él recurrió con un proyecto en su cabeza, posiblemente el más personal y ambicioso del empresario en aquel momento, que nunca llegó a ver la luz.

Piero Calandri no solo ha conocido y trabajado codo con codo con todos los grandes diseñadores internacionales y mundialmente conocidos hoy (de todos ellos nos ha hablado), sino que también ha sido un estrecho colaborador de Amancio Ortega, su persona de confianza en un momento dado, el único profesional en el que el gallego decidió apoyarse para sacar adelante su idea.

placeholder Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (Reuters)
Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (Reuters)

Ortega se llevó a Piero a Galicia y allí pasaron algunos días juntos. Hoy, Piero Calandri recuerda con Vanitatis aquellos días. ¿Por qué Amancio Ortega acudió a él? ¿Cuál era el proyecto que tenía en mente? ¿Cómo fue trabajar en la intimidad con Amancio Ortega?

PREGUNTA: ¿Cómo comenzó tu contacto con el mundo de la moda y a qué edad?

RESPUESTA: En 1953, con 18 años, me titulé como técnico modelista en la escuela más importante de Italia, título que luego se demostró inútil para el reto que más tarde tuve que afrontar.

Con 21 años entré en los talleres La Merveilleuse de Turín, los más importantes de Italia, que realizaban solo alta costura, todo hecho a mano y sobre maniquí.

El reto vino cuando se entendió que la alta costura estaba dando paso a un concepto nuevo proveniente de los Estados Unidos: la confección en serie. Ese fue el gran reto, pasar la alta costura a la confección en serie de alta gama.

P: Versace, Armani, Ralph Lauren, Saint Laurent, Dior… Muchos de los grandes de la moda recurrieron a ti en un momento dado. ¿Cuándo sucede esto y por qué? ¿Qué les podías ofrecer tú que otros no podían?

R: Un técnico estilista es una persona capaz de interpretar la personalidad de los dibujos de un diseñador, de realizar su patrón y que este siga las formas del cuerpo humano y su movimiento, de pensar en toda la cadena de montaje posterior y superar las dificultades que presenta su confección.

placeholder Piero Calandri en una imagen de juventud. (Cortesía)
Piero Calandri en una imagen de juventud. (Cortesía)

En 1964, Merveilleuse desarrolló otra marca exclusivamente de confección en serie de alta gama, Merving, donde yo era el responsable de toda esa parte junto a una diseñadora llamada Ata de Angelis, que me pasaba sus dibujos, algo completamente novedoso para la época. Turín era en ese momento la capital de la moda italiana, así que todos los adelantos técnicos pasaban por allí.

En el 1967, empecé a trabajar de manera independiente con mi mujer haciendo modelos para otras empresas. Desarrollamos la camisería de Brioni, la sastrería de mayor prestigio de Roma. El primer patrón de camisa nos llevó 6 meses de construcción hasta que conseguimos integrar aspectos manuales y mecánicos que ofrecieran un resultado impecable a la hora de ser vestidas.

En ese momento fui llamado por una empresa llamada Barfil, propiedad de una familia de Turín dedicada a la inmobiliaria pero que tenía fabricación de impermeables. Su propietario, el Sr. Filipa, tenía un hijo, Armando, deseoso por entrar en la moda de gama alta, y me pidieron hacer un muestrario de prendas con una diseñadora. Al poco quisieron que formara parte de su empresa y me propusieron lanzar mi nombre como marca, algo que rechacé, por lo que empezaron a identificar y a recurrir a diseñadores emergentes con quienes llegar a acuerdos de producción. Entonces estaba Valentino, que ya había empezado, pero que estaba casi en la quiebra. Ungaro se encontraba en París, que apenas acababa de iniciarse con su propia firma después de estar a las órdenes de Balenciaga. Estaban Rocco Barocco, Mila Schön, Fabiani, Irene Gallitzin…

placeholder Piero Calandri en una imagen actual. (Cortesía de Piero Calandri)
Piero Calandri en una imagen actual. (Cortesía de Piero Calandri)

Los acuerdos firmados con estos diseñadores les permitieron pasar de la alta costura, cuyo reinado se reducía gradualmente, al prêt à porter, la producción de serie de una calidad inimaginable en la época. Fue un salto mortal porque ese pasaje de la manualidad a la mecánica, a ese nivel, no se había realizado nunca antes.

