Vania Millán habla de sus problemas para quedarse embarazada después de 8 intentos
La modelo, que dará a luz en septiembre por reproducción asistida, relata el largo proceso al que se ha sometido para ser madre y para alcanzar un buen estado físico y mental
Controlar la frustración al no ser madre con mantener la ilusión de seguir intentándolo es un trabajo mental que bien conoce Vania Millán. Hace unos años ya confesaba sus intentos fallidos a través de fecundación in vitro. Los médicos le había asegurado que nada podía impedírselo, y esa incertidumbre la ha llevado a perseguirlo durante una década y ocho intentos.
Hace un mes, la modelo de 45 años anunciaba por fin que estaba embarazada de su primer hijo. Se cumplía su deseo un año después de su boda con el empresario Julián Bayón; antes estuvo casada con René Ramos, hermano del futbolista Sergio Ramos, de 2014 a 2016. “Tenía 35 años cuando quise ser madre por primera vez. Entonces, no me vieron nada aparentemente mal… Mis niveles de azúcar estaban altos y me recomendaron hacer deporte diario y dieta”, ha revelado a la revista ‘¡Hola!’.
Entonces, Vania ya se dio cuenta de que el estrés iba en su contra: “Intentaba controlarlo todo”, recuerda. “Y cada error me enseñaba a tomarme el intento de otra manera. Ya no es una cuestión física, sino también mental y emocional. A veces, los bloqueos vienen porque el cuerpo decide no quedarse embarazada”. Y reconoce que en este último perdió esa confianza en sí misma: “A lo mejor me estoy volviendo loca y tengo que decidir si parar”, pensó incluso.
Para Vania, este embarazo “no es un milagro porque todos lo son, incluso los naturales”. Esta vez se ha sometido a un reproducción asistida, y sigue sin entender la razón de por qué unas veces sí y otras no. “Al final, la ciencia nos ayuda mucho, pero el milagro de la vida no deja de ser un milagro. Y son muchos, muchos los factores que afectan a tu cuerpo y a su capacidad de anidar un embrión: físicos, emocionales, mentales…”, explica en la revista después de tantos años de consultas, pruebas y explicaciones.
Superados los primeros meses en los que ha estado alerta y con una preocupación evidente, continúa con sus rutinas y ejercicios. Y es que dice no tener los síntomas habituales de las mujeres en ese estado: “Estoy muy activa en mi trabajo y hago vida como si nada, aunque siguiendo los cuidados obvios de mi estado”.
Saldrá de cuentas en septiembre y todavía no conoce el sexo del bebé. Ni tampoco ha pensado en ningún nombre. Aún así confiesa que tanto a ella como a su marido les gustaría que fuera niña: “Como Julián ya tiene un niño, pues nos apetecía que fuera niña. Pero, evidentemente, venga lo que venga lo vamos a querer igual”.
Controlar la frustración al no ser madre con mantener la ilusión de seguir intentándolo es un trabajo mental que bien conoce Vania Millán. Hace unos años ya confesaba sus intentos fallidos a través de fecundación in vitro. Los médicos le había asegurado que nada podía impedírselo, y esa incertidumbre la ha llevado a perseguirlo durante una década y ocho intentos.