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Doña Ana, madre de Isabel Pantoja: historia de una estrella que pudo haber sido y no fue
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Doña Ana, madre de Isabel Pantoja: historia de una estrella que pudo haber sido y no fue

Dejó aparcada su carrera artística y se volcó en su familia, especialmente después de la prematura muerte de su marido

Foto: Isabel Pantoja y su madre, Ana Martín, en una emotiva imagen. (Sevilla Press)
Isabel Pantoja y su madre, Ana Martín, en una emotiva imagen. (Sevilla Press)

La madre de la Pantoja, doña Ana, ha sido una figura mítica en el mundo del espectáculo y también la responsable y artífice del éxito de su hija. Ana Martín, sevillana de familia humilde y bailaora en su juventud, cumplió en su hija su propio sueño, el de ser una estrella, y para ello se entregó en cuerpo y alma a su única niña. “Mi Maribel, para ella siempre lo mejor”, era su frase de cabecera.

Madre de cuatro hijos, Isabel fue la segunda y única niña y también su ojito derecho. Por eso buscaba siempre que su hija se rodeara de los mejores, el mejor autor en esos momentos, el maestro Juan Solano, y la mejor diseñadora, Lina, que paradojas de la vida fallecía unos días antes también en Sevilla. La Pantoja siempre fue de las artistas mejor vestidas en un escenario, y Lina, además de confeccionar prácticamente todo su vestuario, le realizó su traje de novia, el batón de cristianar de su hijo Kiko y el vestuario de la película 'Yo soy esa', que fue nominado en los Goya en 1991.

Con Lina y su marido, Francisco Montero, y con el maestro Solano, Isabel Pantoja mantuvo una relación profesional, pero también familiar. Ana, en su juventud, formó parte del espectáculo de Juana Reina, artista por la que sentía auténtica admiración, y esa pasión se la transmitió a su hija, que siempre se declaró seguidora de doña Juana.

placeholder Isabel Pantoja y su madre, en un reportaje de la revista 'Tiempo'. (Cortesía)
Isabel Pantoja y su madre, en un reportaje de la revista 'Tiempo'. (Cortesía)

Al casarse con Juan Pantoja, Chiquetete, de Algeciras, hijo del cantaor flamenco Pipoño de Jerez, dejó su carrera artística y también aparcó su sueño, pero desde que vio las dotes artísticas de su única hija, centró en ella toda su energía y su experiencia para hacerla la estrella que es. Hasta el punto de que la única biografía publicada de la cantante, 'Superviviente Pantoja', del periodista Alfredo Sánchez, está dedicada a ella: “A doña Ana Martín, sin la que no hubiéramos podido disfrutar de la grandeza artística de Isabel Pantoja”.

Con su primo Chiquetete

Isabel se subió a un escenario por primera vez con siete años, en el teatro San Fernando de Sevilla ya desaparecido, situado en la céntrica calle Tetuán. Se trataba de un concurso de Radio Sevilla y para esa ocasión Lina le confeccionó su primer vestido.

Desde entonces, Lina, que ya tenía un nombre entre las bailaoras del mundo flamenco y las artistas, fue su diseñadora de cabecera. Con 13 años debutó en el tablao del restaurante Hotel Macarena, junto a Los Gaditanos, grupo del que formaba parte su padre. Ya con 14 años se marcha a trabajar a Palma de Mallorca, con su primo Antonio Cortés Pantoja, Chiquetete, y su entonces mujer, Amparo, que era bailaora. Allí grabó su primer disco y usó como nombre artístico el familiar Maribel, se hicieron mil copias, pero apenas tuvo repercusión.

placeholder Isabel Pantoja y doña Ana Martín, en una imagen de archivo. (Gtres)
Isabel Pantoja y doña Ana Martín, en una imagen de archivo. (Gtres)

A los 16 años empieza a trabajar en la sala flamenca El Embrujo, en Castilleja de la Cuesta, localidad en la que vive actualmente su hijo Kiko, propiedad del empresario Baldomero Negrón. Allí la vio actuar el maestro Juan Solano, que acudía en compañía de un representante artístico, Carmelo Millán. Isabel siempre iba en compañía de su madre, era su asesora, su consejera, su maestra y su principal crítica. Testigos de aquella época recuerdan :

“Isabel cuando comenzaba iba a trabajar siempre conduciendo su propio coche, y a su lado su madre. Ella se maquillaba y se arreglaba sola, con la ayuda de su madre. Actuaba y al finalizar volvía conduciendo, fueron muchas madrugadas, muchas noches y muchas actuaciones. Volvía a su casa amaneciendo, y desde entonces su horario se cambió, de noche apenas duerme. Los comienzos fueron duros y su madre siempre fue muy exigente y le decía la verdad. Aunque hubiera mucha gente adulándola, porque ella en el escenario era una gran seductora, su madre le recordaba cuando no estaba bien y por qué. Ella aceptaba sus críticas muy bien. Se llevaban estupendamente porque la madre adoraba a la hija y la hija a la madre también”.

placeholder Isabel Pantoja, en 'Idol Kids'. (Telecinco)
Isabel Pantoja, en 'Idol Kids'. (Telecinco)

Doña Ana Martín fue también la precursora del marketing, una amiga suya recuerda que cuando una jovencita Isabel iba paseando por las calles del centro de Sevilla, la madre se adelantaba unos pasos y, como si fuera una admiradora desconocida, comenzaba a gritar: “Ahí va la Pantoja, qué guapa, mira es ella”. Y la gente se volvía para ver pasar a una jovencísima Isabel, con su larga melena negra por la cintura, caminando como una modelo.

Admiración por su madre

Ana fue también una mujer de mucha fe y tenía una especial devoción por Jesús del Gran Poder, por eso su hija se casó ante él con Paquirri. Cada viernes acudía a la basílica, en la plaza de San Lorenzo, durante algunos años, incluso vestía el hábito morado para hacerlo. Los que la conocieron la recuerdan como una señora “simpática, sonriente y cariñosa”. Curiosamente, a pesar de ser conocedora de la importancia del marketing y la necesidad de la prensa para apoyar la carrera de su hija, ella jamás concedió una entrevista, nunca buscó su protagonismo y fue la voz en la sombra de Isabel, su mejor amiga, su mejor consejera y, sobre todo, la madre que se quedaba “extasiada cuando veía cantar a su hija entre bambalinas”, comentan los que la conocieron.

La propia Isabel en su biografía manifestaba que "mi madre es una mujer extraordinaria. Tengo una deuda de gratitud con ella, como la tuve con mi padre. Ella, que era una bailaora maravillosa, cortó su carrera para consagrarse a su familia. Se sacrificó por todos nosotros. Fue mi gran apoyo desde el primer momento".

La madre de la Pantoja, doña Ana, ha sido una figura mítica en el mundo del espectáculo y también la responsable y artífice del éxito de su hija. Ana Martín, sevillana de familia humilde y bailaora en su juventud, cumplió en su hija su propio sueño, el de ser una estrella, y para ello se entregó en cuerpo y alma a su única niña. “Mi Maribel, para ella siempre lo mejor”, era su frase de cabecera.

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