Las prendas no solo eran bellas, sino que estaban creadas para acompañar los movimientos del cuerpo humano. Eran tridimensionales, cómodas. El éxito fue rotundo para la mayoría de estos diseñadores. Les permitió hacer desfiles y tener tiendas en París, en Nueva York… En todo el mundo. A ellos se les pedía que tuvieran presencia social, que hicieran ruido, mientras que la empresa producía sus diseños y les daba un royalty por las ventas.

Antes de todo esto, todos estos diseñadores cerraban o entraban en bancarrota a pesar de su talento.

P: ¿Tu contacto con todos ellos era directo?

R: El grupo Barfil fue posteriormente absorbido por el grupo internacional de moda más grande y prestigioso que se creó en Turín, el Gruppo Finanziario Tessile (GFT), con sedes en Italia, USA y Japón, que comenzaba a dar respaldo industrial a Giorgio Armani y Gianni Versace, para quienes desarrollé sus colecciones iniciales.

Sí, el contacto con ellos era directo. Hacíamos las pruebas de muestrario juntos y posteriormente ellos regresaban a sus ciudades y a sus estudios de diseño.

placeholder El diseñador de moda Valentino en 2018. (EFE)
El diseñador de moda Valentino en 2018. (EFE)

P: ¿Podrías contarnos una anécdota que recuerdes con cada uno de ellos? ¿Cómo eran en las distancias cortas? ¿Sus personalidades son muy diferentes aunque a todos ellos les una el amor por la moda y un gran talento?

R: Ungaro, en una ocasión, después de días de pruebas que duraban hasta la noche, no aceptó una modificación a un diseño suyo que era vital para poder desarrollar su producción y garantizar su éxito comercial, así que se fue. Pasados 15 días, llamó para decir que yo tenía razón y que lo aceptaba. Él hablaba italiano, era verdaderamente bueno, simpático y teníamos una relación muy humana.

En una ocasión, en una de las pruebas de colección en París, pude ver en la sala contigua del estudio de Ungaro, a Jackie Onassis probándose uno de sus modelos.

Con Valentino, aunque la relación era muy frecuente, nuestro acercamiento, sin embargo, era distante.

El grupo GFT me pidió desarrollar las colecciones de Versace siguiendo mi técnica. Su hermana, Donatella, estaba siempre presente con él en las pruebas, lo que hacía que estas fueran más lentas. Era un gran reto llevar esa fantasía a la realidad técnica.

P: ¿Y qué hay de Armani y Ralph Lauren? ¿Cómo fue tu trabajo junto a ellos?

R: Armani es una persona que entiende muchísimo de técnica de sastrería, por lo que el trabajo era muy fluido. Él me mostraba sus diseños y los desarrollábamos hasta que estaba conforme. Curiosamente muchos años después nos volvimos a cruzar en medio del mar, cerca de la isla de Pantelleria (Pantelaria), en Sicilia, donde Armani tiene una villa. Él consiguió verdaderamente cambiar la manera de vestir de la mujer, la masculinizó, mientras que dulcificó las líneas de hombre y suavizó sus prendas.

placeholder Gianni Versace, en un desfile de 1997. (Reuters)
Gianni Versace, en un desfile de 1997. (Reuters)

Junto a Ralph Lauren desarrollé varias colecciones de camisería a través de otra empresa (Macovi), de la localidad de Asti, en el norte de Italia, que compró el Sr. Filipa después de haber vendido el grupo de moda Barfil al Grupo Finanziario Tessile, GFT.

Ralph Lauren estaba surgiendo y me seleccionó para realizarle la camisería. Traía sus diseños, me los explicaba y me decía: “Si hay algo que comentar, me telefoneas”. Estaba muy adelantado a su tiempo y muy acostumbrado a trabajar con producciones.

Durante todas estas pruebas estaba prohibido llevar cámaras de fotografía y hacer fotos. Las colecciones y sus diseños se mantenían siempre en secreto. Es el motivo principal por el que no hay imágenes de todo este proceso.

