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Las hijas de Cereceda retiran las denuncias a la viuda de su padre

Silvia Gómez Cuétara, la viuda del empresario Luis García Cereceda, abandonaba por fin la mansión de La Finca, situada en Pozuelo y una de las urbanizaciones

Foto: Las hijas de Cereceda retiran las denuncias a la viuda de su padre
Las hijas de Cereceda retiran las denuncias a la viuda de su padre

Silvia Gómez Cuétara, la viuda del empresario Luis García Cereceda, abandonaba por fin la mansión de La Finca, situada en Pozuelo y una de las urbanizaciones más elitistas y lujosas de España, el pasado 23 de enero. Por fin se había llegado a un acuerdo con las dos hijas de Cereceda, Susana y Yolanda, para que ese cambio de domicilio fuese posible y ellas le retirasen todas las denuncias pendientes. Hasta que murió su marido, esa casa valorada en más de 20 millones de euros, había sido un domicilio familiar. Una sentencia dictada en noviembre de 2012 obligaba a la viuda a dejar la casa por formar esta parte de la herencia de las dos hermanas Cereceda. De haber querido, Gómez Cuétara podría haber dilatado su estancia durante varios meses con el consiguiente perjuicio para las herederas. Sin embargo, Silvia abandonaba la espectacular mansión valorada en veinte millones de euros casi de puntillas, sin llevarse nada más que los objetos y enseres personales. No solo los suyos sino también los de los hijos de su anterior matrimonio, que también convivieron con Cereceda.

De este modo, la viuda ha desistido a la hora de pelear por el mobiliario, las obras de arte y las antigüedades que el empresario adquirió durante el matrimonio con ella. Casados en régimen de separación de bienes, su entorno asegura que Silvia podría haber demostrado, mediante las declaraciones de anticuarios y marchantes, que ella era la artífice de las compras, pero ha preferido pasar página y marcharse con lo puesto a su nueva casa de Puerta de Hierro, que no ha sido, como se ha dicho, un regalo de su actual novio, el empresario asturiano Juan Antonio Pérez Simón, amigo de la primera fortuna del mundo, Carlos Slim.

Con respecto a la casa que deja para siempre, esta era una propiedad mantenida por Yolanda y Susana García Cereceda. Las dos hermanas eran las encargadas de pagar el IBI, las facturas de la comunidad a razón de 2.500 euros mensuales y las cuotas de seguridad, luz, agua y todos los gastos extras que no formaran parte de los estrictamente familiares y cotidianos. Quizá por todo ello, ambas reclamaban en su día 24.000 euros mensuales en concepto de alquiler. Esa cantidad se había calculado comparando los precios de viviendas de características similares. El montante económico, que tenía que pagar Susana, quienn lleva las cuentas de los Cereceda, ya que su hermana está inhabilitada, iba aumentando según pasaba el tiempo porque además tenía carácter retroactivo.  De hecho, Susana y Yolanda tenían pendiente un juicio con Gómez Cuétara por Reclamación de Cantidades el próximo 13 de febrero. Ese día volverían a verse las caras con la viuda en el juzgado de Pozuelo y estaba claro que no era un encuentro amistoso para ninguna de las partes.

Por eso, cuanto más tiempo permaneciese Silvia Gómez Cuétara en el domicilio, más gastos y más problemas para las Cereceda. Esos problemas han sido una de las bazas con las que ha negociado Gómez Cuétara. Su petición era clara: ella no retrasaba su salida de la casa y, a cambio, las hijas retiraban todas las denuncias, como así ha sido finalmente. El mismo 23 de enero, la viuda se mudó a una nueva vivienda que adquirió con parte de la donación que Cereceda le dio en vida. Cuétara también vendió para ello una casa situada en La Finca que acabó vendiendo a Cristiano Ronaldo por 4'8 millones de euros. Silvia comienza así una nueva vida después de haber cerrado, con la hijas de su marido, uno de los capítulos más complicados desde que se quedó viuda. 

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