Rocío Carrasco y las normas de convivencia que su hija no aceptaba, según un informe
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MOMENTOS DE CONFLICTO

Rocío Carrasco y las normas de convivencia que su hija no aceptaba, según un informe

La agresión de Rocío Flores cuando tenía 15 años llega después de numerosas fricciones, que aparecen recogidas en un documento al que hemos tenido acceso

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Rocío Carrasco. (VA)

Rocío Carrasco ha planteado muchas cuestiones sobre su vida familiar en 'Rocío, contar la verdad para seguir viva', una serie documental que ha generado un enorme debate social desde que empezara a emitirse el pasado 21 de marzo. Uno de los asuntos que más comentarios ha generado es la inexistente relación que mantiene con sus hijos, Rocío Flores, ahora colaboradora de 'El programa de Ana Rosa' y comentarista de 'Supervivientes', y David. El conflicto con la mayor ha sido determinante para los acontecimientos que han tenido lugar en la última década y estamos en disposición de aportar algunos datos que nos permiten acercarnos a la raíz del problema.

Debemos recordar que fue Vanitatis, hace algo más de un año, el medio que más luz arrojó sobre este asunto, al desvelar el dramático momento que vivió Rocío Carrasco al ser agredida por su hija. Una fecha que pareció marcar un punto, de momento, de no retorno de madre e hija, que no llegó precisamente de la nada, como ella misma ha desvelado en este documental. Y el germen de ese conflicto, así como las primeras manifestaciones del mismo, aparecen reflejados en la ingente documentación a la que hemos tenido acceso: nada menos que 1.700 folios, de los que en este artículo nos vamos a quedar con un significativo y revelador informe, en el que se ponen de manifiesto las grandes discrepancias entre ambas en su vida cotidiana.

Como decimos, fue el 27 de julio de 2012, cuando se produce la agresión de Rocío Flores Carrasco hacia su madre. Y sería esta quien la denunciaría en el cuartel de la guardia civil de San Agustín de Guadalix, acusándola de haberla maltratado. El caso fue sobreseído a principios de 2013, aunque se trasladó toda la información a la Fiscalía de Menores, que abrió de oficio una investigación paralela, en la que quedó de manifiesto el choque frontal en la convivencia, a consecuencia, entre otras cuestiones, de la manera que Rocío Carrasco tenía entendida la educación de sus hijos y cómo quería que afrontaran el hecho de descender de una saga tan popular y, por lo tanto, mediática.

Foto: Rocío Flores. (Vanitatis)

Como resultado de la investigación, el Juzgado de Menores nº 4 de Madrid dictaba sentencia condenatoria el 4 de marzo de 2013 contra Rocío Flores, "un delito de maltrato habitual, un delito de maltrato, una falta continuada de amenazas y una falta continuada de injurias". Antonio David recurrió esta sentencia, puesto que su hija era menor de edad (tenía 15 años) y su recurso fue desestimado. La condena firme les ofrecía dos opciones: cumplir 60 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad o mantenerse durante 6 meses de libertad vigilada, lo que suponía ser sometida a evolución durante ese periodo. Rocío eligió la segunda opción y el periodo de supervisión acabó el 2 de abril de 2014, con una evaluación final favorable para ella.

Aunque Rocío Carrasco estaba dispuesta a entrar en un programa de mediación entre las partes, padre e hija se negaron a hacerlo, por lo que no fue posible intentar sellar esa enorme brecha: "A la menor y a su padre les parecía una aberración tal posibilidad ya que sería asumir cualquier tipo de responsabilidad respecto del hecho denunciado", leemos en un informe pericial de parte, fechado el 10 de mayo de 2012.

placeholder Rocío Carrasco, en la serie documental. (Mediaset)
Rocío Carrasco, en la serie documental. (Mediaset)

Sin embargo, queremos poner el énfasis en un informe posterior, realizado por el Equipo Técnico de Asesoramiento de la Comunidad tras reunirse con todas las partes y fechado el 5 de noviembre de 2012, en el que se cuentan algunos detalles de cómo era la vida cotidiana de Rocío Carrasco con sus hijos: "El relato de vida diaria que realiza la madre a este equipo técnico es completamente normalizado, con los referentes cotidianos de cualquier familia, ocupada de la educación y evolución de los hijos. Fue más sencillo con la madre abordar el día a día de la relación familiar, donde se hablaba de normas, límites, rendimiento escolar... Con el padre, este reconducía la conversación a los trámites judiciales pendientes, a los que ya se han resuelto", dice, respecto al padre de la adolescente, Antonio David Flores.

En el mismo se dejan claros ciertos matices que entroncan con las declaraciones realizadas en el documental por Rocío Carrasco, donde manifestaba que a sus hijos no se les ponía ningún tipo de horarios en casa de Antonio David y que cuando regresaban a casa les costaba recuperar su rutina, especialmente al niño. En el informe leemos: "Por las afirmaciones de la madre se infieren que las normas que se imponen por su parte son coherentes y es inflexible a la hora de exigir a sus hijos el cumplimiento, si no se estudia, no se sale, si se suspende en junio, se va al colegio al cursillo de julio... Se debe hacer la limpieza de la habitación y cuarto de baño, etc. Son los miembros de la familia quienes realizan las labores domésticas, no tienen empleados para ninguna de esas actividades, por lo que los deberes están bien delimitados".

Foto: Rocío Flores Carrasco. (Vanitatis)

Sin embargo, las máximas fricciones parecen llegar por la necesidad que tiene Rocío Carrasco de proteger su vida privada y la de sus hijos, a los que quiere mantener a toda costa alejados del escrutinio público: "La vida de la madre parece muy mediatizada por la necesidad de esta y su pareja de permanecer fuera de los medios de comunicación y el seguimiento que tiene por parte de esos medios los vive como agresivos, verbaliza que siempre ha querido alejar a sus hijos de ese ambiente, por lo que a ella y a su pareja no les gusta acudir a lugares, fiestas o acontecimientos que puedan ser objeto de cámaras".

Pero estas decisiones no son asumidas por su hija Rocío, quien realiza la siguiente interpretación de los hechos, según aparece reflejado en el informe: "Ello es entendido por la menor como maltrato de su madre hacia ella, 'no vamos a centros comerciales o parques temáticos. Incluso no acudió a mi bautizo, comunión, confirmación. Qué madre se pierde eso'. Señalar que esos tres acontecimientos se producen el mismo día, hace aproximadamente un año. En la actualidad, la menor nos refiere que es católica, pero no practicante".

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