Un detalle más sobre la trayectoria de Piero Calandri que resulta muy significativo para ilustrar los muchos trabajos memorables que abanderó: su talento no solo fue imprescindible para que los grandes diseñadores vieran materializados sus modelos en el mercado industrial, también le sirvió para ser el artífice de prendas tan icónicas como lo fue el 'Jesus jean'. La publicidad de estos vaqueros en los 70 fue un hito. Piero Calandri fue el creador de estos vaqueros que construyó sobre una modelo física, adaptando los patrones a su cuerpo.

placeholder Los icónicos 'Jesus jeans', creación de Piero Calandri. (E. Pirella, O. Toscani)
Los icónicos 'Jesus jeans', creación de Piero Calandri. (E. Pirella, O. Toscani)

El sueño de Amancio Ortega

P: ¿Cómo y cuándo se pone Amancio Ortega en contacto contigo?

R: Creo que fue en 1995. Un amigo que teníamos en común le habló de mí (Piero prefiere no desvelar el nombre de este amigo).

P: ¿Tú sabías quién era Amancio Ortega?

R: No, no lo conocía, ni conocía la marca ni las tiendas. En Italia no había. Cuando fui a Galicia, entré a una de sus tiendas y me dije: “¡Qué tienda tan bonita!”.

P: ¿Dónde se produjo la primera reunión con él, en Italia o en España?

R: En España, en la central, en A Coruña. Aparte de A Coruña, visitamos Santiago de Compostela.

placeholder Amancio Ortega. (EFE)
Amancio Ortega. (EFE)

P: ¿Cómo fueron las primeras conversaciones que tuviste con él? ¿Qué impresión te dio?

R: Me resultó muy sociable y cercano. El primer día me preguntó: “¿Damos una vuelta en bicicleta?”, y me mostró toda la empresa. Después de mostrármela, yo me quedé impresionado de su capacidad de generar modelos y producirlos, y le pregunté: “¿Para qué te sirvo yo?”.

Es una persona muy capaz, es muy educado y muy amable. Sabía muy bien de lo que hablaba, algo que no le pasa a muchos diseñadores.

Recuerdo que íbamos a comer y a cenar a un pequeño restaurante muy bonito en A Coruña.

P: ¿En qué consistía el proyecto que él tenía en mente? ¿Cuánto tiempo trabajasteis en él?

R: Él tenía en mente desarrollar una línea propia de moda de alta gama, algo nuevo y creativo, algo muy personal, diferente a una línea basada en seguir tendencias donde el volante lo tiene el mercado. Por entonces, él ya había comprado Massimo Dutti, pero ese era otro concepto distinto a lo que él tenía en mente.

placeholder Piero Calandri en una imagen actual. (Cortesía de Piero Calandri)
Piero Calandri en una imagen actual. (Cortesía de Piero Calandri)

P: ¿Cuál era su mayor interés?

R: A él no le interesaban las marcas por su nombre. Sí estaba, en cambio, muy interesado en saber cómo se podría poner a funcionar y producir una colección de alta gama hecha en serie, porque lo que habíamos hecho en Italia con las producciones de moda había sido algo extraordinario.

P: ¿Cómo es Amancio Ortega trabajando y en las distancias cortas?

R: Conoce y sabe de tejidos. Es de los que sabe y sobre moda nadie tiene que enseñarle nada.

P: ¿Por qué el proyecto nunca salió adelante?

R: Desarrollamos su proyecto durante un tiempo, pero posiblemente hubiera implicado trasladarse y yo trabajaba en Turín, donde seguíamos creando para clientes de todo el mundo. Por otra parte, Zara estaba tomando un impulso internacional muy fuerte. El proyecto iba a implicar dedicación completa y preferí seguir siendo independiente. Pero me queda una gran sensación de amistad y tengo la impresión de que ambos estuvimos contentos de habernos conocido y haber compartido conocimiento.

placeholder Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (EFE)
Amancio Ortega, en una imagen de archivo. (EFE)

P: ¿Te sorprende a dónde ha llegado Amancio Ortega?

R: Me sorprende, pero por otro lado me imaginaba que podía suceder. Se lo merece y lo vale. Eran años muy buenos para España. Le tenía mucho respeto a Italia y fue capaz de entrar en el país con sus diseños.

P: Con el tiempo y el paso de los años, perdisteis el contacto y cada uno siguió caminos diferentes. Si supieras que está leyendo esta entrevista, ¿qué le dirías?

R: Que lo aprecio muchísimo y que su visión era y sigue siendo muy válida.

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