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GALA STARLITE

Carlos Slim y la baronesa Thyssen comparten cena y champán en Marbella

Muy poco dado a actos sociales, el segundo hombre más rico del mundo fue el protagonista de la gala Starlite. Allí se mostró muy cercano y compartiendo confidencias en torno al arte con Tita Cervera

La cena de gala de Starlite se ha convertido en la madre de todas las fiestas del verano. Con invitados internacionales y con una repercusión mediática importante, Marbella se convirtió este fin de semana en el mayor punto de encuentro de famosos y personajes de sociedad de España. Mucha parte de culpa la tiene Antonio Banderas. El actor ejerce desde hace cinco años de perfecto anfitrión en esta cena solidaria cuyo fin es recaudar dinero para distintas fundaciones, ONG e instituciones caritativas.

Antonio Banderas y Anne Igartiburu (E.C.)
Antonio Banderas y Anne Igartiburu (E.C.)

Este año el nivel de asistentes era de primera categoría. Desde Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, que fue uno de los premiados, a Mia Farrow, también galardonada, pasando por Carmen Cervera y sus esmeraldas; Eugenia Martínez de Irujo, cada vez más invisible; Agatha Ruiz de la Prada y Pedro J. Ramírez; Paloma Cuevas, espectacular de “rojo España”, como definió su vestido de Rosa Clará; Enrique Ponce, Alejandra Prat, Natalia Sánchez, Elena Tablada Patricia Rato y la bellísima Valeria Mazza. La modelo argentina ha hecho un pacto con la naturaleza y sigue con la cara lisa y las mismas hechuras de adolescente a pesar de haber tenido cuatro hijos. “Cuestión de genética. Las mujeres de mi familia cumplimos años muy bien”. Pasara unos días en Marbella con su marido, Alejandro Gravier, y dos de sus hijos “porque los mayores empiezan sus estudios y no pueden perder clases”. No quiso decir si saldrán a cenar con el matrimonio Aznar como cada vez que visitan Marbella, pero sí confirmó que “tenemos una buena relación”.

Valeria Mazza presentó la gala junto a Joaquín Prat. El periodista y la bella fueron dando paso a la entrega de premios propiamente dicha, a las actuaciones y a las subastas, donde se ofrecían cena privada con Julio Iglesias en su casa de Punta Cana y otra con Antonio Banderas, así como las dos primeras unidades del nuevo Ford Mondeo, una firmada por el actor malagueño y otra por los famosos que han pasado por la cantera de Nagüeles, donde se celebran los conciertos Starlite, entre otras cosas, como el cartier de Valeria Mazza o los joyeros Gómez y Molina con sus donaciones. Todo con fin benéfico.

Lo llamativo de esta gala es que todo el mundo pagó los 1.000 euros que costaba la cena. Lo habitual es que una persona con una cuenta corriente importante o empresas ‘compren’ las mesas y luego inviten a sus amigos, familiares o personajes famosos que es lo más habitual. “Y todo lo que recaudamos va directamente a fines sociales y a las fundaciones que cada premiado elige. No hay desvíos, ni se pierde un euro. La transparencia es absoluta”, explicaba Banderas en presencia de Sandra García San Juan, artífice junto al actor de esta iniciativa.

Slim, que compartió mesa y champan con la baronesa Thyssen, contaba que “no conocía Marbella y me parece una ciudad preciosa y con un gran ambiente”. El empresario viaja a menudo a España “porque tengo grandes amigos en Madrid y en Galicia, además de buenísimos recuerdos, ya que mi luna de miel la acabamos mi esposa y yo en Madrid”. Padre de seis hijos, enviudo de Soumaya Domit y no ha vuelto a casarse. La noche Starlite no hubo chica y señora en edad de merecer que no quisiera conocerlo, Tita Cervera fue una de ellas.

Ana Obregón (E.C.)
Ana Obregón (E.C.)

Una vez que terminó la cena los invitados vip se trasladaron a un reservado al aire libre y allí los dos mecenas de arte intercambiaron charla. "No nos conocíamos”, explicaba la baronesa, que esa noche lució las joyas más espectaculares. Un collar con una esmeralda del tamaño de una aceituna gorda que hacía juego con los pendientes. El vestido que eligió no era muy allá, pero suficiente para que destacara la piedra preciosa. Agatha Ruiz de la Prada y Pedro Jota también cenaron con Slim, al que el periodista ya conocía desde hace años. Pedro Jota que utiliza el verano para promocionar su último libro, La desventura de la libertad, fue muy claro con respecto al cambio de jefatura del Estado: “Estuve en contra de la abdicación porque el hecho de que haya cuatro reyes da lugar a la confusión. Y en cuanto a las reinas, para los ciudadanos doña Sofía sigue siendo la Reina con mayúsculas”.

Otros invitados que disfrutaron de la gala fueron Beatriz de Orleans, feliz por la boda de su hijo; la empresaria Maika Pérez de Cobas; Remedios Cervantes; Paco Arango, premiado por su fundación Aladina y recordando a Gabi, la niña animosa y valiente que murió el año pasado en el hospital Niño Jesús; Manuel Diaz ‘El Cordobés’ y la bella Virginia Troconis; los periodistas Pepe Oneto y Ricardo Martín; Marc Clotet; el conde de Creixell; Vicente Dalmau, que donó sus vinos Marqués de Murrieta; Mae Dominguín; Mario Niebla; José Carlos García Molina; Lara Dibildos, que está a punto de estrenar obra de teatro, y, por supuesto, la sin par Ana Obregón, que por ahora no tiene intención de volver a España: “Tengo tanto trabajo en Miami que es imposible pensar en mi vuelta”. Ella sigue siendo la más. 

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